Un año de badpacking 👩🏻👨🏻🌏🌎

Ayer hizo un año que empezamos esta aventura. ¡Y qué año! Durante este tiempo hemos vivido tanto, y tan rápido, que cuesta asimilarlo. Y es que normalmente, cuando vives algo intensamente, necesitas tiempo para descomprimir y digerirlo. Pero nosotros no lo hemos tenido y apenas somos conscientes de todo lo que hemos hecho, de cada lugar visitado, cada cultura… es tal la cantidad que los recuerdos se solapan y tienes que hacer un esfuerzo para rescatarlos. De lo que sí nos acordamos y tenemos presentes son las miles de horas en bus. Auténticas maratones.

Un año da para mucho y este nos lo llevamos para siempre. Hemos aprendido lo que significa estar de viaje tanto tiempo; un tanto alejado de la idealizada “vuelta al mundo”. También lo que significa viajar con bajo presupuesto, donde tienes que sacrificar comodidad para conocer nuevos lugares. Y como es de necesario tener un lugar al que sentirte en casa. Finalmente, el convivir con otra persona 24/7 que acaba con toda individualidad pero a cambio te da un apoyo y refugio permanente durante esta vida nómada y extraña.

A veces pensamos que con lo aprendido ahora nuestra idea de viaje sería diferente. Menos lugares en más tiempo. Y volviendo a visitar a la familia y amigos para tomar fuerza (y chorizo o llonganissa). Pero en realidad esa idea solo sería posible si hubiésemos hecho este viaje que tanto nos ha dado. Solo podemos estar más que agradecidos de haberlo podido hacer. Gracias Hugo y Paula del pasado por dar el paso.

Y rememorando esta penúltima etapa, como viene siendo costumbre, haremos un pequeño resumen de los países visitados:

Norte de Perú: Acabamos este país con las misma sensación del principio: encantados de descubrir una tierra tan rica en paisaje, culturas y con una riqueza gastronómica brutal. 

Ecuador, visita fugaz: Fueron pocos días que pasamos en Ecuador y sería un poco injusto juzgarlo. No nos acompañó demasiado el tiempo y no vimos demasiado. Eso sí, la ciudad de Cuenca merece una visita.

Colombia: Junto a Perú, la otra joya de nuestro paso por Sudamérica. Un país de tradición española con mucha influencia caribeña que nos ha fascinado. Paisajes variados, gente muy amable y facilidad de transporte. Se nota que quieren cambiar la imagen del país y seguro que lo conseguirán, se lo merecen. Muy muy recomendable.

Y ahora el listado con lo mejor y lo peor:

Mejor comida: Ceviche en El Cevichano, en Lima.

De todos los ceviches que hemos probado en Sudamérica, el que tomamos en un puesto en el mercado de Lima se lleva el primer premio destacado. Que delicia.

Especial mención a la señora Carmen que en nuestros días en las playas de Mancora nos deleitó con unos platos increíbles. Y también destacamos el menú popular en Salento, comida deliciosa a precios ridículos.

Peor comida: Restaurante español en Puerto López, Ecuador.

Quisimos probar comida de casa en un restaurante en Puerto Lopez que habíamos leído que era muy bueno y con dueños españoles. Y menudo fail, estaba horrible. Ni con todas las ganas que teníamos de volver a comer tortilla de patata nos supo buena. Suerte que días después nos resarcimos en otro español en Canoa.

Mejor alojamiento: Hostal Casa de Lídice en Cuenca

Cuenca fue toda una sorpresa y este hostal fue gloria bendita. Suelos de madera, ducha estupenda, wifi decente y la cama. Que cama madre mía. La mejor del viaje sin duda.

Peor alojamiento: un hostal en Santa Marta, Colombia.

Este hostal era bastante justito pero figura en top peor por un solo motivo: había chinches en todas las camas. Terrible. Suerte que nos dimos cuenta antes de ir a dormir y nos picaron poco. Eso sí, tuvimos que buscar un nuevo hostal a las 12 de la noche. 

