Unos días en el Caribe 🌴

Nuestros últimos días en Colombia los hemos pasado en el norte descansando. Tras recorrer el país de punta a punta en autobús y visitar sus pueblos y ciudades, necesitábamos algo de playa y sol. Y además el mar Caribe nos llamaba desde hacía tiempo. 

Aún así antes del relax era obligatorio visitar el parque nacional de Tairona: un enorme bosque tropical que al norte limita con el mar y que cuenta con unas playas de arena blanca y agua turquesa. Eso sí, dentro del parque tocaba dormir en una hamaca porque el precio de las cabañas era prohibitivo. El primer día llegamos el parque e hicimos una caminata entre los árboles de una hora hasta llegar al refugio. Tuvimos suerte de no mojarnos, porque nada mas llegar se desató una enorme tormenta de rayos y truenos que no paró durante 5 horas.

La lluvia nos impidió visitar las playas por la tarde, así que al día siguiente madrugamos para poder ver al menos una de ellas y la verdad es que la fama era merecida. La pena es que no pudimos disfrutarla mucho, porque teníamos que volver a la entrada de parque a tiempo para coger el bus de regreso. Tras una hora de caminata con un calor sofocante, una minivan, un autobús, otro rato de caminata por Santa Marta para recuperar nuestras mochilas, un taxi a la estación, otro autobús de dos horas y una última caminata entre charcos llegamos a Palomino totalmente exhaustos.

Por suerte nos esperaban dos días de piscina, playa y absoluto reposo. Y eso es exactamente lo que hicimos, combinado con buenos jugos de frutas recién hechos, partidas de póker nocturnas y alguna que otra cerveza. Básicamente tomar el sol, disfrutar de nuestra primera piscina desde hace meses y reponer fuerzas para lo que viene: un mes por Estados Unidos sin un día de descanso.

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Nubes Grises ☁️

Ecuador no está siendo el país soleado que esperábamos. De hecho es justo lo contrario: un cielo gris constante que nos recuerda a nuestra estancia en Lima. Aquí queríamos disfrutar de la arena y el mar pero ha sido casi imposible. Salvo el día que fuimos a la playa de los frailes cerca de Puerto López, donde tuvimos sol durante unas dos horas, el resto han sido nubes sobre nuestras cabezas.

Hemos pasado un total de 6 días bordeando la costa ecuatoriana, cogiendo infinidad de autobuses para llegar de un sitio a otro. Esta parte del país no destaca por su comunicación por carretera y hay que hacer escalas y cambiar constantemente de bus para llegar al destino. Esta es una de las principales diferencias con Perú: mientras que allí todo es fácil para el turista, Ecuador no está preparado para ello.

En esta semana hemos visitado el pueblo de Puerto López y el de Canoa. Ambos muy turísticos, llenos de chiringuitos en la playa y comercios para guiris. La verdad es que la autenticidad brilla por su ausencia, a pesar de que tampoco hay muchos viajeros internacionales. También ha influido bastante el terremoto que hubo en la zona el año pasado, que aparte de dañar seriamente muchos lugares ha asustado a los turistas. 

A falta de sol nos hemos dedicado a leer sentados en las toallas y observar a los locales bañarse en el mar. A ellos no les importa que no haya sol y que el agua esté fría, aunque hay que decir que se meten en ella con camiseta. Muchas mujeres incluso con un vestido, tal como llegan a la playa. Hay algunos surferos que se animan a intentar coger olas, sobre todo cuando sopla el viento y el Pacífico se pone serio. También hay pescadores que intentan llenar la barca de marisco y pescado para después venderlo en el pueblo. 

El día transcurre gris y tranquilo y cuando atardece nos volvemos al hostal. Tenemos la suerte de haber encontrado uno regentado por españoles, con una dueña que ofrece platos típicos de casa en el restaurante. Hemos vuelto a probar la tortilla de patatas y las croquetas de pollo, lo que nos ha dado mucha felicidad pero también cierta añoranza de casa. Por la noche aprovechamos que internet funciona decentemente para ponernos al día con Netflix, bendito sea.

