Los cobertizos de Ubud ðŸŒ§

Los cobertizos de Ubud 🌧 . Durante estos días de tiempo horrible hemos pasado horas esperando a que parase la lluvia bajo cobertizos de todo tipo: casas, tiendas, almacenes, talleres, simples casetas de herramientas… Parece difícil que con este clima te quede un buen recuerdo de Bali, pero la verdad es que nos lo hemos tomado con calma y nos vamos de aquí contentos aunque no hayamos visto mucho. Eso sí, hemos aprovechado para reponer fuerzas comiendo y durmiendo como señores. Algo es algo. Ahora nos dirigimos a Nusa, esperando que cambie el tiempo para poder disfrutar de sus playas. A ver si hay suerte. . Mas en badpackers.com . #badpacking #bali #ubud #lluvia #motorbike #noesunapromodehonda

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Durante nuestra estancia en Bali nos ha llovido todos los días. Algunas veces durante un rato, otras durante todo el día. Es lo que tiene venir en época de lluvias: los precios son bajos por algo. Optimistas de nosotros intentamos alquilar una moto para recorrer la isla dos veces, las dos mañanas que el cielo amaneció con mas sol que nubes. Fue un fracaso total: apenas media hora después de ponernos en marcha empezó a llover y no paró en todo el día.

En estas dos excursiones nos dio tiempo a visitar unas terrazas de arroz y uno de los templos mas importantes de Bali. En este último chispeaba, pero en los campos de arroz llovía como si se hubieran abierto de repente las puertas del cielo. Fue divertido recorrer los diferentes niveles de las terrazas mientras nos caía encima la del pulpo. Eso sí, a pesar de los impermeables llegamos a casa calados hasta los huesos.

Durante estos dos días de moto en condiciones inclementes hemos aprendido lo incómodo que es conducir una moto bajo la lluvia, mas aún si es torrencial. Muchas veces teníamos que parar porque era imposible continuar debido a las riadas que se formaban por la carretera. En esos momentos teníamos que buscar el refugio que fuese en el borde del camino, porque el agua que discurría bajo la moto estaba llena de barro, ramas y algunas veces basura en grandes cantidades.

En definitiva, hemos pasado horas esperando a que pare la lluvia bajo cobertizos de todo tipo: casas, tiendas, almacenes, talleres, simples casetas de herramientas… 

Parece difícil que con este clima te quede un buen recuerdo de Bali, pero la verdad es que nos lo hemos tomado con calma y nos vamos de aquí contentos aunque no hayamos visto mucho. Eso sí, hemos aprovechado para reponer fuerzas comiendo y durmiendo como señores. Algo es algo. Ahora nos dirigimos a Nusa, esperando que cambie el tiempo para poder disfrutar de sus playas. A ver si hay suerte.

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Vietnam en moto 🏍 

Es un placer recorrer Vietnam en motocicleta. Las carreteras son mucho mejores que en Laos o Camboya y los paisajes son igual de increíbles. Por recomendación de Marc (@marc_salleh) nos decidimos a hacer la ruta de Danang a Hue que bordea la costa. Y fue un acierto total.

El camino se desvía de la autopista que une las dos ciudades y recorre un paso de montaña llamado Hai Van, que te permite disfrutar de unas vistas increíbles de las playas y las montañas. Es una carretera sencilla pero poco a poco va haciéndose mas conocida, por lo que en los puntos clave comienza a haber oleadas de buses llenos de turistas. Por suerte si lo haces por tu cuenta puedes parar donde te apetezca y disfrutar completamente solo del paisaje.

Nada mas dejar atrás Hai Van la carretera circula paralela a la costa hasta llegar a un puente que cruza a una península. Este tramo de la carretera también es espectacular y los tours parecen pasar de largo. Además si te desvías en el pueblo te permite acceder a una playa donde no hay prácticamente nadie.

Al llegar allí solo había dos chicos que se lo pasaban en grande recorriéndola en moto. Al verlos no pudimos resistirnos a probarlo. Fue una experiencia única, muy divertida y que nos permitió tachar otra actividad de la lista de “Cosas que nunca hemos hecho y debemos aprovechar el viaje para hacer”.