Mención especial a un hostal en Puerto Lopez del que también nos tuvimos que marchar porque la humedad de la habitación era insoportable. No se podía respirar.

Mejor paisaje: La laguna 69 en Huaraz

El esfuerzo para llegar hasta allí es asesino pero merece muchísimo la pena. Una laguna azul turquesa entre las montañas nevadas de Los Andes. El camino hasta allí también es espectacular, aunque los 700 metros de subida a 4000 metros de altura nos llevaran horas.

Peor paisaje: la Colombia real

Colombia es un país lleno de maravillas, con cientos de cosas que ver. Pero nos da la impresión que hay una Colombia para turistas y otra real, pobre y olvidada. Y no es precisamente un barrio de una ciudad sino la mayoría de ellos. Es duro y triste darse cuenta de eso.

Mejor excursión/visita: Un día en Guatapé 

Una de las mejores excursiones que hemos hecho en todo el viaje. Las vistas desde el peñón de Guatapé son impresionantes y el pueblo cercano un festival de color. Un lugar mágico en el que nos gustaría habernos quedado mucho mas tiempo.

Dos menciones especiales: a la ciudad de Cartagena de Indias (una ciudad que nos enamoró) y al monasterio de Las Lajas (la iglesia mas impresionante que hemos visto).

Peor visita: el pueblo de Canoa, en Ecuador.

Un pueblo de playa que nos habían vendido como idílico y con una playa preciosa y fue todo un bluff. Playa normalita, pueblo super turístico y con 0 encanto. Y para rematar estuvo nublado los tres días.

Mejor experiencia: reencuentro con Patri en Colombia 

Encontrarse con una amiga después de tanto tiempo es emocionante, y sobretodo si es aquella persona con la que has recorrido mundo cada verano. Ahora ya no podemos maljugar al poquer. ¡Tendremos que hacer revanchas en Barcelona!

Peor experiencia: Los mosquitos en el parque de Tayrona 

El parque natural de Tayrona es precioso, pero sus mosquitos son mortíferos. Nos acribillaron sin piedad y sus picaduras son duran una eternidad, además de picar una barbaridad. Habiendo sido picados por mosquitos de medio mundo podemos decir que estos son los peores que hemos visto.

¡Y esto es todo! Solo nos queda un mes por Estados Unidos antes de volver a casa. El badpacking está a punto de terminar pero vamos a aprovechar al máximo el último mes de aventura. 

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Adios Ecuador, hola Colombia! 🇨🇴

Han sido menos de 15 días en el país, en los que hemos visitado Cuenca, Puerto López, Canoa y Quito. Nuestra idea era intentar disfrutar de un poco de sol tras los meses de invierno en el hemisferio sur, pero el tiempo no nos ha sonreído mucho. Playas hemos visto, pero prácticamente nos vamos tan blancos como llegamos.

La verdad es que tampoco nos hemos introducido mucho en la cultura del país, porque hemos hecho bastante el guiri. Los destinos de playa es lo que tienen, normalmente tienes que sacrificar autenticidad por comodidad. Aún así nos llevamos la impresión de que los ecuatorianos son amables y siempre que hemos necesitado ayuda nos la han proporcionado.

Además también hemos observado el potencial del país en lugares como Cuenca, donde disfrutamos de unos días tranquilos recorriendo sus maravillosos edificios. La otra ciudad grande que visitamos fue Quito y nos dejó la misma imagen que la mayoría de capitales en este lado del mundo: caótica y sobredimensionada. Aunque hay que destacar su transporte público, muy barato y eficiente.

En general Ecuador ha sido un país de paso a nuestro último destino en Sudamérica: Colombia. Todo lo que hemos oído de los viajeros que nos hemos encontrado haciendo la ruta opuesta a nosotros han sido cosas buenas. Tenemos muchas ganas de recorrer este país y empaparnos de su cultura y tradiciones. De hecho la foto pertenece a nuestra primera visita en él: el santuario de Las Lajas, una iglesia impresionante. Colombia empieza fuerte.

