Reconciliándonos con Bali 🌊

Tenemos que reconocer que nuestros primeros días en Bali no fueron muy agradables. Primero la llegada a Kuta, una ciudad mega turística y explotada, muy poco disfrutable. Después la estancia en Ubud: a pesar de que la ciudad es muy agradable, llovía todo el día y prácticamente no pudimos ver nada de los alrededores. Abandonamos la isla con muchas ganas la verdad.

En cambio la vuelta ha sido mucho mejor. La temporada de monzones ha terminado y el sol brilla todo el día. Hemos podido alquilar una motocicleta sin temor a acabar pasados por agua y gracias a ello recorrer Bali con mas calma. Hemos visitado un par de lugares que nos quedaron pendientes la primera vez y han sido una grata sorpresa.

El primero de ellos es el templo de Uluwatu. Como edificio la verdad es que no vale mucho la pena, pero su ubicación es inigualable: se encuentra en la cima de un risco espectacular, coronando la línea de la costa de la isla frente al océano Índico. Las olas golpean con una fuerza considerable la roca y los años de erosión del agua y el viento han creado unas formaciones rocosas visualmente impactantes.

A menos de un kilómetro siguiendo la costa está la playa de Suluban. Protegida por enormes acantilados, la playa está completamente desierta. Ni un resort ni un chiringuito. Desde la cima del risco las vistas son impresionantes, sobre todo por la cantidad y el tamaño de las olas que llegan a la playa y el color azul cristalino del agua. Una delicia para los surferos, que vienen de todas partes del mundo a disfrutarla.

Podemos decir que esta segunda parte de Bali nos deja mucho mejor sabor de boca que la primera.

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Los cobertizos de Ubud 🌧

Durante nuestra estancia en Bali nos ha llovido todos los días. Algunas veces durante un rato, otras durante todo el día. Es lo que tiene venir en época de lluvias: los precios son bajos por algo. Optimistas de nosotros intentamos alquilar una moto para recorrer la isla dos veces, las dos mañanas que el cielo amaneció con mas sol que nubes. Fue un fracaso total: apenas media hora después de ponernos en marcha empezó a llover y no paró en todo el día.

En estas dos excursiones nos dio tiempo a visitar unas terrazas de arroz y uno de los templos mas importantes de Bali. En este último chispeaba, pero en los campos de arroz llovía como si se hubieran abierto de repente las puertas del cielo. Fue divertido recorrer los diferentes niveles de las terrazas mientras nos caía encima la del pulpo. Eso sí, a pesar de los impermeables llegamos a casa calados hasta los huesos.

Durante estos dos días de moto en condiciones inclementes hemos aprendido lo incómodo que es conducir una moto bajo la lluvia, mas aún si es torrencial. Muchas veces teníamos que parar porque era imposible continuar debido a las riadas que se formaban por la carretera. En esos momentos teníamos que buscar el refugio que fuese en el borde del camino, porque el agua que discurría bajo la moto estaba llena de barro, ramas y algunas veces basura en grandes cantidades.

En definitiva, hemos pasado horas esperando a que pare la lluvia bajo cobertizos de todo tipo: casas, tiendas, almacenes, talleres, simples casetas de herramientas… 

Parece difícil que con este clima te quede un buen recuerdo de Bali, pero la verdad es que nos lo hemos tomado con calma y nos vamos de aquí contentos aunque no hayamos visto mucho. Eso sí, hemos aprovechado para reponer fuerzas comiendo y durmiendo como señores. Algo es algo. Ahora nos dirigimos a Nusa, esperando que cambie el tiempo para poder disfrutar de sus playas. A ver si hay suerte.

Un funeral en Ubud ⚰️

El sábado paseando por el palacio real en Ubud, descubrimos asombrados como un nutrido grupo de gente local montaban una especie de caballo gigante sobre una plataforma de árboles de bambú. Intrigados les preguntamos de que se trataba y nos respondieron que en dos días habría un desfile por la calle principal de la ciudad, a las 12 del mediodía. Nos lo apuntamos en la agenda y allá que hemos ido.

Nada mas llegar hemos visto varios guardias cortando el tráfico y un montón de gente vestida con ropas tradicionales. Al rato y por sorpresa ha aparecido una carroza, llevada sobre los brazos de decenas de balineses. Pero no avanzaban a la típica velocidad lenta de la procesión española, sino a toda mecha y de una manera bastante espectacular. Y no solo eso sino que al llegar a un espacio abierto se ponían a dar vueltas a la carroza como locos, mientras la gente subida encima se agarraba como podía para no caerse.

Con este show creíamos que ya había terminado todo, pero estábamos equivocados: un poco mas adelante otro gran grupo de balineses parecía esperar algo. Nos hemos puesto a su lado y al rato ha aparecido una enorme torre en el horizonte y ha empezado a escucharse un ruido atronador. Cuando se iba acercando no podíamos creer lo que veíamos.

Esta torre altísima también se movía a una velocidad espectacular, cargada sobre los hombros de balineses. Pero al ser tan alta se balanceaba de un lado a otro y la gente subida en ella debía estar agarrada constantemente para no caerse. Todo esto acompañado por cientos de voces gritando y una especie de comparsa de tambores y platillos que no paraba de crear ritmos que parecían acelerar más aun a los portadores de la torre.

No hemos podido observar este espectáculo sin saber por qué se hacía. Así que hemos preguntado a los locales y nos han contado que se trata de un funeral de un miembro de la familia real. Primero se realiza un desfile por las calles en el que participan un montón de habitantes de Ubud y después se quema el cuerpo del difunto. Esta incineración también es un evento público donde la familia traslada el cuerpo de la torre hasta otra carroza con forma de caballo, que después será quemada con el cadáver dentro. 

Hemos tenido una suerte increíble de coincidir con este evento que se produce unas pocas veces cada siglo, y la verdad es que es algo que no olvidaremos en mucho tiempo.