Coyotes en el Valle de la Muerte ðŸ¦Š

Después de Yosemite nuestro siguiente destino era el Valle de la Muerte. La verdad es que no sabíamos que esperar de este desierto. Nos habían dicho que el calor era extremo, que era enorme y que tuviéramos cuidado al cruzarlo en coche. Por eso cuando llegamos allí teníamos mas preocupación que ganas de verlo. Y fue una auténtica sorpresa.

Death Valley no es el típico desierto que todos tenemos en la cabeza. Es mas bien un valle entre montañas con un clima extremadamente árido donde todo es yermo. Si que hay una pequeña zona de dunas, pero lo que mas predomina son las grandes extensiones de tierra seca rodeadas por montañas rojizas. 

Hay un montón de lugares que visitar con vistas increíbles. El calor, por lo menos cuando nosotros estuvimos allí, era alto pero soportable. Ciertamente hay que llevar agua a todas partes porque el sol no perdona, pero tampoco es para no salir del coche. De hecho hicimos unas cuantas caminatas en las horas de mas calor y tampoco fueron extenuantes. Eso sí, es septiembre. Hemos leído que en Julio y Agosto es muchísimo peor, llegando a temperaturas de mas de 50 grados.

El Valle de la muerte tiene un aura especial. Sus colores, esa gama de rojos y amarillos que lo envuelven todo, te atrapan. Sus carreteras larguísimas cruzando los enormes valles son impresionantes. Y si además tienes la suerte de poder ver coyotes de cerca, no puedes pedir mas.

Y no solo eso: mientras recorríamos una de las montañas con un enorme acantilado a la derecha, un caza del ejercito decidió que era el lugar perfecto para hacer pruebas. El sonido al descender de las alturas hasta casi el suelo y pasar entre las paredes del cañón es atronador. Pudimos verlo apenas a 50 metros de nosotros y da verdadero miedo.

No esperábamos mucho del valle de la muerte y la verdad es que nos encantó. Nos quedaron muchos lugares que visitar dentro del parque pero pudimos hacernos una idea de lo grande y espectacular que es. Un lugar imperdible en el road trip.

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Yosemite 🦌

El parque nacional de Yosemite es otro ejemplo de que todo en Estados Unidos es colosal. Ocupa mas de 3.000 kilometros cuadrados y es visitado por mas de 3 millones de personas al año. Sus montañas de granito son de un tamaño impresionante y para recorrerlo entero necesitas semanas. Nosotros apenas tuvimos día y medio, pero aún así intentamos ver lo máximo posible.

Obviamente descartamos todas las rutas de mas de 3 horas. Esas son seguramente las mejores, porque habrá mucha menos gente. Eso es lo primero que nos sorprendió del parque: hay personas por doquier. Esperábamos disfrutar de la naturaleza en estado salvaje y parece mas una museo en hora punta. Aún así puedes escapar de las multitudes porque Yosemite es muy muy grande, sobre todo si es fuera del valle, la parte mas visitada.

El primer día recorrimos las zonas más emblemáticas y abarrotadas. La verdad es que está muy bien preparado para visitarlo, con muchas zonas de parking y un autobús gratuito que comunica las rutas mas importantes. Hay que destacar el tourist visitor center, que además de informarte de todo de manera rápida y eficaz es un museo muy interesante sobre la formación e historia del parque. 

El segundo día hicimos un ruta de un par de horas hasta una de las cascadas mas grandes y después condujimos por la carretera que va de oeste a este, atravesando todo el parque. Allí fuimos parando donde nos apetecía y disfrutamos de la menor cantidad de coches y turistas. Lastima que la última hora se puso a llover y tuvimos que cancelar algunas caminatas.

En general el parque nos gustó y aunque no tuvimos la suerte de ver los míticos osos de Yosemite, si pudimos ver ciervos muy de cerca. Y también ardillas, decenas de ellas corretean constantemente por los caminos. Ahora nos dirigimos hacia el este y el siguiente destino tiene un nombre que asusta: Death Valley.

California on the road ðŸš˜

Hemos pasado 2 días intensos recorriendo California por carretera, intentando visitar los lugares mas recomendados del estado y algunos mas desconocidos. Vamos a intentar hacer un breve resumen de lo que hemos visto:

El primer día salimos de Los Angeles con destino a Santa Barbara. Nos habían hablado muy bien de este pueblo, pero a nosotros nos pareció bastante artificial y un poco pijo. Es un pueblo clavado a Mediterranea de Port Aventura donde todo intenta imitar un estilo español-colonial, pero se nota muchísimo que es falso. Ese día dormimos en Santa María, donde nos recibió una lluvia torrencial y nos alojamos en un Airbnb de una rusa bastante peculiar.