Adios Perú, Hola Ecuador! 👋🏻🇵🇪

Hace ya 3 días que dejamos Perú y ya lo echamos de menos. Hemos pasado allí mas de un mes y nos ha dado tiempo a hacer prácticamente de todo: playa, montaña, ciudades, pueblos… 

Perú es un país increíble, en el que es muy fácil moverse, donde la gente es amable y cercana y en el que hay centenares de cosas que ver y probar. Es perfecto para pasar unas vacaciones pero también para estar allí meses. 

Empezamos el recorrido en Puno tras cruzar la frontera boliviana por carretera. Allí estuvimos poco, al contrario que en Cusco que fue nuestra casa en Perú. Nuestro hostal era muy confortable, encontramos buenos lugares para comer (y baratos) y además coincidimos con las fiestas de la ciudad, que disfrutamos todo lo que pudimos. Después vino Machu Picchu, que nos dejó sin palabras. Hay que verlo para creerlo y es sin duda uno de los lugares que mas nos ha impresionado de todo el viaje.

Tras la ciudad perdida de los incas seguimos hacia el norte, visitando Arequipa, Lima, Huaraz y Trujillo. Todas ciudades con gran legado español donde aprendimos mucho sobre los incas, los pueblos anteriores a ellos y las consecuencias de la conquista. También nos dio tiempo a disfrutar del desierto de Huacachina y las playas bañadas por el Pacífico en Mancora. Solo nos quedó pendiente el Perú amazónico, que descartamos mas que nada por precio.

Otro de los puntos fuertes del país es su gastronomía. Aquí hemos probado un montón de platos típicos y hemos disfrutado comiendo como en ningún otro país. Ceviche, causa limeña, lomo saltado, ocopa, shambar… todo delicioso. Sin olvidarnos del maíz tostado, el aperitivo por excelencia de Perú y del que nos volvimos adictos. 

En resumen podemos decir que este país nos deja un gran recuerdo y que lo recomendamos muchísimo. Si quieres ver jungla, desierto, playa y montaña todo en un mismo viaje sin recorrer distancias enormes ven a Perú. Si quieres conocer la historia de los incas y como influyó España en América ven a Perú. Si quieres comer bien y probar platos diferentes y deliciosos ven a Perú. En definitiva: ven a Perú al menos una vez en la vida.

¡300 días de badpacking! 🌎

¡300 días de badpacking! Como podéis comprobar vamos de extremo a extremo: de las cumbres heladas del Aconcagua a las dunas desérticas de Huacachina en Perú. Han sido 50 días de contrastes, de alturas imposibles y de maravillas de la naturaleza. Aquí está nuestro resumen de lo que hemos visto en estos últimos días de viaje y después el ranking de lo mejor y lo peor.

El norte de Argentina fue nuestra iniciación en la cultura inca. El cambio respecto a Buenos Aires es total, parecen países diferentes. Las montañas de colores, los pueblos con historia y las costumbres del pasado comenzaban a hacer aparición y nos llenaban de ganas de continuar hacia el norte.

Bolivia es el país mas pobre que visitaremos en sudamérica, pero no por ello menos recomendable. Solo el salar de Uyuni valdría la visita. Además recorrimos sus ciudades principales, explorando la huella de los colonizadores españoles en cada plaza de armas y en cada iglesia. Aún así lo que mas nos gustó del país fue la mezcla de la cultura propia con la ajena y poder explorar el pasado de una civilización de la que sabíamos muy poco.

Y que decir del sur de Perú. El lago Titicaca, Cusco, Arequipa y la joya de la corona, Machu Picchu. Un país que tiene mas que ganada su fama de foco turístico porque tiene de todo para todos los gustos: historia, gastronomía, vida local, belleza natural y reliquias históricas impresionantes. De momento unos de los países mas recomendables de todo el viaje.

