395

395 . Durante estos 395 días dando la vuelta al mundo nos hemos atrevido a hacer mas cosas que en toda nuestra vida. Hemos dormido en camas que jamás hubiéramos imaginado que podríamos dormir. También hemos contemplado atardeceres en lugares sacados del sueño del mejor paisajista. Hemos descubierto sabores que han hecho que nos explote el paladar y nos arrepintamos de no haberlo probado antes. Hemos sentido lo que es el verdadero cansancio. Hemos entendido el síndrome Stendhal. Pero sobre todo, hemos sido libres y hemos disfrutado del mundo. . Cuando miramos fotografías del viaje sentimos de nuevo el cosquilleo de coger la mochila. Parece mentira, porque hace apenas 10 días llegamos a casa después de muchos meses pensando en volver. Suponemos que esa es la enfermedad del viajero y ambos estamos contagiados. ¿Volvemos al camino? . Mas en badpackers.com . #goodpacking #badpacking #findelviaje #iniciodeotro #395dias

A post shared by the badpackers (@the_badpackers) on

En el pueblo perdido de Iruya, en medio del Noroeste Argentino, dormimos en la casa de una señora encantadora que nos acogió con una sonrisa. Allí pasamos una noche terrible, con vientos atronadores que se llevaban los tejados metálicos de las casas montaña abajo. A la mañana siguiente, aún asustados, salimos a contemplar el destrozo. Tras hablar con nuestra anfitriona descubrimos que ella también había pasado miedo. Nos dijo que hacía décadas que no soplaba un viento tan fuerte.

Ese día, en una de las puertas de la casa, fotografiamos un poema que estaba escrito en tiza blanca sobre la madera. Era de Gabriel García Márquez y estaba dedicado a los viajeros. Se llama “Viajar es regresar” y habla de que una de las partes mas importantes de un viaje es regresar para poder asimilar lo que has vivido.

Esos versos cobran sentido ahora, tras 395 días recorriendo el mundo. Solo desde casa, rodeados de familia y amigos, empezamos a ser conscientes de la locura que supone 13 meses moviéndonos sin apenas descanso. Improvisar constantemente, adaptarse cada día, sobreponerse a las incomodidades y el cansancio e intentar comprender realidades totalmente diferentes a todo lo que conoces.

Muchas veces hablamos de lo complicado que sería explicar esta aventura al volver. Es imposible definir con palabras lo que supone un año y un mes sin casa, con toda tu vida en una mochila y controlando cada céntimo que gastas. Apenas somos capaces de entender como superamos tantos autobuses de 20 horas, como vivimos en un coche 21 días con un frío helador, como nos las arreglamos para cruzar fronteras de una pieza. 

Durante estos 395 nos hemos atrevido a hacer mas cosas que en toda nuestra vida. Hemos dormido en camas que jamás hubiéramos imaginado que podríamos dormir. También hemos contemplado atardeceres en lugares sacados del sueño del mejor paisajista. Hemos descubierto sabores que han hecho que nos explote el paladar y nos arrepintamos de todo lo que no hemos probado en nuestra vida. Hemos sentido lo que es el verdadero cansancio. Hemos entendido el síndrome Stendhal. Pero sobre todo, hemos sido libres y hemos disfrutado del mundo. 

Cuando miramos fotografías del viaje sentimos de nuevo el cosquilleo de coger la mochila. Parece mentira, porque hace apenas 10 días llegamos a casa después de muchos meses pensando en volver. Suponemos que esa es la enfermedad del viajero y ambos estamos contagiados.

¿Volvemos al camino?

Anuncios