Tras este descanso volvemos a la carretera por unos cuantos días. Primero visitaremos brevemente la capital y después cruzaremos la frontera, camino a nuestro último país de Sudamérica: Colombia.

Al fin playa 🌅

Y la otra razón para venir a Mancora era la playa. Desde Indonesia, salvo algunos baños furtivos en Australia, no habíamos podido disfrutar de unos días de sol, arena y mar. Han sido mas de 4 meses, muchos días de frío invierno. Teníamos unas ganas terribles de ponernos el bañador y dejar las chaquetas y los pantalones largos.

Aquí aún es invierno, pero si hace sol el día es caluroso. Eso sí, sopla muchísimo el viento por lo que tampoco es la playa mas agradable del mundo donde tumbarse a ponerse moreno. Pero es una playa al fin y al cabo. Hemos pasado aquí 3 días y nos hubiéramos quedado muchos más si no fuese porque hemos coincidido con las fiestas patrias de Perú y los precios de todo se disparan, multiplicándose hasta por dos.

Pero lo mejor de todo ha sido la elección del hostal. Un pequeño bungalow a 20 metros de la playa regentado por un amable matrimonio donde nos han tratado como reyes. Durante los dos primeros días la pareja no estaba y nos atendió Carmen, una simpática mujer con unas manos de oro para la cocina. Cada plato que probábamos estaba delicioso.

Y otra cosa increíble es que hemos estado casi solos, tanto en el hostal como en la playa. Parece que a esta zona no llegan muchos extranjeros, que se quedan un poco mas al norte, en Mancora. El turismo interno comienza ahora, por lo que la mayor parte del tiempo estábamos unas 6 personas en muchos kilómetros de playa y todos los días comíamos y cenábamos solos escuchando las olas romper contra la playa. Un placer muy difícil de encontrar mas aún en estas fechas.

Esta noche dejamos nuestro pequeño hogar en Vichayito con mucha pena. Hoy como despedida, hemos visto una ballena en el horizonte que parecía dar coletazos al agua para decirnos adiós. Ha sido el punto final a un lugar que recordaremos con cariño porque ha sido un pequeño paraíso en Sudamérica. Esperamos que en Ecuador y Colombia encontremos algo parecido…

Fraser Island 🏝

Ayer hicimos la excursión a Fraser Island. Tuvimos suerte porque llevamos 3 días de tormentas y aún así conseguimos ver los lugares interesantes de la visita sin apenas lluvia. Fraser es la isla de arena mas grande del mundo, con una extensión de 120 kilómetros por 15 y el único lugar donde crece bosque tropical sobre arena. Los aborígenes llamaban a este lugar K’Gari, que significa paraíso. Y estuvieron muy acertados con el nombre.

Durante el siglo XIX y el siglo XX sus recursos naturales fueron explotados por mineros y leñadores, pero hace mas de 20 años que es Patrimonio de la Humanidad y todas las actividades cesaron. Hoy en día la isla es prácticamente salvaje y solamente 360 personas viven en ella. Fraser es un parque natural gigante, con playas larguísimas, lagos de agua cristalina y bosque tropical. Y también alberga una gran cantidad de Dingos, una especie de perro salvaje típico de Australia.

La excursión consistía en un recorrido en coche por gran parte de la isla. Pero como no hay carreteras, todo el camino se realiza sobre arena por lo que necesitas un vehículo preparado para ello. Mucha gente alquila un 4×4 para hacer el viaje por su cuenta, pero es una opción bastante cara y peligrosa (el sendero por dentro de la isla es terrible). Nosotros en nuestra línea de ahorro, optamos por la opción low cost: lo hicimos en camión.

En realidad es un camión preparado para ir por arena y lo conducía un señor de unos 60 años llamado Hans, muy simpático y que también era el guía de la excursión. Tuvimos la suerte de que nos tocó a su lado en la parte delantera, por lo que teníamos unas vistas inmejorables y podíamos oír bastante bien lo que decía. Aún no hemos hablado de lo dificilísimo que es entender el acento australiano. Parece que hablen otro idioma.