Aquí va el ranking de lo mejor y lo peor de estos 50 días. 

Mejor Comida: Lomo saltado en Aguas calientes (restaurante Full House) y Ceviche en Cusco (restaurante Barrio Ceviche).

Perú es un lujo para el estomago. Es un país donde se come de maravilla por un precio super asequible. Ejemplo de ello es el lomo saltado que comimos en Aguas Calientes: una delicia por apenas 10€. Lo mismo se aplica para el ceviche que nos comimos en Cusco, no costó mas que eso y era un plato riquísimo. En definitiva, si te gusta comer éste es tu país de sudamérica.

Mención especial a Doña Margarita, nuestra cocinera boliviana durante el tour al salar de Uyuni. Unas manos de oro, en especial su lasaña casera y su puchero de lentejas eran para enmarcar.

Peor Comida: Pizza disaster en Aguas Calientes

Los lugares creados para turistas engendran monstruos. Éste en concreto era un restaurante horrible, con la peor pizza al horno hecha jamás sobre la faz de la tierra. La masa era cartón, el queso era deplorable y los demás ingredientes mejor no saber de dónde habían salido. La confirmación de que los lugares para guiris son terribles.

Mejor alojamiento: Hotel Tayta Wasi en Cusco

La ciudad de Cusco nos encantó pero uno de los principales motivos para quedarnos una semana allí fue la comodidad del Tayta Wasi. Una habitación grande, una cama confortable, una ducha caliente y con potencia (una rareza en sudamérica) y un wifi nivel Europa son 4 elementos que no se ven a menudo juntos. Y mas a un precio tan bajo. Si el desayuno hubiese sido mejor, sería un 10 absoluto.

Peor alojamiento: primera noche del tour en el salar de Uyuni

Somos conscientes que un tour de mochileros por la montaña no va a ofrecer hoteles 5 estrellas para pasar la noche. Pero un nivel tan desastroso tampoco es de recibo: tener que dormir a -10 grados en una casa donde la puerta no cierra, las ventanas están llenas de agujeros, el polvo campa por doquier y la calefacción no existe (ni tampoco la luz eléctrica) es demasiado. De la única letrina que teníamos como vater para 10 personas mejor ni hablamos.

Mejor paisaje: Laguna Hedionda

Una laguna de agua cristalina al pie de unas montañas nevadas donde cientos de flamencos bailan y se divierten es algo inolvidable. La laguna Hedionda tiene un nombre terrible pero deja un recuerdo imborrable. Un lugar donde cada fotografía que haces parece sacada de una revista de National Geographic.

Peor paisaje: el pueblo de Uyuni

Terminar el tour por el salar en el pueblo de Uyuni fue un final muy amargo. Este pueblo se ha convertido en un vertedero viviente debido al turismo y al poco interés en conservarlo decentemente. Apenas pasamos 5 horas allí pero fue tiempo suficiente para darnos cuenta del desastre. Cero recomendable.

Mejor excursión/visita: Machu Picchu

Qué decir de una de las maravillas del mundo. Solo llegar hasta allí y contemplar el lugar donde se encuentra edificado ya es todo un espectáculo. Recorrer sus casas perfectamente conservadas, admirar sus cultivos en terraza o subir a las montañas cercanas y observarlo desde las alturas son momentos que no olvidaremos nunca.

Mencion especial a la excursión a Cafayate en el norte de Argentina, un pueblo con mucho encanto cuyo trayecto hacia él fue una de los tours mas interesantes del viaje. Todo gracias a un guía con mucho carisma, gran sentido del humor y suficiente conocimiento para escribir un buen par de libros.

Peor excursión/visita: La primera parte del tour al Salar de Uyuni

Como ya hemos comentado en el apartado de peor alojamiento, los primeros días del tour por el salar no fueron precisamente un paraíso. Mas bien al contrario: el mal tiempo y alguna que otra mentira por parte de la agencia que lo contratamos, ocasionaron que nos pasáramos dos días pasando frío y viendo mas bien poca cosa. Por suerte los dos últimos días compensaron un poco el desastre.

