Adiós Colombia, Hello USA! 🇨🇴🇺🇸

Colombia ha sido una de los sorpresas del viaje. No fue hasta casi el final que decidimos visitar este país y nos vamos de él profundamente enamorados. Tanto, que tenemos dudas de si no ha sido nuestro país preferido de Sudamérica. Solo con el paso del tiempo nos decidiremos, pero lucha fuerte por la primera posición.

Hemos recorrido el país de sur a norte, desde la frontera con Ecuador hasta bañarnos en el Caribe. Hemos cogido buses larguísimos porque el país es mucho mas grande de lo que parece en el mapa, pero por suerte el transporte funciona como un reloj y los trayectos han sido bastante cómodos. Aún así nos alegramos mucho de que ya hayan terminado y de poder descansar de autobuses durante un tiempo.

En nuestro recorrido hemos visitado el monasterio de Las Lajas, las ciudades de Cali, Bogotá, Medellín y Cartagena y los pueblos de Villa de Leyva, Salento, Guatapé y Palomino. De cada lugar nos llevamos un muy buen recuerdo y lo hemos disfrutado muchísimo. Pero si nos tuviésemos que quedar con dos serían los colores de Guatapé y la espectacular Cartagena de Indias.

Aún así nos faltaron fuerzas para visitar el desierto del norte o para afrontar el trekking de tres días a la ciudad perdida. Eso dice mucho de lo rico y variado que es Colombia y de las centenares de actividades que puedes hacer aquí. Hay playas de agua turquesa, bosques tropicales, pueblos de montaña, ciudades enormes y muchísima naturaleza que descubrir. 

Además es un país muy barato, donde todo es fácil para el viajero. Se puede comer muy rico a muy buen precio y la fruta es espectacular. Nunca olvidaremos los deliciosos zumos de frutas que hemos tomado en cada lugar que visitábamos. Otro punto fuerte es la gente: simpática, alegre y siempre dispuesta a ayudar. En pocos países nos hemos sentido tan bien acogidos.

Colombia es para nosotros el último lugar exótico del viaje. La aventura encara la recta final y ahora nos dirigimos a los Estados Unidos, donde pasaremos el último mes de badpacking. Un cambio total respecto a los últimos meses pero lo cogemos con ganas. ¡Allá vamos!

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Adios Bolivia, ¡hola Perú! 🇧🇴 🇵🇪 

Ha sido breve pero intenso. Apenas 15 días recorriendo Bolivia de sur a norte, intentando empaparnos de la esencia de este país y su gente en solo dos semanas. Hemos podido ver amanecer en el Salar de Uyuni, indagar sobre las riquezas de Potosí, disfrutar de la tranquilidad de Sucre, acabar sin aliento por las cuestas de La Paz y navegar el inmenso lago Titicaca. 

Nuestro paso por tierras bolivianas ha estado marcado por el frío y la altura. Respecto al primero, nos vimos forzados a equiparnos para la nieve y el viento helado. Por suerte este país es un gran productor de ropa de invierno. Nada mas llegar nos hicimos con guantes, gorro y calcetines gordos para combatir las noches sin calefacción, que han sido muchas.

En cuanto a la altura, el mate de coca ha hecho milagros. A los dos nos ha afectado fuerte en diferentes lugares y hemos tenido que pasar un día cada uno en la cama sin poder hacer nada mas que rogar que el dolor de cabeza se pasase. Aún así hemos tenido suerte, porque muchos turistas tardan días en recuperarse.

Es curioso como la geografía y el clima marcan el carácter de las personas: los bolivianos son duros, apenas sonríen y les cuesta entablar conversación. Son tímidos y reservados y no es fácil conectar con ellos. Aún así hemos podido hablar de historia, de leyendas, de política y de tradiciones con muchos de ellos. Compartir idioma es un auténtico lujo y nos abre muchas puertas.

Nos hubiéramos quedado mas tiempo, pero nos hemos visto forzados a llegar a Cusco antes del 1 de julio. Ese día el gobierno de Perú cambia la normativa de Machu Picchu y a partir de entonces las visitas son mas restrictivas y mas caras. Por eso hemos ido un poco mas rápido de lo que nos hubiera gustado, saltándonos algunos lugares mas alejados de la ruta principal. Aún así nos vamos felices de Bolivia, un país que no entraba en nuestros planes pero que nos ha encantado.

Ahora nos espera Perú y tenemos grandes expectativas puestas en él. ¡Esperemos que esté a la altura!

Ciao Argentina, hola Bolivia 

Argentina ha sido un hogar y una aventura. Ha pasado un mes desde que llegamos a Buenos Aires y ya estamos cruzando la frontera del norte, hacia Bolivia. Llegamos aquí destrozados por los 21 días durmiendo en el coche en Nueva Zelanda y por el terrible jet lag de 12 horas del vuelo. La capital nos sirvió, los primeros días, para reponer fuerzas. Echábamos de menos dormir en una cama y tener un lugar al que llamar “nuestra casa”.
Después exploramos la ciudad y nos enamoramos de ella. Una mezcla única de culturas hace de Buenos Aires una ciudad muy especial. Disfrutamos de La Boca, de Recoleta, de Palermo y sobre todo de nuestro barrio, San Telmo. Compramos fruta en los mercados, nos sentamos en sus cafeterías a disfrutar de sus facturas (así se llaman aquí los dulces) y recorrimos las calles como si viviésemos allí. Pasamos 12 días en la ciudad, el máximo de tiempo que hemos estado en un lugar, y lo hicimos nuestro hogar.
Tras reponer fuerzas nos lanzamos a recorrer el norte Argentino. Tuvimos que descartar la Patagonia por el frío, pero nuestra decisión fue acertada. Nos quedamos boquiabiertos con Iguazú, disfrutamos de las ciudades de Mendoza, Cordoba y Salta. Pudimos descubrir los pueblos de Cafayate y Cachi, de arquitectura colonial y con un encanto muy especial.
Pero ante todo nos empapamos de la Pachamama, la esencia de la tierra. Caminamos por quebradas, contemplamos cerros de colores, tocamos cactus gigantes y pudimos ver llamas, alpacas y vicuñas por primera vez. Charlamos con muchos locales que nos contaron historias de tradición y leyenda. Fue la parte de Argentina mas aventurera y nos alegramos mucho de haberla hecho.
Ahora nos adentramos en Bolivia para continuar esa aventura. Seguir pisando el camino del Inca y conociendo su cultura. Explorando el legado español y como se mezcló con la esencia de América. Tenemos ganas de seguir.

