Contrastes en Kuala Lumpur 🐒

Después de varios días haciendo el urbanita por las calles de Kuala Lumpur y recorriendo sus centros comerciales con la boca abierta, nos animamos a cambiar de aires y visitar las Batu Caves, un lugar sagrado hindú. 

Apenas a 13 kilómetros del centro de la ciudad (unos 20 minutos escasos en un moderno tren), las Batu Caves son un conjunto de 3 cuevas bastante grandes. Una de ellas contiene un templo hindú en su interior, al que se accede tras subir 272 escalones. Suerte que no hacía sol, porque durante la subida nos hubiera pegado de pleno.

Las cuevas no son las mas espectaculares que hemos visto y están bastante llenas de gente, pero la visita merece la pena por dos motivos. El primero es la enorme estatua dorada de Murga, de 43 metros de altura, que guarda la entrada a las cuevas. Es imponente y espectacular.

El segundo son las decenas de monos que te acompañan a la subida y la bajada de la escalera. Acostumbrados a los miles de visitantes que reciben, campan a sus anchas por las escaleras y las montañas de alrededor. Y bien que hacen, que es su casa.

Los monos saltan desde los arbustos a las escaleras continuamente y tienen la bonita costumbre de robar a los turistas despitados lo que llevan en sus manos. Si nunca has visto en directo a estos antepasados en estado salvaje, sorprenden mucho 3 cosas de ellos: su rapidez y agilidad, lo mucho que se parecen a los humanos y lo agresivos que son. 

Es mejor no cabrearlos la verdad. El de la foto era bastante simpático y posó un buen rato para la cámara, pero después se fue a una pequeña charca con sus congéneres y empezó a repartir estopa de la buena. Ojito con los monetes.

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The rise to opulence 💰

Al cruzar la puerta del macro centro comercial Pavilion en Kuala Lumpur, lo primero que ves es un enorme fénix dorado que se alza imponente en el patio central del complejo, intentando alcanzar las tiendas de lujo que lo rodean por todos los lados. Es entonces cuando la frase que lo acompaña cobra algo mas de sentido: “The rise to opulence”. 

La traducción exacta al castellano es compleja, pero intenta expresar algo como “alzarse hacia la riqueza”. Según la propia web de Pavilion, con esta campaña para el año nuevo chino han querido expresar que con diligencia, buenos valores y bendiciones puedes alcanzar la opulencia, tal y como el fénix se alza de sus cenizas para convertirse en una ave magnífica.

Sí, nada de esto es muy interesante, salvo una palabra que resalta cada vez que la lees: opulencia. Un término que no se nos ocurriría utilizar en occidente como algo positivo. Pero Kuala Lumpur es diferente. Kuala Lumpur es ostentosa, gigante y claramente, opulenta. 

En el centro de la ciudad cinco centros comerciales forman un entramado grotesco e innecesario, dedicado única y exclusivamente al consumo. Las marcas de todo el mundo se pelean para estar en cada uno de ellos y en menos de 500 metros tienen 5 franquicias. Los enormes edificios están unidos por pasarelas climatizadas y llenas de cámaras de seguridad, elevadas 4 metros al nivel de calle para que no tengas que pisar la acera en ningún momento. 

Y coronando este monumento al capitalismo salvaje, las torres Petronas: en su día el edificio mas grande del mundo. Como no, había que conseguir ser el mas alto. Hoy lo ostenta Dubai: parece que el récord de altura se traslada con la opulencia. 

Es difícil no ser crítico con esta locura consumista, pero también lo es no verse atrapado en ella. Hay que verlo para creerlo, pero podemos entender a las miles y miles de personas cuya vida gira entorno al distrito Bukit Bintang. Es una trampa para el ser humano del siglo XXI: la vida que deseas al alcance de tu mano. Confort. Comodidad. Lujo. The rise to opulence.