Al día siguiente visitamos bastantes lugares. Empezamos por San Luis Obispo, también pijo pero mas auténtico. A destacar una iglesia de 1772 (construida por una misión de Tolosa nada menos) y el bubblegum alley, una calle llena de chicles pegados a la pared durante años y años por lugareños y turistas. En la oficina de turismo nos lo vendieron muy bien pero a nosotros nos pareció repugnante.

Seguimos conduciendo hasta Morro Bay, donde nos hicimos la foto de rigor con la Morro Rock. Lo mejor del día llegó un poco mas adelante, en Piedras blancas. Allí pudimos ver elefantes marinos disfrutar del sol, nadar y pelearse por un trozo de playa donde aposentar sus posaderas. Pasamos allí un buen rato porque era muy entretenido verlos salir del mar y echarse tierra por encima con sus aletas para protegerse del calor.

Nos dio mucha pena que la carretera del Big Sur aún estuviese cerrada por obras, pero decidimos llegar hasta el punto donde comienza, Ragged Point. Lo poco que pudimos ver prometía bastante. Finalmente visitamos Carmel by the sea, el pueblo que mas nos gustó de toda California. Una playa blanca y enorme, un ambiente muy tranquilo y un montón de casas que parecen sacadas de un cuento.

Ahora nos dirigimos hacia Yosemite, donde en día y medio intentaremos ver todo lo posible del enorme parque natural. 

Un año de badpacking ðŸ‘©ðŸ»ðŸ‘¨ðŸ»ðŸŒðŸŒŽ

Ayer hizo un año que empezamos esta aventura. ¡Y qué año! Durante este tiempo hemos vivido tanto, y tan rápido, que cuesta asimilarlo. Y es que normalmente, cuando vives algo intensamente, necesitas tiempo para descomprimir y digerirlo. Pero nosotros no lo hemos tenido y apenas somos conscientes de todo lo que hemos hecho, de cada lugar visitado, cada cultura… es tal la cantidad que los recuerdos se solapan y tienes que hacer un esfuerzo para rescatarlos. De lo que sí nos acordamos y tenemos presentes son las miles de horas en bus. Auténticas maratones.

Un año da para mucho y este nos lo llevamos para siempre. Hemos aprendido lo que significa estar de viaje tanto tiempo; un tanto alejado de la idealizada “vuelta al mundo”. También lo que significa viajar con bajo presupuesto, donde tienes que sacrificar comodidad para conocer nuevos lugares. Y como es de necesario tener un lugar al que sentirte en casa. Finalmente, el convivir con otra persona 24/7 que acaba con toda individualidad pero a cambio te da un apoyo y refugio permanente durante esta vida nómada y extraña.

A veces pensamos que con lo aprendido ahora nuestra idea de viaje sería diferente. Menos lugares en más tiempo. Y volviendo a visitar a la familia y amigos para tomar fuerza (y chorizo o llonganissa). Pero en realidad esa idea solo sería posible si hubiésemos hecho este viaje que tanto nos ha dado. Solo podemos estar más que agradecidos de haberlo podido hacer. Gracias Hugo y Paula del pasado por dar el paso.

Y rememorando esta penúltima etapa, como viene siendo costumbre, haremos un pequeño resumen de los países visitados:

Norte de Perú: Acabamos este país con las misma sensación del principio: encantados de descubrir una tierra tan rica en paisaje, culturas y con una riqueza gastronómica brutal. 

Ecuador, visita fugaz: Fueron pocos días que pasamos en Ecuador y sería un poco injusto juzgarlo. No nos acompañó demasiado el tiempo y no vimos demasiado. Eso sí, la ciudad de Cuenca merece una visita.

Colombia: Junto a Perú, la otra joya de nuestro paso por Sudamérica. Un país de tradición española con mucha influencia caribeña que nos ha fascinado. Paisajes variados, gente muy amable y facilidad de transporte. Se nota que quieren cambiar la imagen del país y seguro que lo conseguirán, se lo merecen. Muy muy recomendable.

Y ahora el listado con lo mejor y lo peor:

Mejor comida: Ceviche en El Cevichano, en Lima.

De todos los ceviches que hemos probado en Sudamérica, el que tomamos en un puesto en el mercado de Lima se lleva el primer premio destacado. Que delicia.

Especial mención a la señora Carmen que en nuestros días en las playas de Mancora nos deleitó con unos platos increíbles. Y también destacamos el menú popular en Salento, comida deliciosa a precios ridículos.

Peor comida: Restaurante español en Puerto López, Ecuador.

Quisimos probar comida de casa en un restaurante en Puerto Lopez que habíamos leído que era muy bueno y con dueños españoles. Y menudo fail, estaba horrible. Ni con todas las ganas que teníamos de volver a comer tortilla de patata nos supo buena. Suerte que días después nos resarcimos en otro español en Canoa.

