150 días de badpacking 1️⃣5️⃣0️⃣

La energía con la que Hugo se tira a la piscina no refleja como hemos vivido los últimos 50 días. Los primeros 100 los cogimos con fuerza y ambición, queriendo ver lo máximo en el mínimo tiempo gastando lo menos posible. Obviamente eso nos pasó factura.

En estos últimos 50 días nuestra mente nos pedía una cosa y nuestro cuerpo otra. Y hemos aprendido a hacerle caso. Casi sin querer hemos tenido que bajar de marcha y tomarnos las cosas con algo más de calma. Y es que casi cinco meses viajando se notan.

A pesar de ello, en este tiempo, hemos visitado el sur de Tailandia, una parte de Malasia y Singapur. Aquí va nuestro resumen:

El sur de Tailandia: decepción. Visto el norte, suponíamos que en las islas tampoco íbamos a encontrar autenticidad y paisajes desérticos. Y así ha sido. Con la mala suerte de coincidir con temporada alta, la mayoría de las islas estaban llenas hasta los topes y eran poco disfrutables. Salvamos Koh Mook y Koh Kradhan, pequeños paraísos que intentan resistir a la masa turista. Como conclusión: pasamos demasiado tiempo en un lugar que no lo merecía y con precios “guiris”.

Malasia ha sido una grata sorpresa. Nos llevamos su amalgama de culturas conviviendo juntas en paz, su diversidad de paisajes, desde la mega urbe de Kuala Lumpur hasta los tranquilos campos de te de Tanah Rata y Georgetown, una ciudad llena de street art que nos robó el corazón. En definitiva, nos quedamos con ganas de más: de explorar su jungla, disfrutar sus islas y contemplar los orangutanes en Borneo. 

Y finalmente la ostentosa y futurista Singapur. Una ciudad estado que hay que verla para creerla. Sabemos que en otro tipo de viaje probablemente no nos hubiese gustado tanto, pero tras cinco meses de jungla, pueblos polvorientos y ciudades vertedero… Singapur nos dejó boquiabiertos por su eficiencia y limpieza. Recomendable venir con mucho dinero para disfrutarla a lo grande.

Y aquí va el ranking de lo mejor y lo peor de estos 50 días. 
Mejor Comida: Massaman curry en Koh Tao

Durante nuestra estancia en Tailandia, el Massaman Curry nos dio muchas alegrías. Fue nuestra opción más socorrida. Es un curry con pollo, patata, cebolla, zanahoria y cacahuetes tostados. El mejor lo comimos en el Ying Yang de Koh Tao: sabroso, un punto picante, gran cantidad y barato. Un must.

Peor Comida: Pad Thai en Georgetown 

Los food courts de Malasia nos han salvado muchas veces. Son grandes comedores con pequeños puestecillos de comida muy barata para que elijas el que más te guste. Eso a veces es un súper acierto y otras un súper fracaso. Ejemplo de lo último es el Pad Thai en el food court de Georgetown. Simplemente horrendo e incomestible. Daba asco. 

Mejor alojamiento: Grand CT en Malaca

Nos costó llegar pero valió la pena. Después de varias noches durmiendo en cajas de cerillas y separados como en convivencias, llegamos a una habitación que podría estar en cualquier lugar de Europa: cama king size, wifi, ducha de lluvia, aire acondicionado… Un buen lugar para recuperarnos y dormir a pierna suelta.

Peor alojamiento: Cabaña en Koh Lipe

No os vamos a mentir. Para estar en una de las islas más caras su precio era imbatible: 10€/noche. Pero claro… por algo costaba 10€. Una cabaña de madera con grietas por todas partes, un espacio mínimo en su interior, una cama nada confortable y mosquitos por doquier. Aunque sus dos highlights son: la invasión mañanera de hormigas a la que tuvimos que hacer frente (perdimos la batalla, se comieron todas nuestras provisiones) y la terrible letrina que teníamos como retrete con la ducha encima. Sin comentarios.

Mejor paisaje: Atardecer en Koh Mook

Como hemos dicho antes, Koh Mook es de lo poco salvable de nuestra estancia en Tailandia. Tenemos que reconocer que nos volvimos adictos a los atardeceres en su playa principal. Un horizonte espectacular, con Koh Kradan enfrente y unos colores inolvidables.

Peor paisaje: Railay y su explotación

En Lonely Planet figura como la mejor playa del mundo. Con ese hype es normal que te decepcione. Pero es que es horrible. Explotada sin medida, hasta el punto de haber decenas de barcos atracados en la playa haciendo hamburguesas y perritos calientes para los turistas. El olor a fritanga mientras intentábamos imaginar hace cuantos años dejó de ser bonita nos acompañará siempre.

