Reconciliándonos con Bali 🌊

Tenemos que reconocer que nuestros primeros días en Bali no fueron muy agradables. Primero la llegada a Kuta, una ciudad mega turística y explotada, muy poco disfrutable. Después la estancia en Ubud: a pesar de que la ciudad es muy agradable, llovía todo el día y prácticamente no pudimos ver nada de los alrededores. Abandonamos la isla con muchas ganas la verdad.

En cambio la vuelta ha sido mucho mejor. La temporada de monzones ha terminado y el sol brilla todo el día. Hemos podido alquilar una motocicleta sin temor a acabar pasados por agua y gracias a ello recorrer Bali con mas calma. Hemos visitado un par de lugares que nos quedaron pendientes la primera vez y han sido una grata sorpresa.

El primero de ellos es el templo de Uluwatu. Como edificio la verdad es que no vale mucho la pena, pero su ubicación es inigualable: se encuentra en la cima de un risco espectacular, coronando la línea de la costa de la isla frente al océano Índico. Las olas golpean con una fuerza considerable la roca y los años de erosión del agua y el viento han creado unas formaciones rocosas visualmente impactantes.

A menos de un kilómetro siguiendo la costa está la playa de Suluban. Protegida por enormes acantilados, la playa está completamente desierta. Ni un resort ni un chiringuito. Desde la cima del risco las vistas son impresionantes, sobre todo por la cantidad y el tamaño de las olas que llegan a la playa y el color azul cristalino del agua. Una delicia para los surferos, que vienen de todas partes del mundo a disfrutarla.

Podemos decir que esta segunda parte de Bali nos deja mucho mejor sabor de boca que la primera.

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Polis y Cacos 👮🏽

Polis y cacos 👮🏽 . Tras casi 6 meses de viaje ha pasado lo que hace tiempo temíamos: nos han pirateado la tarjeta de crédito. No queda otra que poner una denuncia. Al llegar a la comisaría, intentamos explicarle al agente el fraude electrónico. El policía asiente todo el rato sin preguntar nada. Al terminar, nos proporciona un papel y un boli y nos pregunta "¿podéis escribir aquí los hechos?". Lo hacemos lo mas detallado posible y acabar, el hombre lo lee y se acerca a un ordenador. Abre un formato de denuncia, escribe nuestros nombres y justo después nos pregunta "¿podéis copiar lo que hay en el papel al ordenador?". Paula se sienta y lo hace. Al terminar el policia imprime la denuncia y nos la da. Fin. Los duplicadores de tarjetas pueden respirar tranquilos: no es que no les persigan, es que dudamos de que entiendan el delito. . Más en badpackers.com . #badpacking #indonesia #lombok #police #unfinotrabajopolicial

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Tras casi 6 meses de viaje ha pasado lo que hace tiempo temíamos: nos han pirateado la tarjeta de crédito. Antes de salir nos hicimos una cuenta conjunta para el viaje que nos permitía sacar dinero en el extranjero casi sin comisiones. Tras utilizarla en cientos de cajeros del sudeste asiático, ha sido en el último país donde hemos caído en las garras de las mafias duplicadoras de tarjetas.

Esta experiencia nos ha permitido ver lo eficientes que son y lo rápido que trabajan. Estos ladrones modifican un cajero para conseguir una copia de la tarjeta, que les permite obtener el número de delante y el número de seguridad de la parte de atrás. Con estos dos números no pueden realizar compras internacionales, ya que cualquier compra fuera del país de origen de la tarjeta tiene un mecanismo de seguridad a través de sms al móvil. Pero lo tienen todo bien montado: en cuanto tienen los datos los envían (o venden) a alguien en España, quien si puede llevar a cabo compras locales en comercios online.

Por suerte los bancos están alertados de esta trampa, así que en cuanto detectan un par de compras en web sospechosas bloquean temporalmente la tarjeta. Aún así los pagos ya se han realizado y los ladrones tienen la posibilidad de que el pedido les llegue antes de la cancelación del pago, por lo que se salen con la suya. Eso sí, nos gustaría saber si la policía puede rastrear esos pedidos y detenerlos cuando los reciban…

Como cliente del banco, la única alternativa que te queda es bloquear para siempre la tarjeta y presentar una denuncia para que te devuelvan el dinero. Y aquí es donde entra la policía local de Indonesia.