Mejor experiencia: La vida en Perú

En Perú hemos encontrado un lugar donde disfrutar de las costumbres locales con gran comodidad a un precio muy asequible. Nos hemos hecho muy fans de los zumos de naranjas callejeros, de recorrer los mercados populares, de sentarnos en sus plazas de armas al sol de la tarde. Los maíces tostados se han vuelto un imprescindible allá donde vamos e incluso nos atrevemos a comer en menús de 2€, porque todo suele estar muy rico. Un país para disfrutar de la vida normal.

Peor experiencia: la puna

La puna (o mal de altura) nos ha perseguido desde el norte argentino y tenemos unas ganas terribles de deshacernos de ella. Dolores de cabeza, nauseas, cansancio constante… hasta que tu cuerpo se acostumbra prácticamente no puedes dar un paso sin que te falte el aliento. Por suerte no queda mucho para que empecemos a bajar. 

Aquí terminan los Highlights de los 300 días. Durante los siguientes 50 seguiremos recorriendo Perú, nos adentraremos en Ecuador y Colombia y finalmente ¡USA! Se acerca la recta final de la aventura, pero nuestras ganas de viajar siguen intactas. Eso sí, ¡esperamos las playas con ganas!

¡250 días de viaje! 🎉

¡Badpacking cumple 250 días! Como podéis ver nuestro propósito de que fuera verano durante todo el viaje se ha ido al traste, pero estamos felices de poder celebrar este hito en la nieve. Como es tradición haremos un breve resumen de lo que hemos visto en estos 50 últimos días de viaje y después el ranking de lo mejor y lo peor.

Tras el calor del norte de Australia, el sur fue algo más otoñal. La verdad es que es una de las mejores partes del país: la Great Ocean Road nos dejó boquiabiertos y Melbourne nos encandiló con sus graffitis y su esencia cosmopolita. Acabamos la ruta en Sydney, que nos dejó un poco fríos a pesar de la espectacularidad del Opera House.

Nueva Zelanda fue mas duro de lo que esperábamos. Nuestra mochila estaba preparada para un eterno verano y algunas veces nos vimos superados por el frío y la lluvia. Teníamos grandes expectativas del país y aunque nos gustó, nunca acabo de estar a la altura. En parte es culpa nuestra, porque Islandia nos impresionó tanto que es difícil de igualar.

Después de vivir 21 días durmiendo bajo mantas en un coche necesitábamos descansar en un lugar confortable que pudiésemos llamar casa. Y eso fue para nosotros Buenos Aires: nuestro pequeño hogar en Argentina. Vivimos 12 días en la ciudad, recuperándonos del kilometraje y del jet lag. Y la verdad es que nos enamoramos poco a poco de la ciudad, de la que nos llevamos un recuerdo muy especial. Después visitamos las cataratas de Iguazú, que nos dejaron sin habla por su increíble fuerza y finalmente Córdoba, donde pasamos 3 días muy agradables conociendo mejor la esencia de Argentina.

Aquí va el ranking de lo mejor y lo peor de estos 50 días. 

Mejor Comida: Taco Night. 

Durante esta parte del viaje hemos recurrido mucho a comprar comida en el supermercado y cocinar nosotros. Los precios de los restaurantes en Oceanía eran prohibitivos y no quedaba otra que tirar de camping gas para ahorrar, con lo bueno y malo que eso conlleva. De lo bueno destacamos la Taco night: tacos de carne de ternera australiana sazonados con una mezcla de especias, tomate y cebolla. Riquísimos.

Mención de honor a las empanadas argentinas: probamos unas en cada pueblo y ciudad que visitamos y siempre nos encantan.
Peor Comida: sopa de sobre con arroz. 