Mejor alojamiento: Hostal Casa de Lídice en Cuenca

Cuenca fue toda una sorpresa y este hostal fue gloria bendita. Suelos de madera, ducha estupenda, wifi decente y la cama. Que cama madre mía. La mejor del viaje sin duda.

Peor alojamiento: un hostal en Santa Marta, Colombia.

Este hostal era bastante justito pero figura en top peor por un solo motivo: había chinches en todas las camas. Terrible. Suerte que nos dimos cuenta antes de ir a dormir y nos picaron poco. Eso sí, tuvimos que buscar un nuevo hostal a las 12 de la noche. 

Mención especial a un hostal en Puerto Lopez del que también nos tuvimos que marchar porque la humedad de la habitación era insoportable. No se podía respirar.

Mejor paisaje: La laguna 69 en Huaraz

El esfuerzo para llegar hasta allí es asesino pero merece muchísimo la pena. Una laguna azul turquesa entre las montañas nevadas de Los Andes. El camino hasta allí también es espectacular, aunque los 700 metros de subida a 4000 metros de altura nos llevaran horas.

Peor paisaje: la Colombia real

Colombia es un país lleno de maravillas, con cientos de cosas que ver. Pero nos da la impresión que hay una Colombia para turistas y otra real, pobre y olvidada. Y no es precisamente un barrio de una ciudad sino la mayoría de ellos. Es duro y triste darse cuenta de eso.

Mejor excursión/visita: Un día en Guatapé 

Una de las mejores excursiones que hemos hecho en todo el viaje. Las vistas desde el peñón de Guatapé son impresionantes y el pueblo cercano un festival de color. Un lugar mágico en el que nos gustaría habernos quedado mucho mas tiempo.

Dos menciones especiales: a la ciudad de Cartagena de Indias (una ciudad que nos enamoró) y al monasterio de Las Lajas (la iglesia mas impresionante que hemos visto).

Peor visita: el pueblo de Canoa, en Ecuador.

Un pueblo de playa que nos habían vendido como idílico y con una playa preciosa y fue todo un bluff. Playa normalita, pueblo super turístico y con 0 encanto. Y para rematar estuvo nublado los tres días.

Mejor experiencia: reencuentro con Patri en Colombia 

Encontrarse con una amiga después de tanto tiempo es emocionante, y sobretodo si es aquella persona con la que has recorrido mundo cada verano. Ahora ya no podemos maljugar al poquer. ¡Tendremos que hacer revanchas en Barcelona!

Peor experiencia: Los mosquitos en el parque de Tayrona 

El parque natural de Tayrona es precioso, pero sus mosquitos son mortíferos. Nos acribillaron sin piedad y sus picaduras son duran una eternidad, además de picar una barbaridad. Habiendo sido picados por mosquitos de medio mundo podemos decir que estos son los peores que hemos visto.

¡Y esto es todo! Solo nos queda un mes por Estados Unidos antes de volver a casa. El badpacking está a punto de terminar pero vamos a aprovechar al máximo el último mes de aventura. 

Los Angeles is H U G E ðŸŒ‡

Creo que lo que mas nos ha impresionado de Los Angeles es su colosal tamaño. Es imposible intentar describir la ciudad porque son decenas de ciudades en una. Aquí entiendes porque el coche es totalmente necesario si quieres moverte: todo está lejísimos y el transporte público, aunque funciona, no es de lo mejores precisamente. Aún así hemos aprovechado los tres días al máximo y esta es la crónica de lo que hemos visto. 

El primer día recorrimos el paseo de la fama de Hollywood. Aparte de las cientos de estrellas en el suelo, visitamos el teatro Dolby, el teatro chino y paseamos por las calles de alrededor. Toda la zona nos pareció un decorado gigante, lleno de turistas y poco visitado por los angelinos. Todo está orientado al comercio y a la explotación de la industria del cine, aunque la verdad no es muy interesante mas allá de estar en lugares que has visto miles de veces en las películas. Destacamos el enorme edificio donde se graba Jimmy Kimmel, nos quedamos con muchas ganas de entrar.

Después caminamos desde allí al observatorio Griffith. Es un edificio enorme encima de la montaña Hollywood, desde donde se puede contemplar toda la ciudad y el famoso letrero. El observatorio en sí también es muy interesante, con exposiciones permanentes sobre ciencia y el espacio. Al terminar de verlo volvimos caminando a nuestro airbnb compartido, en un día que hicimos mas de 20 kilómetros bajo el sol de California. Una auténtica paliza.

Al día siguiente nos lo tomamos con mas calma y cogimos el bus a todas partes. Llegamos hasta Echo Park, un parque mas normal rodeado de tiendas bastante chulas y auténticas. Para contrarrestar pasamos la tarde en Beverly Hills: lleno de tiendas de lujo, turistas y pijerio vario. La verdad es que nos pareció bastante rancio y de nuevo muy de cartón piedra.

