Vietnam en moto 🏍 

Es un placer recorrer Vietnam en motocicleta. Las carreteras son mucho mejores que en Laos o Camboya y los paisajes son igual de increíbles. Por recomendación de Marc (@marc_salleh) nos decidimos a hacer la ruta de Danang a Hue que bordea la costa. Y fue un acierto total.

El camino se desvía de la autopista que une las dos ciudades y recorre un paso de montaña llamado Hai Van, que te permite disfrutar de unas vistas increíbles de las playas y las montañas. Es una carretera sencilla pero poco a poco va haciéndose mas conocida, por lo que en los puntos clave comienza a haber oleadas de buses llenos de turistas. Por suerte si lo haces por tu cuenta puedes parar donde te apetezca y disfrutar completamente solo del paisaje.

Nada mas dejar atrás Hai Van la carretera circula paralela a la costa hasta llegar a un puente que cruza a una península. Este tramo de la carretera también es espectacular y los tours parecen pasar de largo. Además si te desvías en el pueblo te permite acceder a una playa donde no hay prácticamente nadie.

Al llegar allí solo había dos chicos que se lo pasaban en grande recorriéndola en moto. Al verlos no pudimos resistirnos a probarlo. Fue una experiencia única, muy divertida y que nos permitió tachar otra actividad de la lista de “Cosas que nunca hemos hecho y debemos aprovechar el viaje para hacer”.

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Secretos en las montañas ðŸ”

Al sur de Danang se encuentran las Marble Mountains, unas montañas ricas en mármol que se se consideran sagradas. Hay 5 y en cada una de ellas hay una pagoda que representa un elemento: agua, madera, fuego, metal y tierra. Estas montañas se han convertido en toda una atracción turística e incluso han dejado de extraer el mármol para poder conservarlas.

Pero lo más sorprendente de las Marble Mountains son sus cuevas. Galerías excavadas en la tierra llenas de secretos: una estatua de buda, una puerta con un dragón tallado y hasta un templo bajo tierra.

En una de ellas el sol entraba entre los agujeros del techo y se abría paso entre la naturaleza de la superficie para formar estos rayos, que iluminaban de una manera espectacular el templo que se encontraba dentro. No pudimos resistirnos a hacer la foto.

Vida de pescador ðŸŸ

Y en cambio a solo unos kilómetros de distancia los pescadores de Danang siguen con su rutina de siempre. Despertarse pronto, echar las redes, recoger la pesca. Pasarse la tarde reforzando su curiosa barca redonda, intentando que el mar y el tiempo no acaben con ella. 

Parece mentira que dos mundos tan diferentes confluyan en una avenida. Que todos los barcos de pesca tengan que agruparse en el mismo lado de la playa, porque ahora mucha parte de ella es privada y pertenece a los grandes resorts. 

Aún así los pescadores sobreviven y se encargan de que los frutos del mar lleguen frescos al mercado. Es un placer simplemente contemplarles, ver como se esfuerzan en cuidar un entorno que ya les ha dado la espalda y un trabajo que ya ha dejado de ser rentable al lado del turismo. 

No sabemos cuanto resistirán en Danang pero si por ellos fuera, no se irían nunca.

Hoy en megaconstrucciones: Danang ðŸ¬

Danang se convirtió durante la guerra en la base aérea mas importante de los americanos. Su ubicación estratégica, unido a su enorme puerto y a su aeropuerto, la hacían perfecta para establecerse allí.

Desde entonces todo ha cambiado muchísimo. Tras pasar unas décadas siendo simplemente una ciudad portuaria, de unos años a esta parte está creciendo de una manera asombrosa. Danang se ha abierto al turismo, decidida a aprovechar su kilométrica playa de la forma mas salvaje posible.

La cantidad de hoteles que puedes encontrar a lo largo de la costa es ingente. Gigantes de cemento, uno detrás de otro, que parecen no terminar nunca. Y no paran de construir: debe haber por lo menos 20 o 30 resorts en curso, y otros tantos solares de miles de metros cuadrados con carteles que avisan de un nuevo megahotel.

Danang parece estar preparándose para absorber una cantidad de turistas inmensa. Pero lo sorprendente es que ahora no hay nadie. No es que haya pocos turistas: es que debemos ser 100. Los hoteles están completamente vacíos, los restaurantes sin nadie a quien dar de comer, la playa totalmente desierta.

Es un Benidorm durmiente, esperando a despertar. Parece estar esperando a una campaña de publicidad en China para convertirse en algo terrible. Por suerte aún hemos podido disfrutarlo vacío…