Sunny San Francisco ðŸŒž

Tras el road trip nuestro último destino en California era San Francisco. Teníamos muchas ganas de conocer la ciudad porque todo el mundo nos la había recomendado muchísimo. Tras 4 horas desde Las Vegas tocaba devolver el coche en Los Angeles y coger un vuelo hasta allí. Llegamos de noche a nuestra habitación en Lower Haight y estábamos tan destrozados que esa noche solo visitamos el super para conseguirnos una cena y algo de desayuno para el día siguiente.

Durante los 5 días que estuvimos allí nos dio tiempo a visitar un montón de barrios. Haremos un pequeño resumen de cada zona:

Lower Haight: nuestro barrio era tranquilo y apacible, con bastante tiendas chulas y cafeterías hipsters. Nos encantó vivir allí y mas en nuestra casa, que era enorme. Las casitas de alrededor también eran muy monas. Un acierto total.

Haight-Ashbury: el barrio hippie. Gente fumada por todas partes, tiendas de marihuana salidas de los 70 mezcladas con otras bastante modernas. Mucho personaje, algunos nudistas y bastantes homeless. Una zona pintoresca que merece una visita.

Castro: el barrio gay. Banderas arco iris por todas partes, incluso el paso de cebra es así. Una celebración de la libertad sexual con todas las tiendas orientadas hacia ello. Bastante pijo y tranquilo. 

The mission: el barrio mejicano. Uno de los que mas nos gustó. Callejones llenos de graffitis espectaculares, taquerías deliciosas y todo el mundo hablando español. 

Chinatown: este barrio se divide en dos partes. Una está orientada a los turistas, llenas de tiendas de souvenirs a precios bajísimos. La otra, mas interesante, es como si un pedacito de China se hubiese teleportado a San Francisco. Tiendas que invaden la acera, todo el mundo gritando chino y carteles escritos únicamente en su idioma. Ah, y olores que hacia meses que no recorrían nuestras fosas nasales. Un espectáculo.

Fishermans Wharf: la zona del puerto. Una zona reformada para que turistas y locales paseen y disfruten de una comida a la orilla del mar. A destacar el pier 39, donde una buena colonia de leones marinos vive tranquilamente mientras todo el mundo les hace fotos. Allí probamos una sopa de cangrejo en un bol de pan que estaba deliciosa. Y también visitamos el Musée Mécanique, donde con 2 dólares puedes pasar la tarde jugando a máquinas recreativas antiguas. 

Golden Gate: la zona de alrededor del famoso puente merece la pena solo por las vistas. Nos hizo un día estupendo así que lo disfrutamos mucho. Además hay varias áreas de picnic dónde poder comer contemplando el Golden Gate. Eso sí mejor ir en bicicleta porque la pateada hasta el puerto es de las que pasan factura.

Centro financiero / zona comercial: todas las tiendas imaginables y alguna mas. La zona mas “ciudad” de todas, con edificios altos y grandes concentraciones de gente. Aún así merece la pena visitarla, aunque sea por los increíbles artistas callejeros que montan el show en la calle.

En general San Francisco nos encantó. Colorida, pintoresca y algo europea. Una ciudad con mucha personalidad, con un ambiente tranquilo y llena de vida. Es seguramente la ciudad del viaje en la que mas nos gustaría vivir, sino fuera por los precios prohibitivos de los alquileres. Eso sí, tuvimos la suerte de disfrutarla con un sol permanente, algo muy extraño según hemos oído. Quizá con frío y niebla la experiencia hubiera sido diferente. Pero para nosotros fue TOP. 

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