Vida de playa ðŸ‰

Estos días hemos dejado algo abandonado instagram y el blog porque básicamente, hemos hecho vida de playa. Necesitábamos unos días de relax y “dolce far niente”. Al final se convirtieron en más de los previstos, porque Koh Rong y Koh Rong Sanloem atrapan.

Son islas donde la rutina es mas o menos ésta: levantarnos a eso de las 9 y desayunar tranquilos mirando el mar. Después conseguir un zumo de fruta o directamente fruta cortada y dirigirnos a la playa elegida para ese día. 

Allí pasamos dos o tres horas, leyendo y disfrutando del agua turquesa. Después a comer, si es posible un curry khmer riquísimo que preparan en un bar trendy de la isla. La sobremesa suele ser a la sombra de una palmera, leyendo o exportando a Camboya una buena siesta.

Tras algo mas de playa y ver atardecer, toca recorrer el pueblo en busca de un lugar tranquilo para hacer tiempo hasta la hora de cenar. Y eso es todo, si tenemos la suerte de que el tiempo acompaña y el monzón no decida aparecer.

Así han sido los días en las islas y han pasado más rápido de lo que imaginábamos. Ahora hemos reanudado la marcha y toda la tranquilidad se ha ido de golpe: nuestra entrada a Vietnam no ha podido ser mas dura. No era normal tanta calma en la vida del badpacker. Pero eso lo contaremos en la siguiente entrada…

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Atardecer en Long Beach ðŸ

Ayer pudimos ver atardecer en Long Beach, una playa de 7 kilómetros de agua turquesa y arena blanca. Debíamos estar unas 50 personas en total, lo que con ese tamaño significaba estar prácticamente solos.

El espectáculo fue increíble: a nuestra espalda se formaba una tormenta que estaba descargando bastante agua, por lo que se podía ver perfectamente el arcoiris. 

Enfrente el sol se anaranjaba mientras caía, tiñendo de ese color todo lo que tocaba. El agua reflejaba todos los colores y su calidez invitaba a ver la puesta de sol dentro de ella.

Los barcos en la costa completaban el paisaje. En uno de ellos volveríamos al pueblo, empapados por la tormenta pero a salvo de la parte mas fuerte de ella. Minutos después caería el monzón con ganas.

Uno de los atardeceres mas increíbles del viaje.

Nubes de tormenta â˜ï¸

Solo una cosa puede fastidiar un día de playa en Koh Rong: que las nubes decidan confabularse para no dejar salir el sol. Esta mañana nos hemos levantado con un día completamente despejado y por eso hemos decidido visitar la playa mas impresionante de la isla: long beach.

Para hacerlo hemos tenido que hacer un mini-trekking de 45 minutos, cruzando la montaña que se alza entre las playas. No era muy complicado aunque íbamos con mucho cuidado por culpa de las decenas de especies de serpientes venenosas que nos han dicho que hay en la jungla. Por suerte no ha aparecido ninguna y hemos llegado a la otra parte de una pieza.

Pero nada más llegar ha comenzado a nublarse. Temíamos que se acercase el monzón, no solo por la lluvia sino porque habíamos cogido tickets para volver en un barco y salía en 6 horas. Y 6 horas son demasiadas para estar bajo la lluvia.

Al final solo han caído 4 gotas y hemos podido aguantar hasta la tarde sin mojarnos mucho. ¡Ah! Y el barco de vuelta también ha evitado lo fuerte de la tormenta por los pelos.  

Sandflies

La única pega de la playa tropical es la plaga de mosquitos de todo tipo a la que hay que hacer frente. Para los normales venimos preparados: Relec (antimosquitos) en cantidades industriales en brazos y piernas. 

Pero aquí, y parece que en otros muchos sitios de playa del sudeste asiático, existe un tipo de mosca que es inmune al repelente tradicional: la sandfly. Nadie nos había hablado de ella y aún estamos flipando con lo horrible que es. Nada más llegar a la isla nos avisaron contra ella.

Parece que su mordedura es el infierno y no hay manera de calmar el picor. Son casi invisibles y te pican sin que te des cuenta. Por suerte parece que el aceite de coco las ahuyenta y en Koh Rong lo fabrican y venden a buen precio. Mañana nos haremos con él e intentaremos combatirlas.

¡Al fin playa! ðŸŒŠ

Después de dos meses y un verano sin vacaciones, teníamos mucho mono de playa. Aunque parezca que viajar es relajante, la forma en que lo hacemos tiene un cierto componente de stress: permanentemente estás buscando donde dormir, en que sitio comer, organizando el siguiente desplazamiento… 

Viajar con bajo presupuesto hace que tengas que recorrer varios restaurantes, hostales y compañías de autobús para encontrar el precio adecuado. Y luego siempre pueden suceder desastres varios que te obliguen a cambiar lo planeado…

Por eso necesitábamos llegar a un lugar con playa y pasar unos días en el mismo sitio, simplemente caminando, recorriendo la costa y haciendo nada. Puro relax. Y la isla camboyana de Koh Rong es exactamente eso: kilómetros y kilómetros de arena blanca y fina y un mar transparente y limpio. 

Ayer viajamos unas 12 horas para llegar aquí. Tres autobuses y un barco mas tarde llegamos a la isla y antes de anochecer solo pudimos encontrar un hostal donde dormir. Pero hoy nos hemos levantado pronto para disfrutar de las maravillas de la isla y la verdad es que ha superado con creces nuestras expectativas. Un completo paraíso.