Fuimos a hacer la denuncia a Lombok y ya fue todo un logro encontrar la comisaría. Al llegar a ella encontramos 4 policías tumbados a la fresca en un cobertizo de madera y otro en una recepción destartalada viendo vídeos en Youtube. Genial primera impresión. Intentamos hacerles entender que necesitamos presentar una denuncia, pero hablan muy poco inglés. Finalmente nos ponen al teléfono con alguien con el que podemos comunicarnos mejor que nos explica que ésta es la vieja comisaría y ya no funciona. Tenemos que ir a la nueva, que está bastante lejos y para la que necesitamos motocicleta para llegar. Acabamos quedando allí mismo con ellos para que al día siguiente nos acompañen hasta el lugar porque son incapaces de indicarnos en el mapa donde está. Genial. Al día siguiente nos plantamos en la vieja comisaría pero no hay ni el tato. Entramos en el edificio, gritamos y nada. Al rato un hombre aparece en el edificio de al lado, le explicamos nuestra situación y decide acompañarnos a la nueva comisaría, que está realmente lejos. 

Al llegar nos encontramos a dos turistas presentando una denuncia: el día anterior a uno de ellos le han robado el iPhone. El chico es hábil y con la app de “find my iphone” en el iPad ha rastreado su teléfono y tiene la última localización, de hace dos horas. El chico les urge a ir a buscarlo rápido, porque los cacos han apagado el teléfono y puede que se muevan. La policía no entiende NADA. O simula no entender. El chico persiste y se pasa una hora explicándoles como funciona la tecnología, como ha encontrado el teléfono y porque deberían ir ya. De vez en cuando diferentes policías se acercan por allí a mirar el mapa sorprendidos (el chico, diligente, ha hecho un pantallazo del mapa con la localización de los cacos y lo ha impreso y todo) y hablan entre sí medio de risas. El chico finalmente se rinde, presenta la denuncia y se marcha con ella. Obviamente nunca va a recuperar su teléfono. Había unos 5 o 6 policías centrados en este caso. Ninguno con nosotros. Tras ver el resultado, nos dimos cuenta que lo nuestro iba a ser complicado.

Intentamos explicarle al agente el fraude electrónico. El policía asiente todo el rato sin preguntar nada. Al terminar, nos proporciona un papel y un boli y nos pregunta “¿podéis escribir aquí los hechos?”. Lo hacemos lo mas detallado que podemos. Al acabar, el hombre lo lee y se acerca a un ordenador. Abre un formato de denuncia, escribe nuestros nombres y justo después nos pregunta “¿podéis copiar lo que hay en el papel al ordenador?”. Paula se sienta y lo hace. Al terminar el policia imprime la denuncia y nos la da. Fin. Los duplicadores de tarjetas pueden respirar tranquilos: no es que no les persigan, es que dudamos de que entiendan el delito.

Mientras Paula tecleaba en el ordenador aparecieron dos chicas, una de ellas española. Les han robado la mochila con todo dentro: móvil, cámara, cartera… el policía las escucha atento mientras lo cuentan. Al salir les deseamos suerte y cuando ya estamos fuera, oímos al policía decir “¿Podéis escribir aquí los hechos?”.

Adictos a Gili Meno 🏝

Adictos a Gili Meno 🏝 . Hoy hemos encontrado a la tortuga mas amigable de la isla. La hemos localizado mas cerca que de costumbre y cuando nos ha visto, su primera reacción ha sido huir. Tras seguirla sin mucho éxito, de repente ha decidido que éramos inofensivos y se ha puesto a nadar despacio cerca de nosotros. De vez en cuando subía a la superficie delante nuestro, dejándose grabar sin problema. Hemos podido nadar a su lado y observarla durante todo el tiempo que hemos querido, hasta que el agotamiento ha hecho mella y hemos vuelto a la playa. Por ella nos hubiéramos quedado allí los 3 todo el día. . Mas en badpackers.com . #goodpacking #indonesia #island #gilimeno #sea #turtle #snorkel #podriaponerunvideodetortugascadadia

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Tras la excursión en barco desde Gili Air decidimos que teníamos que venir a la hermana pequeña de las Gili. Lo poco que pudimos ver de la isla unido a que se podían ver tortugas sin tener que coger un barco nos atrajo muchísimo. En principio íbamos a quedarnos 3 días pero ya hemos alargado a 5. Y porque tenemos que ver Lombok, que sino añadíamos alguno más.

Gili Meno es la mejor de las 3 islas que forman las Gili. La menos explotada de todas pero con los servicios suficientes para poder quedarte en ella sin problemas. A saber: alojamiento abundante y barato, restaurantes locales deliciosos y a un precio imbatible y un par de cajeros por si se te acaba el dinero. 