El último día fue el mejor: lo pasamos entero caminando desde Venice Beach hasta el Pier de Santa Monica. Era domingo y estaba llenísimo de gente. La verdad es que es muy divertido pasear por allí, la cantidad de freaks y espectáculo por metro cuadrado es abrumadora. Muscle Beach, los canales, las pachangas de basket, los que compiten por ser el mas guay en las barras… puedes estar horas allí y no te cansas. 

Y eso fue todo en LA, apenas una pizca de lo que puede ofrecer una ciudad gigante. 

Adiós Colombia, Hello USA! ðŸ‡¨ðŸ‡´ðŸ‡ºðŸ‡¸

Colombia ha sido una de los sorpresas del viaje. No fue hasta casi el final que decidimos visitar este país y nos vamos de él profundamente enamorados. Tanto, que tenemos dudas de si no ha sido nuestro país preferido de Sudamérica. Solo con el paso del tiempo nos decidiremos, pero lucha fuerte por la primera posición.

Hemos recorrido el país de sur a norte, desde la frontera con Ecuador hasta bañarnos en el Caribe. Hemos cogido buses larguísimos porque el país es mucho mas grande de lo que parece en el mapa, pero por suerte el transporte funciona como un reloj y los trayectos han sido bastante cómodos. Aún así nos alegramos mucho de que ya hayan terminado y de poder descansar de autobuses durante un tiempo.

En nuestro recorrido hemos visitado el monasterio de Las Lajas, las ciudades de Cali, Bogotá, Medellín y Cartagena y los pueblos de Villa de Leyva, Salento, Guatapé y Palomino. De cada lugar nos llevamos un muy buen recuerdo y lo hemos disfrutado muchísimo. Pero si nos tuviésemos que quedar con dos serían los colores de Guatapé y la espectacular Cartagena de Indias.

Aún así nos faltaron fuerzas para visitar el desierto del norte o para afrontar el trekking de tres días a la ciudad perdida. Eso dice mucho de lo rico y variado que es Colombia y de las centenares de actividades que puedes hacer aquí. Hay playas de agua turquesa, bosques tropicales, pueblos de montaña, ciudades enormes y muchísima naturaleza que descubrir. 

Además es un país muy barato, donde todo es fácil para el viajero. Se puede comer muy rico a muy buen precio y la fruta es espectacular. Nunca olvidaremos los deliciosos zumos de frutas que hemos tomado en cada lugar que visitábamos. Otro punto fuerte es la gente: simpática, alegre y siempre dispuesta a ayudar. En pocos países nos hemos sentido tan bien acogidos.

Colombia es para nosotros el último lugar exótico del viaje. La aventura encara la recta final y ahora nos dirigimos a los Estados Unidos, donde pasaremos el último mes de badpacking. Un cambio total respecto a los últimos meses pero lo cogemos con ganas. ¡Allá vamos!

Unos días en el Caribe ðŸŒ´

Nuestros últimos días en Colombia los hemos pasado en el norte descansando. Tras recorrer el país de punta a punta en autobús y visitar sus pueblos y ciudades, necesitábamos algo de playa y sol. Y además el mar Caribe nos llamaba desde hacía tiempo. 

Aún así antes del relax era obligatorio visitar el parque nacional de Tairona: un enorme bosque tropical que al norte limita con el mar y que cuenta con unas playas de arena blanca y agua turquesa. Eso sí, dentro del parque tocaba dormir en una hamaca porque el precio de las cabañas era prohibitivo. El primer día llegamos el parque e hicimos una caminata entre los árboles de una hora hasta llegar al refugio. Tuvimos suerte de no mojarnos, porque nada mas llegar se desató una enorme tormenta de rayos y truenos que no paró durante 5 horas.

La lluvia nos impidió visitar las playas por la tarde, así que al día siguiente madrugamos para poder ver al menos una de ellas y la verdad es que la fama era merecida. La pena es que no pudimos disfrutarla mucho, porque teníamos que volver a la entrada de parque a tiempo para coger el bus de regreso. Tras una hora de caminata con un calor sofocante, una minivan, un autobús, otro rato de caminata por Santa Marta para recuperar nuestras mochilas, un taxi a la estación, otro autobús de dos horas y una última caminata entre charcos llegamos a Palomino totalmente exhaustos.

Por suerte nos esperaban dos días de piscina, playa y absoluto reposo. Y eso es exactamente lo que hicimos, combinado con buenos jugos de frutas recién hechos, partidas de póker nocturnas y alguna que otra cerveza. Básicamente tomar el sol, disfrutar de nuestra primera piscina desde hace meses y reponer fuerzas para lo que viene: un mes por Estados Unidos sin un día de descanso.