E noho ra Aotearoa, Hola Argentina! 🇳🇿

Tras 4.550 kilómetros conduciendo por las carreteras de Nueva Zelanda, lo dejamos atrás para saltar a Sudamérica. En concreto a Argentina, donde queremos pasar unas 5 semanas recorriendo el país. Pero antes de empezar la visita por este nuevo continente queremos decirle adiós a la tierra de los kiwis. 

Nos vamos de aquí con una sensación agridulce. Esperábamos mas de esta tierra, como ya explicamos en entradas anteriores, y nos ha dejado un poco a medias. Es indudable que son unas islas con paisajes espectaculares, sobre todo la sur. Pero en nuestra mente era algo único y al final no ha conseguido estar a la altura de las expectativas. Además el tiempo no nos ha acompañado mucho, cosa que no ha ayudado a mejorar la experiencia.

Aún así nos llevamos grandes recuerdos, sobre todo de las vistas al conducir por diferente lugares. Nunca olvidaremos la carretera desde el lago Pukaki hacia el Monte Cook, con el glaciar al fondo y las montañas rodeándonos. O la que recorre la península de Dunedin, kilómetros y kilómetros bordeando un lago. Son también espectaculares la que conduce a Milford Sound, con unos picos nevados altísimos y la que va desde Glenorchy a Wanaka, cruzando un valle entre lomas verdes.

La vida en el coche durante 19 días ha sido dura, aunque ha tenido también sus momentos divertidos. Cenar al raso bajo la luz de la luna tiene su encanto, pero si fuera hace 10 grados no se aprovecha igual. Aún así no olvidaremos nunca la noche de Nueva Zelanda, con un cielo tan lleno de estrellas que aun tiritando, no podías apartar la vista. Ahora nos dirigimos a Buenos Aires, donde descansaremos un poco, planearemos el futuro del viaje y visitaremos la ciudad. ¡Un nuevo continente nos espera!

Bye bye Myanmar 🇲🇲 

Nos cuesta creer que hoy nos marchamos de Myanmar. No vamos a negar que durante algunos momentos de la estancia en este país soñábamos con que llegara este día. Imaginábamos las playas de Tailandia y nos preguntábamos porque estábamos en este lugar. Ahora en cambio, mirando hacia atrás, nos llevamos muy buenos recuerdos de muchas de las cosas que nos han pasado. Es un país diferente a todo lo que habíamos visto y nos deja en la memoria momentos que durarán mucho tiempo. 

Podemos decir sin ninguna duda que nuestra mayor aventura hasta la fecha ha sido Myanmar. Es un país pobre, que hace poco que se ha abierto al turismo y que no te lo pone fácil. Necesitas haber entrenado un poco en el sudeste asiático para que el shock no te deje k.o y aún así a veces lo consigue. Pero a pesar de todo, le coges cariño. Y eso sucede sobre todo por su gente. Siempre sonrientes, la población de este país no ha sido aún influenciada por occidente y se nota. Sus costumbres, su forma de ser y su forma comportarse es muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Y solo por eso merece la pena venir.

No podemos despedir el país sin un comentario sobre la comida. Influencias chinas, indias y asiáticas, convierten Myanmar en una mezcla de culturas gastronómicas que nuestro paladar ha agradecido. Es cierto que es difícil encontrar un buen lugar para comer, pero cuando lo haces lo recuerdas para siempre. 

Gracias y adios, Myanmar.

Good Bye Vietnam 🇻🇳 

Nos da una pena especial abandonar Vietnam. Es curioso porque no nos ha pasado en ningún otro lugar del viaje, ni siquiera en las paradisiacas islas de Camboya. Mientras vamos hacia el aeropuerto en autobús hacemos memoria de todos los recuerdos que nos llevamos de este país y la verdad es que son muchísimos.

Saigón, Hoi An, Hue, Hanoi… todos los pueblos y ciudades por los que hemos pasado nos dejan algo que contar. Ya sea su comida, su gente, sus rincones o sus paisajes. Es una combinación perfecta de comodidad y entorno salvaje, de campo y ciudad, de diversión y tranquilidad. Vietnam nos deja con ganas de más.

Es una sensación extraña, pero nos gustaría descubrir más de este país. Recorrerlo en moto, explorar lugares más allá de las rutas turísticas. Es como si supiéramos que esconde muchos secretos aún, quizá porque todo lo que hemos encontrado nos ha fascinado.

De lo que llevamos de viaje es el país que recomendamos con mas pasión. Sobre todo si se tiene tiempo: Vietnam pide deleitarse con cada rincón, con cada plato, con cada carretera de montaña. Para uno de nosotros ya es la segunda vez: esperamos que haya una tercera.