Nubes Grises ☁️

Ecuador no está siendo el país soleado que esperábamos. De hecho es justo lo contrario: un cielo gris constante que nos recuerda a nuestra estancia en Lima. Aquí queríamos disfrutar de la arena y el mar pero ha sido casi imposible. Salvo el día que fuimos a la playa de los frailes cerca de Puerto López, donde tuvimos sol durante unas dos horas, el resto han sido nubes sobre nuestras cabezas.

Hemos pasado un total de 6 días bordeando la costa ecuatoriana, cogiendo infinidad de autobuses para llegar de un sitio a otro. Esta parte del país no destaca por su comunicación por carretera y hay que hacer escalas y cambiar constantemente de bus para llegar al destino. Esta es una de las principales diferencias con Perú: mientras que allí todo es fácil para el turista, Ecuador no está preparado para ello.

En esta semana hemos visitado el pueblo de Puerto López y el de Canoa. Ambos muy turísticos, llenos de chiringuitos en la playa y comercios para guiris. La verdad es que la autenticidad brilla por su ausencia, a pesar de que tampoco hay muchos viajeros internacionales. También ha influido bastante el terremoto que hubo en la zona el año pasado, que aparte de dañar seriamente muchos lugares ha asustado a los turistas. 

A falta de sol nos hemos dedicado a leer sentados en las toallas y observar a los locales bañarse en el mar. A ellos no les importa que no haya sol y que el agua esté fría, aunque hay que decir que se meten en ella con camiseta. Muchas mujeres incluso con un vestido, tal como llegan a la playa. Hay algunos surferos que se animan a intentar coger olas, sobre todo cuando sopla el viento y el Pacífico se pone serio. También hay pescadores que intentan llenar la barca de marisco y pescado para después venderlo en el pueblo. 

El día transcurre gris y tranquilo y cuando atardece nos volvemos al hostal. Tenemos la suerte de haber encontrado uno regentado por españoles, con una dueña que ofrece platos típicos de casa en el restaurante. Hemos vuelto a probar la tortilla de patatas y las croquetas de pollo, lo que nos ha dado mucha felicidad pero también cierta añoranza de casa. Por la noche aprovechamos que internet funciona decentemente para ponernos al día con Netflix, bendito sea.

Tras este descanso volvemos a la carretera por unos cuantos días. Primero visitaremos brevemente la capital y después cruzaremos la frontera, camino a nuestro último país de Sudamérica: Colombia.

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