Además las playas de la isla son las más espectaculares que hemos visto en este país con arena blanca, agua turquesa y prácticamente limpias del rastro humano, algo muy raro de ver hasta ahora en los demás lugares de Indonesia que hemos visitado. La temperatura es ideal y el clima nos ha respetado muchísimo, con un sol radiante cada día pero un calor muy soportable. Es sorprendente porque cuando miramos a Lombok las nubes cubren permanentemente la isla, pero parecen no llegar nunca hasta aquí.

Pero no ha sido el clima ni los servicios de la isla lo que nos han traído a Gili Meno: han sido las tortugas. Y ellas solas han conseguido que esta isla sea uno de los mejores lugares del viaje.

El primer día hicimos snorkel durante unas 3 horas en 3 lugares diferentes que nos recomendaron y no tuvimos suerte: no vimos ni una. El segundo día el dueño del lugar donde solemos comer nos indicó que justo enfrente de su local pueden verse tortugas a menudo. El puesto callejero de comida (aquí los llaman Warungs) está en un camino de arena cerca de la costa algo alejado de la playa principal y no suele haber nadie buceando allí. Tras pensarlo un rato nos decidimos: que había que perder. Y el dueño del Warung tenía razón: pudimos ver 3 tortugas, incluso pudimos grabarlas de bastante cerca. Obviamente volvimos al día siguiente, es decir, hoy.

Para llegar a la zona de tortugas hay que nadar un buen rato hasta un lugar donde el fondo marino desciende muchísimo, una sima cuyo fondo no se ve desde la superficie. Desde allí surgen las tortugas de vez en cuando y se pasean un rato por el borde de la sima y los alrededores, que no tendrá ni 5 metros de profundidad. Normalmente se asustan cuando ven humanos y suelen huir hacia las profundidades. Eso nos pasó el primer día que las vimos: nadaron (y muy rápido) en dirección contraria a nosotros y a contracorriente, lo que hace imposible seguirlas. 

Pero hoy hemos encontrado a la tortuga mas amigable de la isla. La hemos localizado mas cerca que de costumbre y cuando nos ha visto, su primera reacción ha sido huir. Tras seguirla sin mucho éxito, de repente ha decidido que éramos inofensivos y se ha puesto a nadar despacio cerca de nosotros. De vez en cuando subía a la superficie delante nuestro, dejándose grabar sin problema. Hemos podido nadar a su lado y observarla durante todo el tiempo que hemos querido, hasta que el agotamiento ha hecho mella y hemos vuelto a la playa. Por ella nos hubiéramos quedado allí los 3 todo el día. 

Ver tortugas nos está haciendo adictos a Gili Meno. No queremos marcharnos: cada día queremos salir a bucear y compartir un rato con ellas. Mañana repetiremos seguro, a ver si tenemos la misma suerte.

Tortugas en las Gili 🐢

¡Al fin buen tiempo en Indonesia! El final de la temporada de lluvias se acerca y el sol comienza a ser la constante durante el día. Tras 7 días con lluvia torrencial en Bali, parece que en las islas Gili el cielo se ha despejado y podemos disfrutar de experiencias al aire libre. 

Ahora estamos en Gili Air, una de las 3 islas que forman las Gili. Es una isla pequeña: en apenas una hora puedes dar la vuelta entera andando. Al ser temporada baja no hay muchos turistas en ella, aunque está preparada para absorber un montón de ellos. Y se nota que durante estos últimos años la explotación de esta zona ha pasado factura: las playas y el mar están llenas de basura. Da una enorme lástima recorrerlas y observar lo destrozado y contaminado que está el entorno natural. 

En Gili las escuelas de buceo son el principal atractivo y los fanáticos del buceo salen cada día a hacer inmersiones. Mientras en las numerosas piscinas que se encuentran en la calle principal los novatos se sacan el curso de buceo para poder salir al mar. Nosotros no somos muy fans del submarinismo, además de que el precio de cada salida es bastante alto (aunque muy barato comparado con Europa). Eso sí, de vez en cuando nos animamos a hacer snorkel por la orilla. 
Como en Gili Air las playas están casi siempre sucias y llenas de residuos de todo tipo, hemos tenido que buscarnos una manera de ver el fondo marino. Por suerte al llegar aquí vimos que por apenas 7€ por persona, un barco con guía te lleva a los mejores sitios de los alrededores para hacerlo y hoy nos hemos animado. Ha sido genial.

