Esperando el monzón ⛈

En Laos en esta época lo normal es que llueva cada día. Algunas veces durante un buen rato, otras no llega a 10 minutos. Pero hay una excepción: cuando llega el monzón.

Todo el mundo aquí, incluso los animales, parecen saber cuando va a llegar. Lo esperan pacientes, exactamente igual que se toman el resto de su vida. Lo disfrutan incluso. Para los extranjeros suele ser un fastidio, sobre todo si te pilla en medio de una excursión. 

Hace dos días estábamos recorriendo Don Det a pie. El cielo estaba mas o menos despejado, nada indicaba lo que vendría después. Justo cuando llegamos a la otra punta de la isla, comenzó a llover. Primero fue una lluvia ligera, pero al mirar hacia Don Khon vimos como una gran tormenta se acercaba. Aceleramos el paso pero no lo suficiente: la lluvia torrencial nos atrapó a 20 minutos del pueblo.

No nos quedó otra que refugiarnos hasta que pasara el monzón. Esperamos una media hora, pero éste era de los intensos y largos. Se hacía de noche, así que tuvimos que correr al pueblo bajo el aguacero. Llegamos sin problemas, salvo porque estábamos calados hasta los huesos. El monzón es lo que tiene.

P.D: Las aplicaciones del tiempo aquí siempre fallan. Predicen que habrá tormenta durante todo el día y nunca es así. Parecen haberse vuelto majaras con el clima tropical. Ayer incluso, con un sol abrasador en el cielo, al mirar la app el tiempo actual era “tornado”.

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La estación de lluvias 🌧

Laos tiene un clima tropical monzónico, que básicamente tiene tres estaciones: una de lluvias que va desde mayo a octubre, una estación fresca y seca que transcurre entre noviembre y febrero y una última estación calurosa y seca en marzo y abril.

Ahora mismo estamos al final de la estación de lluvias y esto tiene sus pegas. La mayoría de los días llueve un par de horas al menos, y esto ocasiona que las carreteras estén en peor estado del que ya están. Además si coincide con las horas de luz es un fastidio porque tienes que resguardarte, ya que aquí si el monzón aprieta, llueve de verdad.

Pero aunque parezca lo contrario, es una época muy buena para ver Laos: todo está increíblemente verde, la naturaleza está más salvaje y hay menos turistas. Y lo mejor de todo: las cascadas tienen más agua que nunca.

El ritmo laosiano 🌧

En Laos reina la calma porque el tiempo, como en muchos lugares de Asia, se vive diferente. Todo tiene otra cadencia, otro ritmo. Y eso, para evitar nervios y frustraciones, necesita un proceso de adaptación.

Si tienes que esperar horas para que se llene el bus que te llevará a tu destino, has de aprender a esperar. Si el vendedor de tíquets no aparece, tranquilo, que en algún momento (no se sabe cuando) lo hará. Si la comida no llega (a veces parece que tienen que ir a recoger el arroz para cocinarlo), ya vendrá. 

Y mientras aprendes a esperar, a no tenerlo todo en un ya como en occidente, vas dándote cuenta de que hay cosas que necesitan su tiempo para poder disfrutarlas. Ayer empezó a caer un monzón que duró horas y nos impidió movernos. ¿Qué hicimos? Esperar, contemplar y disfrutar.