Dia de graduación 🎓 

Nuestro segundo día en Hanoi decidimos visitar el Templo de la literatura, un conjunto de edificios que fueron construidos en 1070 en honor a Confucio. Este templo fue la primera universidad que hubo en Vietnam y supone un auténtico orgullo para sus habitantes.

Durante nuestra visita tuvimos la suerte de coincidir con un montón de grupos de alumnos locales que llevaban a cabo su graduación ese día. Su ritual de celebración consistía en vestirse de gala y hacer una sesión de fotos en el Templo de la literatura. 

Para la ocasión ellos se visten de traje con corbata fina y ellas con vestidos de colores y altas dosis de maquillaje. También llevan todos la toga y el birrete de estudiantes, con el que también se hacen fotos. Lo más divertido es ver las diferentes poses y juegos que hacen durante la sesión.

Ellos desfilan a lo Gangnam style con pose de tíos duros mientras sus compañeros se parten de risa. Ellas llevan un montón de globos de colores y simulan dejarse llevar por ellos. También utilizan ramos de flores y miran lánguidas al suelo.

Las fotos de grupo son otra cosa, mas parecidas a occidente. Sujetan sus diplomas y miran sonrientes a cámara. A veces, si hay parejas en la clase, se permiten el lujo de hacerse fotos entre lo romántico y lo cursi. Fue una experiencia genial coincidir con ellos y convirtió una rutinaria visita a un templo en una mañana muy divertida.

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Hue, ciudad imperial 🏯

Ayer contábamos como un emperador vietnamita, al alzarse con el poder en el siglo XVIII, relegó a Hoi An a un segundo plano. Ese emperador se llamaba Gia Long y tomó otra decisión que cambiaría el país para siempre: trasladó la capital de Hanoi a Hue.

El emperador ordenó además que se construyera una enorme fortaleza dentro de la ciudad, que albergara toda la infraestructura necesaria para gobernar el país además de las dependencias para él mismo y su familia. Como resultado se creó la ciudadela imperial, un recinto gigantesco rodeado por una muralla de 10 kilómetros de perímetro y protegido por un foso de 30 metros de ancho. Dentro Gia Long y su descendencia gobernaron Vietnam durante decenas de años. 

Durante el siglo XX la ciudadela sufrió enormes daños debido a los diferentes conflictos que asolaron Vietnam, sobre todo durante la guerra contra EEUU. El Asedio de Hue, como se conoce la batalla que tuvo lugar en la ciudad, terminó con los americanos arrojando Napalm y bombardeando la capital imperial. 

En su intento de ganar la batalla y echar al Vietcong de la ciudad, los Estados Unidos acabaron arrasándola. Los propios soldados cuestionaron la estrategia de la batalla y sus consecuencias, hasta el punto de que una frase de un capitán americano se hizo mundialmente famosa: “¿Teníamos que destruir la ciudad para salvarla?”.

A pesar de todo los vietnamitas se han obstinado en reconstruirla y la verdad es que el trabajo que han hecho (y siguen haciendo) es increíble. Los edificios conservan todo su esplendor: pasear por sus calles y observar los diferentes palacios, parques y puertas que componen el complejo te traslada dos siglos atrás, a un imperio que buscaba demostrar todo su poder. 

Examen de inglés 📓

Ayer en Battambang nos sucedió una de las mejores experiencias del viaje y fue de pura casualidad. Mientras visitábamos uno de los templos de la ciudad, se nos acercó tímidamente un monje. Nos dijo su nombre (Phumchhon Tola) y nos preguntó si nos apetecía convertirnos en profesores de inglés durante unas horas, mientras sus alumnos nos enseñaban el templo. Tras la estupefacción inicial, dijimos que por supuesto que sí.

Antes de nada le avisamos de que no somos nativos, pero él nos dijo que nuestro inglés era mas que suficiente. La actividad consistía en que un grupo de 5 alumnos-monjes-adolescentes nos harían de guías por el templo y sus alrededores, mientras nosotros evaluábamos su inglés. Al final teníamos que calificarlos del 1 al 4 en diferentes apartados: vocabulario, gramática, pronunciación, etc.

Al poco tiempo aparecieron los alumnos, se presentaron entre nerviosos y tímidos, y comenzamos el tour. Durante una hora nos explicaron la historia de Buda a través de los dibujos y estatuas que había en el templo. Les hicimos centenares de preguntas y aprendimos muchísimo sobre ellos y su religión. 

En principio íbamos a ser unos 6 durante la visita, pero un montón de alumnos más se iban sumando, incluida una fotógrafa “oficial” que no se perdía detalle de lo que pasaba. El examen terminó dentro del templo, donde volvió a aparecer el profesor y nos preguntó como había ido. Le contestamos que había sido una experiencia genial y le dijimos que aún teníamos que escribir las calificaciones.

Creíamos que al rellenarlas nos despediríamos. Pero que equivocados estábamos. El profesor y los alumnos nos invitaron a pasar a su biblioteca, donde nos agradecieron haber participado en el programa “SLEP” (Skill and language education program o programa de educación de habilidades lingüísticas).

