¡Elefantes!

Estar cerca de un elefante es imponente: son enormes y su fuerza, aunque no la usen, se percibe en cuanto se mueven. Al principio da miedo acercarse, pero cuando finalmente lo haces es una sensación increíble poder tocarlos y darles de comer.

Los vimos de casualidad, recorriendo los alrededores de Pai en motocicleta. No teníamos pensado hacer el tour de elefantes, porque somos conscientes de todas las denuncias que las asociaciones de animales han presentado contra ciertas granjas que los maltratan y los tienen en unas condiciones terribles.
No parecía que la granja que vimos fuese una de ellas, pero es imposible saberlo. 

Ojalá la situación estuviese mas controlada, porque es una experiencia increíble estar cerca de un animal tan enorme y pacífico.

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La primera vez (en moto)

Cuando decidimos empezar este viaje, nos propusimos desde el principio hacerlo de una manera diferente. Uno de los principales requisitos de ese “diferente” es no tener miedo a hacer cosas que nunca hemos hecho. 

No tienen porque ser grandes acciones: el objetivo es atrevernos con todo lo que en nuestra vida confortable de Barcelona no hacemos por pereza, desconocimiento o falta de oportunidad.

Hoy ha sido nuestro primer día conduciendo una moto. Y ha sido genial.

Hemos ido a alquilarla bien pronto por la mañana, ya que preveíamos que estaríamos un buen rato haciendo pruebas. Nos hemos hecho los europeos en la tienda de alquiler, pidiendo una explicación de como funcionaba la moto por si era diferente a nuestro país.

Ha sido la primera explicación de como conducir una moto que escuchábamos en nuestra vida. Y ha sido en inglés. Hablado por un tailandés. Y ha durado 2 minutos.

Tras hacer los papeles, nos hemos subido. 

Primeros minutos: precaución + excitación.

Después: felicidad absoluta.

Gracias a atrevernos, hemos encontrado la mejor solución para viajar a nuestra manera. Barata, cómoda y que nos permite decidir qué ver y qué no. Habrá mas moto en el futuro.