Aquí viene la parte mala de cocinar: a veces te faltan ingredientes y no tienes donde comprarlos. Entonces toca improvisar y alguna vez fracasas: nuestra sopa de sobre con arroz hervido el día anterior era fatal. Lo único bueno que tenía era que estaba caliente y se agradecía en las noches frías de Nueva Zelanda.

Mención especial al puré de patata fail: en Argentina tuvimos un pequeño fallo de comunicación en la tienda y acabamos haciendo puré de batatas en vez de patatas. Y la verdad, no es lo mismo.
Mejor alojamiento: Airbnb en Christchurch y Córdoba. 

En Occidente Airbnb es una solución ideal para ahorrar en alojamiento y tener algo mas de privacidad que en un hostal-dormitorio. Este servicio nos ha dado muchas alegrías y Christchurch y Córdoba son las dos mejores. En la primera teníamos una habitación enorme que tenía hasta manta eléctrica en la cama y en la segunda unos anfitriones de lujo, que nos trataron como reyes. 
Peor alojamiento: Airbnb en Auckland

La única mala experiencia que hemos tenido con Airbnb fue en Auckland. No es que la casa estuviese mal (tampoco estaba bien) pero los anfitriones nos hicieron sentir constantemente como si estorbásemos. Cero agradable.

Mención especial a algunos campings de Oceanía, cuyas instalaciones dejaban muchísimo que desear para el precio que tenían.
Mejor paisaje: los 12 apóstoles y las cataratas de Iguazú.

Aquí hemos sido incapaces de desempatar. Son dos maravillas únicas en el mundo, donde la naturaleza te hace sentir pequeño e insignificante ante su demostración de fuerza y belleza. Dos momentos increíbles de este viaje que nunca olvidaremos.
Peor paisaje: el hype de Nueva Zelanda

Nos duele pero lo sentimos así, Nueva Zelanda no es para tanto. El Señor de los Anillos ha vendido un país que te sorprende constantemente y no es verdad. Es un país muy verde, montañoso y natural pero no es espectacular. Todo el hype que tiene no le hace ningún bien.
Mejor excursión/visita: Museo Te Papa en Wellington

Aquí sí que Nueva Zelanda nos sorprendió. El museo Te Papa es una visita obligada, tanto por la exposición de cultura maorí como por Gallipolli, probablemente lo mas increíble que hemos visto dentro de un museo. Todo gracias al trabajo de WETA Workshop, los creadores de todo el maquillaje y efectos especiales del señor de los anillos. 
Peor excursión/visita: Hobbiton

Aquí la otra cara de la moneda. Una auténtica visita sacacuartos, donde ves la fachada de 10 casitas hobbit, te tomas una cerveza en una taberna de pega y para casa. Sabíamos que iba a ser para turistas, pero podría ser infinitamente mejor. 
Mejor experiencia: sentirte en casa en Buenos Aires

Estábamos destrozados después de miles de kilómetros en coche y nuestro cuerpo nos pedía clemencia. Decidimos escucharle y quedarnos 12 días en Buenos Aires, en una casa en el barrio de San Telmo. Los últimos días parecía que vivíamos allí: teníamos nuestras rutinas, nuestros lugares preferidos para comer, nuestra cama confortable… lo mas cerca que nos hemos sentido de un hogar durante el viaje.
Peor experiencia: 12 horas de Jet Lag.

Nunca habíamos experimentado algo así y esperamos no volver a hacerlo. El vuelo de Nueva Zelanda a Buenos aires nos destrozó. Tantas horas de diferencia te dejan el cerebro frito (nos dolió la cabeza durante días) y tu cuerpo no sabe cuando tiene que dormir y cuando comer. Suerte que teníamos tiempo para recuperarnos. 

Hay que decir que hemos tenido muchísima suerte: nos hemos salvado por los pelos de dos ciclones, uno en Australia y otro en Nueva Zelanda. Así que esta vez no podemos quejarnos mucho en este apartado.
Aquí terminan los Highlights de los 250 días. Los siguientes 50 serán por America del Sur, recorriendo el noroeste de Argentina, Bolivia y Perú. Nos esperan mas aventuras y por lo que parece, mas frío. ¡Pero lo afrontamos con ganas!