En definitiva, recorrimos Fraser Island en camión y fue una experiencia genial. Saltando con cada duna y pudiendo bañarnos en el lago McKenzie, nadando en agua dulce y cristalina. Además visitamos el Maheno, el esqueleto de un barco que naufragó en 1935 en la isla y que supone la única huella humana en su inmensa playa. Fraser Island es otro lugar de Australia que nos impresiona por su inmensidad y su naturaleza salvaje.

Amanecer entre canguros 🌅

Canguros al amanecer 🌅 . A eso de las 05:45 de la mañana ya estábamos conduciendo entre bostezos camino a Cape Hillsborough. La razón para despertarnos tan pronto es que habíamos oído que a esa hora los canguros de la zona corretean por la playa aprovechando que la brisa marina rebaja la temperatura y que están allí hasta que empieza a hacer calor. Después de un rato buscándolos hemos visto uno cerca de un árbol, al lado de la playa. Nos hemos acercado con cautela (son muy asustadizos) para verlo mejor. Pero este canguro era muy amigable, dejaba que te acercaras casi hasta tocarle y podías hacerle fotos que ni se inmutaba. Éstas son solo algunas de ellas, porque tenemos cientos: comiendo, con nosotros al lado, de pie, mirándonos… . Mas en badpackers.com . #goodpacking #australia #capehillsborough #kangaroo #beach #sunrise #dondeestaelemojidecangurocuandolonecesitas

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Siempre se dice que el esfuerzo tiene recompensa. Pero hoy ha sido uno de esos días donde la frase cobra todo el sentido. El despertador ha sonado dentro de nuestra caravana a las 5.30 de la mañana, un récord absoluto en Australia. Aquí estamos madrugando mas que nunca porque a las 18.30 anochece y ya no se puede conducir, ya que los canguros y wallabees invaden la carretera y se vuelve muy peligroso hacerlo.

Total, que a eso de las 05:45 ya estábamos conduciendo entre bostezos camino a Cape Hillsborough. Ver el amanecer en la playa era atractivo, pero esa no era la principal razón para ir allí tan pronto. Habíamos oído que a esa hora los canguros de la zona corretean por la arena aprovechando que la brisa marina rebaja la temperatura y que están allí un buen rato, hasta que empieza a hacer calor. Y no queríamos perdernos ese espectáculo.

Nada mas llegar hemos visto uno saltando por la orilla, pero enseguida se ha escondido entre los árboles que hay en el borde de la playa. Después hemos caminado por la arena hasta un grupo de unos 10 canguros y mas o menos la misma cantidad de gente observándolos. La vista era increíble, con el sol alzándose sobre el mar y los canguros bañados por la luz anaranjada del amanecer. A los 15 minutos mas o menos se han retirado todos juntos a través del bosque y creíamos que ya no veríamos mas. La mayoría de la gente se ha marchado hacia sus coches pero nosotros nos hemos quedado un rato más por si volvían. Y hemos tenido una suerte increíble.

A los 10 minutos hemos visto uno cerca de un árbol, al lado de la playa. Nos hemos acercado con cautela (son muy asustadizos) para verlo mejor. Pero este canguro era muy amigable, dejaba que te acercaras casi hasta tocarle y podías hacerle fotos que ni se inmutaba. Ésta son algunas de ellas, porque tenemos cientos: comiendo, con nosotros al lado, de pie, mirándonos…

Al rato ha decidido bajar de nuevo a la playa y tumbarse en la arena. Cinco minutos después un compañero se le ha unido y hemos podido estar una hora mas con ellos mientras pasaban la mañana allí. Son unos animales majestuosos y verlos en movimiento, con sus enormes saltos, impresiona bastante. Nos hubiéramos quedado con ellos todo el día, pero teníamos que continuar la ruta. Eso sí, la playa de Cape Hillsborough y sus canguros son uno de los highlights del viaje.