Al terminar de rellenar las notas de los alumnos, apareció el monje-jefe del programa. Nos hizo entrega de dos libros a cada uno para seguir aprendiendo sobre el budismo, un diploma oficial con nuestro nombre grabado y un pañuelo cargado de bendiciones. Después nos pidieron fotos todos los alumnos y nos preguntaron cual era nuestro Facebook para agregarnos.

No sabemos que parte de la experiencia fue mas increíble: si el tour con los monjes, la clase de budismo y tradiciones que recibimos, la extrema amabilidad de todo el colegio, su cercanía y honestidad… Salimos de allí realmente emocionados, sin saber que decir. Solo pudimos concluir que cosas como ésta, son la razón por la que viajar merece tanto la pena.

El monje bromista 😂

En Angkor Wat nos encontramos unos monjes budistas que te daban una bendición y te regalaban una pulsera. Ya los habíamos visto en otros templos: es algo para turistas, pero es divertido y no cobran por ello. Solo esperan que dones lo que quieras y por eso en cada país que visitamos lo hacemos si tenemos oportunidad. Es una buena manera de llevarte un recuerdo a buen precio, mientras donas algo a los monjes.

En este caso nos tocó un monje bromista. En el momento de darte la bendición, utilizan una especie de brocha para coger agua de un caldero y te la echan por encima. Normalmente es bastante ceremonioso pero en este caso el monje te lanzaba el agua directamente a la cara mientras intentaba aguantarse la risa.
De hecho en el vídeo se aprecia como esperaba a que abriéramos los ojos para dar el brochazo. ¡Vaya con el monje!

La tranquilidad de Angkor 🍃

Antes de afrontar los templos de Angkor, estuvimos bastante tiempo decidiendo si lo haríamos en un día o en varios. Como ya hemos contado en entradas anteriores, se trata de una superficie enorme con decenas de templos, por lo que hacerlo en un día supone ir bastante rápido y tener que prescindir de muchas cosas. 
Además la entrada de un día cuesta unos 20$ por persona y la de 3 días 40$, por lo que compensa comprar la segunda. Cuando íbamos a pagar los tickets nos enteramos de que en febrero de 2017 los precios van a multiplicarse casi por 2, por lo que era una oportunidad única de hacerlo a ese precio.

Hemos pasado 3 días entre templos, y aunque al final del día acabas saturado de tantos kilómetros, ruinas y mitología, en retrospectiva compensa hacerlo con calma. Te permite disfrutar sin prisa, sentarte en cualquier lugar a apreciar el paisaje sabiendo que no te estás perdiendo nada.

Nuestro último día de Angkor lo dedicamos a hacer el “gran tour”, que consiste en visitar los templos mas desconocidos y menos llenos de turistas. Pudimos explorar a nuestro antojo, recorrer laberintos devorados por la jungla y lo hicimos casi solos todo el tiempo. Una experiencia increíble, que seguro estará entre las mejores de viaje.

Los secretos de Angkor 🌳

El día dos de Angkor decidimos hacerlo en bicicleta y fue todo un acierto. El complejo de templos abarca unos 200 kilómetros cuadrados, por lo que es una locura intentar hacerlo entero en un día pedaleando. Por eso compramos la entrada de 3 días para poder verlo con calma y aprovechar uno de ellos para alquilar una bici.

Angkor está a 8 kilómetros de Siem Riep, que es la ciudad más cercana y donde estamos alojados. La carretera para llegar es buena, llana y no tiene mucho tráfico en el camino de ida. Para llegar a Angkor Wat, que es el primer y más importante templo de Angkor, hay que bordear un enorme lago hasta verlo aparecer entre la jungla. 

Como ya lo habíamos explorado el día anterior, seguimos adelante hasta Angkor Thom, la última gran capital del imperio Khmer. Esta ciudad ocupa 10 kilómetros cuadrados y está repleta de ruinas, donde la más importante es Bayon, también conocido como “el templo de las 216 caras”. 

Explorar Angkor Thom bajo el sol es agotador pero merece mucho la pena. Alejarse de los sitios más turísticos y encontrar pequeños templos devorados por la jungla es algo único. Hay decenas de lugares ocultos, ya sea puertas, murallas o paredes llenas de bajo relieves. Los secretos de Angkor merecen tanto la pena como sus maravillas mas conocidas.

Angkor Wat

El edificio religioso mas grande del mundo. Solo eso debería bastar para querer recorrerlo. El templo de Angkor es la construcción más conocida de toda Camboya y sus habitantes se enorgullecen mucho de él (de hecho, esta en su bandera).

Como visitante, solo verla aparecer por primera vez entre la jungla te deja sin habla. Es enorme y diferente a todo lo que hemos visto. Si además tienes la suerte de llegar en un día despejado, tanto el amanecer como el atardecer serán un auténtico placer para la vista.

Angkor Wat impone por su gran tamaño pero también por sus pequeños tesoros. Dentro del templo hay decenas de metros de pared llenos de relieves que narran batallas y mitología del antiguo imperio que lo construyó. Son espectaculares, tanto por la magnitud de la obra como por el detalle de cada escena

Hemos tenido la suerte de recorrerla con “poca” gente, evitando la hora punta de los grupos organizados. Pasear por sus galerías y patios prácticamente solos es un lujo increíble. Angkor Wat no es una de las 7 maravillas, pero deberían plantearse seriamente ampliar el número a 8.