E noho ra Aotearoa, Hola Argentina! 🇳🇿

Tras 4.550 kilómetros conduciendo por las carreteras de Nueva Zelanda, lo dejamos atrás para saltar a Sudamérica. En concreto a Argentina, donde queremos pasar unas 5 semanas recorriendo el país. Pero antes de empezar la visita por este nuevo continente queremos decirle adiós a la tierra de los kiwis. 

Nos vamos de aquí con una sensación agridulce. Esperábamos mas de esta tierra, como ya explicamos en entradas anteriores, y nos ha dejado un poco a medias. Es indudable que son unas islas con paisajes espectaculares, sobre todo la sur. Pero en nuestra mente era algo único y al final no ha conseguido estar a la altura de las expectativas. Además el tiempo no nos ha acompañado mucho, cosa que no ha ayudado a mejorar la experiencia.

Aún así nos llevamos grandes recuerdos, sobre todo de las vistas al conducir por diferente lugares. Nunca olvidaremos la carretera desde el lago Pukaki hacia el Monte Cook, con el glaciar al fondo y las montañas rodeándonos. O la que recorre la península de Dunedin, kilómetros y kilómetros bordeando un lago. Son también espectaculares la que conduce a Milford Sound, con unos picos nevados altísimos y la que va desde Glenorchy a Wanaka, cruzando un valle entre lomas verdes.

La vida en el coche durante 19 días ha sido dura, aunque ha tenido también sus momentos divertidos. Cenar al raso bajo la luz de la luna tiene su encanto, pero si fuera hace 10 grados no se aprovecha igual. Aún así no olvidaremos nunca la noche de Nueva Zelanda, con un cielo tan lleno de estrellas que aun tiritando, no podías apartar la vista. Ahora nos dirigimos a Buenos Aires, donde descansaremos un poco, planearemos el futuro del viaje y visitaremos la ciudad. ¡Un nuevo continente nos espera!

Bye Australia, Hello New Zealand

Un mes en Australia parece mucho pero no da para tanto. Hasta que llegas aquí no te haces a la idea de lo enorme que es este país, casi un continente. Hemos recorrido miles de kilómetros en caravana: desde Cairns a Sydney y desde Adelaida a Melbourne. Ademas hemos tenido que coger dos vuelos internos para no malgastar días de viaje, porque aunque nos hubiera gustado disfrutar del país con calma, es todo tan caro que hemos tenido que ir disparados de un sitio a otro.

Nos llevamos grandes recuerdos de Australia: los espectaculares paisajes de la Great Ocean Road, ver canguros y koalas de cerca, las playas blanquísimas de whitsundays o el encanto de Melbourne. También decenas de anécdotas del viaje en caravana, nuestra primera vez viajando y durmiendo en furgoneta. 

Es curioso porque siendo el país donde mas hemos gastado con una enorme diferencia respecto al resto (pero enorme, enorme) es el lugar donde mas pobres nos hemos sentido. La necesidad obliga a intentar ahorrar cada dolar y aquí (como en el resto de occidente) cobran hasta por respirar. Si bien después de 6 meses comiendo de restaurante en el sudeste asiático teníamos ganas de poder cocinar nuestra propia comida (y dejar de comer arroz), cuando llegas a las grandes ciudades descubrimos lo difícil que es sobrevivir con 50€ al día para pagar el alojamiento, 3 comidas, transporte y alguna entrada a museos. 

A pesar de todo Australia ha sido una experiencia increíble y aunque nos hubiera gustado hacerlo con mas dinero, dejamos el país con la sensación de haberlo aprovechado al máximo. Ahora volamos hacia Nueva Zelanda, donde seguiremos la misma filosofía: caravana, ahorro y disfrutar todo lo posible.