El tesoro de Cueva Esmeralda 💎

Antes de nada confesaremos que no nos gusta ir en kayak. Cada vez que lo probamos nos reafirmamos en eso: no es lo nuestro. Siempre volvemos a caer y acabamos hasta las narices de él. A ver si esta es la última vez. Aún así hay veces que el esfuerzo tiene recompensa y ayer fue una de estas.

Después un buen rato remando, un calor sofocante y unas olas bastante puñeteras llegamos desde la playa principal de Koh Mook a la entrada de la cueva Esmeralda. 

Intentando aguantar el equilibrio nos pusimos el frontal para pasar los 30 metros de oscuridad total que hay antes de llegar a nuestro destino. La verdad es que no se veía nada, solo se escuchaba el sonido de las olas amplificado por el eco de la cueva. 

Finalmente vimos la luz al final del túnel. Nada mas salir alzamos la cabeza y contemplamos unas vistas espectaculares: una pequeña playa rodeada completamente por montañas y naturaleza salvaje. Fue brutal, uno de los paisajes más asombrosos del viaje. El vídeo no hace justicia a las sensaciones que te invaden al llegar y ver ese tesoro natural.

Y es que justo aquí, hace siglos, los piratas escondían otro tipo de tesoros. Hoy es una de las visitas obligadas si vienes a Koh Mook. Eso sí, el kayak prescindible. 😉

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Koh Mook tras el monzón 🌅

No hay nada peor que te pille un monzón terrible en una isla pequeña. Lluvia 24 horas durante tres días seguidos que te obliga a encerrarte en casa, porque la alternativa es recorrer el interior mientras te calas hasta los huesos y te llenas de barro. Por suerte teníamos ruta que planear y hemos adelantado algo el futuro del viaje.

Al tercer día salió el sol y por fin pudimos disfrutar de Koh Mook. Es una isla pequeña, donde ni siquiera hay cajeros. Unos cuantos bungalows, algunos mini marts, restaurantes y poco mas. Justo lo que estábamos buscando. Llegar a la playa casi desierta fue un auténtico alivio después de la masificación de Koh Samui y Railey.

Hemos podido disfrutar de dos días espectaculares de playa, con dos atardeceres increíbles. Caminar entre la jungla hasta llegar a la playa, observar la linea de la costa, seguir el recorrido de los pocos barcos que cruzan hasta que se pierden en el horizonte… 

Koh Mook aun conserva algo del paraíso que fue Thailandia y esperamos que siga así.