Tardes en moto ðŸŒ…

La mejor hora para conducir por Laos es a partir de las 4, cuando el sol está más bajo y no aprieta tanto el calor. La luz del atardecer ilumina las montañas y los campos de arroz, cambiando el tono de sus verdes y aumentando los contrastes. Durante la tarde los laosianos se activan de nuevo y la vida vuelve a las calles. 

Los comerciantes se acercan a los pueblos grandes con sus vehículos-cocinas ambulantes-tiendas para instalarse en los mercados nocturnos a vender sus productos. Pasarán allí toda su jornada laboral hasta que a eso de las 10 empiecen a recoger para respetar el toque de queda.

Los niños vuelven de las clases a sus casas, en bicicleta o andando, muchas veces varios kilómetros. Los colegios suelen estar a las afueras de los pueblos grandes y dan servicio a todos los pequeños asentamientos de alrededor. Los niños están acostumbrados a andar, se escudan del sol con libros o paraguas. Siempre saludan y sonríen a los turistas y es toda una experiencia ver un grupo grande parado en medio de la carretera gritando “Sabaidee!” (hola).

Y los animales se desperezan de la siesta y emprenden la búsqueda de su merienda. Las vacas y las cabras pastorean en el borde de las carreteras. Los gatos y los perros olfatean los restaurantes en búsqueda de algún occidental que les de un poco de comida. Las gallinas y los pavos picotean por los caminos, seguidos por sus ruidosas y temerosas crías. Y los cerdos se pasean lentamente por las calles, buscando algo que echarse a la boca.

El pinchazo 🔧

Moverse en moto tiene infinitas cosas buenas, como ya dijimos en la entrada que le dedicamos. Pero también tiene sus cosas negativas. 

La primera es que el tráfico en el sudeste asiático es bastante caótico. Prácticamente no hay semáforos, nadie usa los intermitentes y la forma de organizar los flujos de tráfico digamos que, como mínimo, es totalmente aleatoria. Cada incorporación es una aventura. Lo bueno es que conducen como viven: muuuuuy lento.

La segunda es que las motos de alquiler son, obviamente, de gama baja. Eso tiene dos problemas: que tienen poca potencia (cada subida pronunciada no podemos pasar de 10 km/h) y que los neumáticos no son los mejores.

Todo ello unido al mal estado de las carreteras suele acabar en pinchazo. El nuestro por suerte fue a escasos dos kilómetros del taller más cercano. Allí nos hicimos entender a base de signos (en los pueblos no tienen ni idea de inglés) y en un momento nos cambiaron el tubo y pudimos continuar. 

Nos sonrió la señora fortuna, porque recorrimos tramos de decenas de kilómetros sin nada alrededor mas que arroz. De haber pasado allí hubieran sido horas arrastrando la moto…

La primera vez (en moto)

Cuando decidimos empezar este viaje, nos propusimos desde el principio hacerlo de una manera diferente. Uno de los principales requisitos de ese “diferente” es no tener miedo a hacer cosas que nunca hemos hecho. 

No tienen porque ser grandes acciones: el objetivo es atrevernos con todo lo que en nuestra vida confortable de Barcelona no hacemos por pereza, desconocimiento o falta de oportunidad.

Hoy ha sido nuestro primer día conduciendo una moto. Y ha sido genial.

Hemos ido a alquilarla bien pronto por la mañana, ya que preveíamos que estaríamos un buen rato haciendo pruebas. Nos hemos hecho los europeos en la tienda de alquiler, pidiendo una explicación de como funcionaba la moto por si era diferente a nuestro país.

Ha sido la primera explicación de como conducir una moto que escuchábamos en nuestra vida. Y ha sido en inglés. Hablado por un tailandés. Y ha durado 2 minutos.

Tras hacer los papeles, nos hemos subido. 

Primeros minutos: precaución + excitación.

Después: felicidad absoluta.

Gracias a atrevernos, hemos encontrado la mejor solución para viajar a nuestra manera. Barata, cómoda y que nos permite decidir qué ver y qué no. Habrá mas moto en el futuro.