Whitehaven beach 🦈

Hoy hemos visto una de las playas mas espectaculares de todo el viaje, sino la que mas. Tras 6 meses en países conocidos por sus costas ya tenemos mucho con lo que comparar, pero aún así es posible que Whitehaven beach sea la mas increíble en la que hemos tenido la suerte de estar.

The Whitsundays son un conjunto de 74 islas al este de Queensland, en el norte de Australia. Solo 7 de ellas tienen resorts turísticos y el resto permanecen salvajes. Las islas son en realidad las montañas de la gran barrera de coral que hay bajo el mar, por lo que alrededor de ellas el fondo marino es todo un espectáculo. El agua tiene decenas de tonos de azul y alberga todo tipo de peces.

Entre todas ellas destaca Whitsunday y su enorme y maravillosa playa de 7 kilómetros llamada Whitehaven. Desde las alturas la vista es brutal, una infinita línea de arena blanca bañada por agua turquesa. Pero al pisar la arena impresiona todavía mas: es tan blanca que el sol se refleja como si fuese nieve. Tienes que llevar gafas de sol para no estar todo el tiempo cegado. El agua es transparente y puedes ver cada pequeño pez que hay en ella. La única pega es que hay que llevar el traje anti medusas por si acaso, porque alguna de las peligrosas se cuela de vez en cuando. 

Pero aún hay más: por si no bastase con lo increíble del paisaje, en la orilla puedes ver Lemon Sharks cazando a los pequeños peces que nadan por allí. ¡Es increíble poder ver a estos pequeños tiburones amarillos desde tan cerca! En definitiva, uno de los mejores recuerdos que nos llevaremos de Australia y probablemente de todo el viaje.

Koh Lipe y el efecto Lonely Planet 🌏

Koh Lipe y el efecto Lonely Planet 🌏 . Koh Lipe era seguramente una isla increíble hace 15 o 20 años. Sus playas no tienen nada que envidiar a cualquier otra isla que hayamos estado y ademas dos de ellas están encaradas hacia el este y el oeste, con lo que se puede ver el amanecer y el atardecer mientras te bañas en sus aguas cálidas y cristalinas. Pero hoy en día Koh Lipe tiene un problema que comparte con casi todo Tailandia: absorbe muchos mas turistas de los que debería. Sufre lo que hemos llamado efecto Lonely Planet: si aparece en la guía como "el gran secreto del país" cuando llegues será de todo menos secreto. . Más en badpackers.com . #badpacking #thailand #island #beach #longboat #kohlipe #odioyamoral711

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Koh Lipe era seguramente una isla increíble hace 15 o 20 años. Sus playas no tienen nada que envidiar a cualquier otra isla que hayamos estado y ademas dos de ellas están encaradas hacia el este y el oeste, con lo que se puede ver el amanecer y el atardecer mientras te bañas en sus aguas cálidas y cristalinas. Pero hoy en día Koh Lipe tiene un problema que comparte con casi todo Tailandia: absorbe muchos mas turistas de los que debería.

Sufre lo que hemos llamado efecto Lonely Planet: el momento en el que en la guía mas vendida del mundo figura un lugar como “el mayor secreto del país”, ten por seguro que cuando llegues será todo menos secreto. Y Koh Lipe hace años que es de sobra conocida y sus habitantes (mas cualquier empresario avispado) le sacan todo el partido que pueden. Y eso ocasiona que pase de ser un paraíso natural a un resort para todos los públicos.

En Tailandia también lo podemos llamar efecto 7 Eleven: en el momento en el que la franquicia abre en un lugar, olvídate de playas desiertas, agua limpia y ambiente chill. Prepárate para largas hileras de bungalows, olor a fritanga, señoras gritando “massage, massage” y barcos por doquier. 

Tailandia hace años que crece sin control y solo cuando la recorres te das cuenta de los terribles efectos del turismo en masa sin restricciones del gobierno. Las islas que hoy son un paraíso, mañana estarán en la guía y pasado serán Koh Lipe. O peor: Phuket. Por eso nuestras recomendaciones sobre este país tienen fecha de caducidad: en dos años lo paradisiaco dejará de serlo.