Dos guiris más 👫

El shock ha sido total. El día y la noche. Hemos pasado de un lugar muy poco turístico donde convives con los locales (muy amables y con ganas de agradar) al pack guiri por excelencia, hecho por y para turistas. Principal objetivo: que vivas unos días llenos de comodidades, con comida western y sin intercambiar ni una palabra con sus habitantes. Bueno, aquí podemos matizar. Con transportistas mafiosos y propietarios de hostales y restaurantes sí, que por ser temporada alta aprovecharan para duplicar o triplicar los precios sin lugar a réplica. ¡Bienvenidos a Tailandia!

Llegamos a Krabi por la noche después de taxis, un par de vuelos y un bus. Al día siguiente y con pocas horas de sueño, tocaba bus, ferry y camioneta para llegar a Koh Samui, una de las grandes islas del norte. Veníamos con la idea de relajarnos y tomar el sol después de un mes ajetreado pero aquí estamos, con el día nublado y una isla con poca gracia y playas no demasiado bonitas. Eso sí, con palmeras, vendedores de cocos y masajistas en la arena. 

Parece que la impresión del norte de Tailandia se confirma y se refuerza en el sur, donde poder conocer su realidad es todavía más complicado, por no decir imposible. Esto que a muchos les dará igual es algo que para nosotros da sentido viajar. Por eso esperamos que después de fin de año cuando la cosa se calme, podamos encontrar ese rincón donde nos sintamos cómodos y sentirlo como nuestra casa durante unos días. 

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