Examen de inglés 📓

Ayer en Battambang nos sucedió una de las mejores experiencias del viaje y fue de pura casualidad. Mientras visitábamos uno de los templos de la ciudad, se nos acercó tímidamente un monje. Nos dijo su nombre (Phumchhon Tola) y nos preguntó si nos apetecía convertirnos en profesores de inglés durante unas horas, mientras sus alumnos nos enseñaban el templo. Tras la estupefacción inicial, dijimos que por supuesto que sí.

Antes de nada le avisamos de que no somos nativos, pero él nos dijo que nuestro inglés era mas que suficiente. La actividad consistía en que un grupo de 5 alumnos-monjes-adolescentes nos harían de guías por el templo y sus alrededores, mientras nosotros evaluábamos su inglés. Al final teníamos que calificarlos del 1 al 4 en diferentes apartados: vocabulario, gramática, pronunciación, etc.

Al poco tiempo aparecieron los alumnos, se presentaron entre nerviosos y tímidos, y comenzamos el tour. Durante una hora nos explicaron la historia de Buda a través de los dibujos y estatuas que había en el templo. Les hicimos centenares de preguntas y aprendimos muchísimo sobre ellos y su religión. 

En principio íbamos a ser unos 6 durante la visita, pero un montón de alumnos más se iban sumando, incluida una fotógrafa “oficial” que no se perdía detalle de lo que pasaba. El examen terminó dentro del templo, donde volvió a aparecer el profesor y nos preguntó como había ido. Le contestamos que había sido una experiencia genial y le dijimos que aún teníamos que escribir las calificaciones.

Creíamos que al rellenarlas nos despediríamos. Pero que equivocados estábamos. El profesor y los alumnos nos invitaron a pasar a su biblioteca, donde nos agradecieron haber participado en el programa “SLEP” (Skill and language education program o programa de educación de habilidades lingüísticas).

Al terminar de rellenar las notas de los alumnos, apareció el monje-jefe del programa. Nos hizo entrega de dos libros a cada uno para seguir aprendiendo sobre el budismo, un diploma oficial con nuestro nombre grabado y un pañuelo cargado de bendiciones. Después nos pidieron fotos todos los alumnos y nos preguntaron cual era nuestro Facebook para agregarnos.

No sabemos que parte de la experiencia fue mas increíble: si el tour con los monjes, la clase de budismo y tradiciones que recibimos, la extrema amabilidad de todo el colegio, su cercanía y honestidad… Salimos de allí realmente emocionados, sin saber que decir. Solo pudimos concluir que cosas como ésta, son la razón por la que viajar merece tanto la pena.

Anuncios

El monje bromista 😂

En Angkor Wat nos encontramos unos monjes budistas que te daban una bendición y te regalaban una pulsera. Ya los habíamos visto en otros templos: es algo para turistas, pero es divertido y no cobran por ello. Solo esperan que dones lo que quieras y por eso en cada país que visitamos lo hacemos si tenemos oportunidad. Es una buena manera de llevarte un recuerdo a buen precio, mientras donas algo a los monjes.

En este caso nos tocó un monje bromista. En el momento de darte la bendición, utilizan una especie de brocha para coger agua de un caldero y te la echan por encima. Normalmente es bastante ceremonioso pero en este caso el monje te lanzaba el agua directamente a la cara mientras intentaba aguantarse la risa.
De hecho en el vídeo se aprecia como esperaba a que abriéramos los ojos para dar el brochazo. ¡Vaya con el monje!

El templo de oro

El templo de oro #badpacking #chiangmai #damebahts

A post shared by the badpackers (@the_badpackers) on

Es normal que en los templos tengas que pagar entrada. Según nos contó el monje budista con el que hablamos, todos los monjes (y hay muchísimos) viven de las donaciones. Con ellas no sólo han de pagar su comida, alojamiento y estudios, sino que también deben pagar la seguridad y el mantenimiento del templo. 

Pero a veces sientes que las creencias quedan un poco de lado y el turista es un dólar con piernas. Durante la visita a un templo piden dinero en todas partes: antes de ver el templo, durante, después, en cajas de donativos, en cajas fuertes, en forma de ofrenda, en forma de kits para monjes… o hasta con forma de ¡mini monjes!