Turquesa Kradan 🏝

Las playas de Koh Kradan quitan el aliento. Pocas veces habíamos visto una arena tan blanca y tan fina. Y unas vistas tan increíbles, con islotes llenos de jungla allá donde mires. Pero lo más increíble es el mar: un agua tan cristalina que apenas hacen falta gafas para bucear. Y cuando el cielo está despejado el color turquesa invade toda la costa, dejándote en la retina la viva imagen del paraíso.

Es sorprendente que estando enfrente de Koh Mook, sus playas sean tan diferentes: mas impactantes, mas cristalinas. A eso de las 12 del mediodía su playa principal, que es larguísima, se llena de barcos de otras islas que traen decenas de turistas que vienen a conocer la isla. Pero después de comer se marchan y la playa queda para los que nos alojamos en ella. Y entonces es cuando llega el mejor momento del día.

Recorrer decenas y decenas de metros por la arena blanca sin prácticamente nadie a tu alrededor, con el sonido del mar como único acompañante. Meterte en el agua y disfrutar de su calidez, mientras el color turquesa te invade y te rodea por todas partes. Parece irreal y cuesta creer que estemos aquí a mitad de enero. Pero aquí estamos y es espectacular.

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El tesoro de Cueva Esmeralda ðŸ’Ž

Antes de nada confesaremos que no nos gusta ir en kayak. Cada vez que lo probamos nos reafirmamos en eso: no es lo nuestro. Siempre volvemos a caer y acabamos hasta las narices de él. A ver si esta es la última vez. Aún así hay veces que el esfuerzo tiene recompensa y ayer fue una de estas.

Después un buen rato remando, un calor sofocante y unas olas bastante puñeteras llegamos desde la playa principal de Koh Mook a la entrada de la cueva Esmeralda. 

Intentando aguantar el equilibrio nos pusimos el frontal para pasar los 30 metros de oscuridad total que hay antes de llegar a nuestro destino. La verdad es que no se veía nada, solo se escuchaba el sonido de las olas amplificado por el eco de la cueva. 

Finalmente vimos la luz al final del túnel. Nada mas salir alzamos la cabeza y contemplamos unas vistas espectaculares: una pequeña playa rodeada completamente por montañas y naturaleza salvaje. Fue brutal, uno de los paisajes más asombrosos del viaje. El vídeo no hace justicia a las sensaciones que te invaden al llegar y ver ese tesoro natural.

Y es que justo aquí, hace siglos, los piratas escondían otro tipo de tesoros. Hoy es una de las visitas obligadas si vienes a Koh Mook. Eso sí, el kayak prescindible. 😉

Dos guiris más ðŸ‘«

Dos guiris más 👫💸 . El shock ha sido total. El día y la noche. Hemos pasado de un lugar muy poco turístico donde convives con los locales (muy amables y con ganas de agradar) al pack guiri por excelencia, hecho por y para turistas. Principal objetivo: que vivas unos días llenos de comodidades, con comida western y sin intercambiar ni una palabra con sus habitantes. Bueno, aquí podemos matizar. Con transportistas mafiosos y propietarios de hostales y restaurantes sí, que por ser temporada alta aprovecharan para duplicar o triplicar los precios sin lugar a réplica. ¡Bienvenidos a Tailandia! . Mas en badpackers.com . #badpacking #thailand #kohsamui #island #beach #guirilandiatotal

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El shock ha sido total. El día y la noche. Hemos pasado de un lugar muy poco turístico donde convives con los locales (muy amables y con ganas de agradar) al pack guiri por excelencia, hecho por y para turistas. Principal objetivo: que vivas unos días llenos de comodidades, con comida western y sin intercambiar ni una palabra con sus habitantes. Bueno, aquí podemos matizar. Con transportistas mafiosos y propietarios de hostales y restaurantes sí, que por ser temporada alta aprovecharan para duplicar o triplicar los precios sin lugar a réplica. ¡Bienvenidos a Tailandia!

Llegamos a Krabi por la noche después de taxis, un par de vuelos y un bus. Al día siguiente y con pocas horas de sueño, tocaba bus, ferry y camioneta para llegar a Koh Samui, una de las grandes islas del norte. Veníamos con la idea de relajarnos y tomar el sol después de un mes ajetreado pero aquí estamos, con el día nublado y una isla con poca gracia y playas no demasiado bonitas. Eso sí, con palmeras, vendedores de cocos y masajistas en la arena. 

Parece que la impresión del norte de Tailandia se confirma y se refuerza en el sur, donde poder conocer su realidad es todavía más complicado, por no decir imposible. Esto que a muchos les dará igual es algo que para nosotros da sentido viajar. Por eso esperamos que después de fin de año cuando la cosa se calme, podamos encontrar ese rincón donde nos sintamos cómodos y sentirlo como nuestra casa durante unos días. 

Vida de playa ðŸ‰

Estos días hemos dejado algo abandonado instagram y el blog porque básicamente, hemos hecho vida de playa. Necesitábamos unos días de relax y “dolce far niente”. Al final se convirtieron en más de los previstos, porque Koh Rong y Koh Rong Sanloem atrapan.

Son islas donde la rutina es mas o menos ésta: levantarnos a eso de las 9 y desayunar tranquilos mirando el mar. Después conseguir un zumo de fruta o directamente fruta cortada y dirigirnos a la playa elegida para ese día. 

Allí pasamos dos o tres horas, leyendo y disfrutando del agua turquesa. Después a comer, si es posible un curry khmer riquísimo que preparan en un bar trendy de la isla. La sobremesa suele ser a la sombra de una palmera, leyendo o exportando a Camboya una buena siesta.

Tras algo mas de playa y ver atardecer, toca recorrer el pueblo en busca de un lugar tranquilo para hacer tiempo hasta la hora de cenar. Y eso es todo, si tenemos la suerte de que el tiempo acompaña y el monzón no decida aparecer.

Así han sido los días en las islas y han pasado más rápido de lo que imaginábamos. Ahora hemos reanudado la marcha y toda la tranquilidad se ha ido de golpe: nuestra entrada a Vietnam no ha podido ser mas dura. No era normal tanta calma en la vida del badpacker. Pero eso lo contaremos en la siguiente entrada…

¡Al fin playa! ðŸŒŠ

Después de dos meses y un verano sin vacaciones, teníamos mucho mono de playa. Aunque parezca que viajar es relajante, la forma en que lo hacemos tiene un cierto componente de stress: permanentemente estás buscando donde dormir, en que sitio comer, organizando el siguiente desplazamiento… 

Viajar con bajo presupuesto hace que tengas que recorrer varios restaurantes, hostales y compañías de autobús para encontrar el precio adecuado. Y luego siempre pueden suceder desastres varios que te obliguen a cambiar lo planeado…

Por eso necesitábamos llegar a un lugar con playa y pasar unos días en el mismo sitio, simplemente caminando, recorriendo la costa y haciendo nada. Puro relax. Y la isla camboyana de Koh Rong es exactamente eso: kilómetros y kilómetros de arena blanca y fina y un mar transparente y limpio. 

Ayer viajamos unas 12 horas para llegar aquí. Tres autobuses y un barco mas tarde llegamos a la isla y antes de anochecer solo pudimos encontrar un hostal donde dormir. Pero hoy nos hemos levantado pronto para disfrutar de las maravillas de la isla y la verdad es que ha superado con creces nuestras expectativas. Un completo paraíso.