Mas allá de los peces multicolor y el poco coral vivo que queda por aquí, el principal atractivo del snorkel en las Gili son las tortugas. Creíamos que no veríamos muchas porque son escurridizas y habíamos oído que salen a horas muy concretas. Pero hemos nadado con dos enormes y hemos visto por lo menos 5 más. Son animales tranquilos de nadar majestuoso y la verdad es que solo por esta experiencia merece la pena venir a las islas. Nuestra estancia aquí se alargará un par de días mas para intentar ver tortugas de nuevo.

Los cobertizos de Ubud 🌧

Durante nuestra estancia en Bali nos ha llovido todos los días. Algunas veces durante un rato, otras durante todo el día. Es lo que tiene venir en época de lluvias: los precios son bajos por algo. Optimistas de nosotros intentamos alquilar una moto para recorrer la isla dos veces, las dos mañanas que el cielo amaneció con mas sol que nubes. Fue un fracaso total: apenas media hora después de ponernos en marcha empezó a llover y no paró en todo el día.

En estas dos excursiones nos dio tiempo a visitar unas terrazas de arroz y uno de los templos mas importantes de Bali. En este último chispeaba, pero en los campos de arroz llovía como si se hubieran abierto de repente las puertas del cielo. Fue divertido recorrer los diferentes niveles de las terrazas mientras nos caía encima la del pulpo. Eso sí, a pesar de los impermeables llegamos a casa calados hasta los huesos.

Durante estos dos días de moto en condiciones inclementes hemos aprendido lo incómodo que es conducir una moto bajo la lluvia, mas aún si es torrencial. Muchas veces teníamos que parar porque era imposible continuar debido a las riadas que se formaban por la carretera. En esos momentos teníamos que buscar el refugio que fuese en el borde del camino, porque el agua que discurría bajo la moto estaba llena de barro, ramas y algunas veces basura en grandes cantidades.

En definitiva, hemos pasado horas esperando a que pare la lluvia bajo cobertizos de todo tipo: casas, tiendas, almacenes, talleres, simples casetas de herramientas… 

Parece difícil que con este clima te quede un buen recuerdo de Bali, pero la verdad es que nos lo hemos tomado con calma y nos vamos de aquí contentos aunque no hayamos visto mucho. Eso sí, hemos aprovechado para reponer fuerzas comiendo y durmiendo como señores. Algo es algo. Ahora nos dirigimos a Nusa, esperando que cambie el tiempo para poder disfrutar de sus playas. A ver si hay suerte.

Un funeral en Ubud ⚰️

El sábado paseando por el palacio real en Ubud, descubrimos asombrados como un nutrido grupo de gente local montaban una especie de caballo gigante sobre una plataforma de árboles de bambú. Intrigados les preguntamos de que se trataba y nos respondieron que en dos días habría un desfile por la calle principal de la ciudad, a las 12 del mediodía. Nos lo apuntamos en la agenda y allá que hemos ido.

Nada mas llegar hemos visto varios guardias cortando el tráfico y un montón de gente vestida con ropas tradicionales. Al rato y por sorpresa ha aparecido una carroza, llevada sobre los brazos de decenas de balineses. Pero no avanzaban a la típica velocidad lenta de la procesión española, sino a toda mecha y de una manera bastante espectacular. Y no solo eso sino que al llegar a un espacio abierto se ponían a dar vueltas a la carroza como locos, mientras la gente subida encima se agarraba como podía para no caerse.

Con este show creíamos que ya había terminado todo, pero estábamos equivocados: un poco mas adelante otro gran grupo de balineses parecía esperar algo. Nos hemos puesto a su lado y al rato ha aparecido una enorme torre en el horizonte y ha empezado a escucharse un ruido atronador. Cuando se iba acercando no podíamos creer lo que veíamos.

Esta torre altísima también se movía a una velocidad espectacular, cargada sobre los hombros de balineses. Pero al ser tan alta se balanceaba de un lado a otro y la gente subida en ella debía estar agarrada constantemente para no caerse. Todo esto acompañado por cientos de voces gritando y una especie de comparsa de tambores y platillos que no paraba de crear ritmos que parecían acelerar más aun a los portadores de la torre.

No hemos podido observar este espectáculo sin saber por qué se hacía. Así que hemos preguntado a los locales y nos han contado que se trata de un funeral de un miembro de la familia real. Primero se realiza un desfile por las calles en el que participan un montón de habitantes de Ubud y después se quema el cuerpo del difunto. Esta incineración también es un evento público donde la familia traslada el cuerpo de la torre hasta otra carroza con forma de caballo, que después será quemada con el cadáver dentro. 

Hemos tenido una suerte increíble de coincidir con este evento que se produce unas pocas veces cada siglo, y la verdad es que es algo que no olvidaremos en mucho tiempo.