Mejor excursión/visita: Buscar graffitis por Georgetown

Georgetown ha sido el gran descubrimiento de estos 50 días. No teníamos ni idea de su existencia y se ha convertido en una de nuestras ciudades favoritas. Recorrer la ruta de graffitis por sus calles será una de las cosas que seguro recordaremos de el viaje. 

Peor excursión/visita: Koh Samui

La isla que menos nos gustó de todo Tailandia. Una especie de Benidorm, masificado y hecho para el turista. La recorrimos entera en motocicleta intentando encontrar algún lugar medianamente decente y fracasamos. Y además no es barata.

Mejor experiencia: Levantarte y bucear en Koh Kradan

Uno de los mejores vídeos que tenemos del viaje es grabando esta experiencia. En Koh Kradan tuvimos la suerte de poder alojarnos en un bungalow justo enfrente de la playa. Levantarte por la mañana y en menos de 30 segundos estar dentro del agua cristalina de la isla es algo que nunca olvidaremos.

Peor experiencia: Los viajes en Ferry

Lo más terrible de Tailandia fueron los viajes en Ferry entre islas. Cuando teníamos mala suerte y la mar estaba picada, el barco sufría cosa mala y nosotros más. En concreto el viaje de Koh Samui a Koh Tao fue terrible, con el barco saltando de ola en ola y muchos pasajeros vomitando el desayuno. Apocalíptico.

Aquí terminan los Highlights de los 150 días. Nos acercamos poco a poco a la mitad del viaje y será muy extraño tener más días de viaje por detrás que por delante. Ahora toca recorrer Indonesia y por fin dejar el Sudeste asiático y recorrer Oceania. ¡Lo esperamos con ganas!

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Singapur 2117 💫

Kuala Lumpur fue nuestra primera gran ciudad en mucho tiempo y su exageración y opulencia nos dejo boquiabiertos. Es cierto que tras meses sin pisar una, el impacto fue mucho mayor que si hubiéramos aterrizado en ella el primer día. Pero eso no quita para que si la visitas te sorprenda un poco su tamaño.

Singapur… Singapur deja absolutamente boquiabierto a cualquiera. Su skyline es espectacular, sobre todo de noche. Sus centros comerciales son gargantuescos y rezuman lujo. Sus barrios están llenos de enormes y singulares edificios, algunos con grandes jardines en sus pisos superiores. Y su limpieza es asombrosa. La ciudad está impoluta, como recién estrenada. 

Singapur parece sacada de un película de ciencia ficción donde la humanidad no se reproduce, sino que se cría en laboratorios. Todo es aséptico y moderno. Sus edificios parecen construidos ayer. El tráfico es fluido, nadie pita y todos respetan a los peatones. Las calles están tan limpias que parece una postal. También contribuye que todo esté lleno de cámaras de seguridad vigilando a todas horas y de carteles de prohibición por todas partes.

Pero hay algo más increíble y son sus lugares emblemáticos. Con cada uno de ellos parecen querer llevar los límites del mundo un poco mas allá. Construyen un centro comercial y le meten un río dentro, con sus barcas y todo. Otro son tres torres gigantes que sujetan de forma imposible una enorme estructura con forma de barco. El museo de ciencias tiene forma de flor de loto, desafiando la arquitectura. 

Pero lo mas increíble de todo es “Gardens by the bay”. Se trata de una especie de parque con árboles gigantes de entre 25 y 50 metros de altura. No son de verdad, sino ingenios mecánicos que por el día recogen energía solar y por la noche se iluminan de mil colores, creando un espectáculo inolvidable. Pero eso no es todo: en estos jardines hay dos domos que guardan en su interior dos ecosistemas naturales que no sobrevivirían en el exterior.

Uno es el Flower Dome, que reproduce el clima Mediterráneo y contiene en su interior cientos de flores de la región. Tiene el récord del mundo al edificio de cristal mas grande. El otro domo se llama Cloud Forest y reproduce el clima de un bosque de 2000 metros de altura. Dentro puedes encontrar una montaña de 35 metros con la cascada de interior mas alta del mundo. En ambos hace unos 23 grados, mientras fuera se rondan los 35. 

Es una locura tan grande, tan innecesaria y a la vez tan magnética, que solo puede estar sacada de una película futurista. Y no, está aquí, en Singapur.