Primeros días en Ecuador 🇪🇨 

Nuestro primer contacto con Ecuador ha sido la ciudad de Cuenca, que se encuentra sobre las montañas al suroeste del país. Para llegar hasta aquí viajamos en bus nocturno desde el norte de Perú y a eso de las dos de la mañana estábamos en la frontera. Seguramente de todas las que hemos cruzado, ésta ha sido la mas surrealista: las colas para entrar y salir de Ecuador eran kilométricas, con cientos de turistas esperando durante horas para poder conseguir el sello de entrada o de salida. Y eso que era de madrugada, no imaginamos lo que debe ser durante el día.

Tras 3 horazas de espera conseguimos nuestro permiso y pudimos volver al bus a intentar dormir algo. Unas 7 horas después llegamos a Guayaquil, la segunda ciudad en importancia en Ecuador, donde tuvimos que subirnos a otros bus durante 4 horas para llegar a Cuenca. La verdad es que llegamos destrozados y con pocas ganas de ver nada pero nos esperaba una agradable sorpresa: el que ha sido probablemente el mejor hostal del viaje. Por unos 20€ por noche dormimos en la cama mas cómoda que hemos probado en nuestra vida, con una ducha espectacular y un ambiente cálido y confortable. Cuando llevas tanto tiempo fuera de casa, encontrar algo así es un milagro que se agradece muchísimo.

Nos quedaban 3 días por delante para recorrer la ciudad y disfrutamos cada uno de ellos sabiendo que por la noche podríamos volver allí. En cuanto a la ciudad en sí, también ha sido todo un descubrimiento. Cuenca es conocida como la Atenas de Ecuador por su espectacular arquitectura y por su aporte a las artes, letras y ciencias del país. Su casco histórico es patrimonio de la humanidad y se conserva perfectamente.

Muchos de sus edificios son enormes y magníficos. Aunque tienen un aspecto colonial, la mayor parte de ellos datan del siglo XIX, de la era de la república. Destaca sobre todo la Catedral nueva, de tamaño colosal y que mezcla diversos estilos: gótico, románico y neoclásico. Es un placer pasear por sus calles e ir descubriendo pequeñas maravillas en cada esquina. Además la ciudad tiene un ritmo pausado y tranquilo, nada que ver con la agitada Guayaquil o lo que hemos oído de Quito.

También visitamos las ruinas incas de Pumapungo, el jardín botánico y el museo que allí se encuentra. En él aprendimos mucho sobre las diferente etnias que pueblan Ecuador y sus costumbres, vestimentas y hogares. En especial sobre los jíbaros o también llamados Shuar. Allí pudimos descubrir sus tradiciones, la más llamativa la “tzantza” o reducción de cabezas. Tras tanto tiempo oyendo hablar de ello en películas fue genial poder conocer el verdadero origen de este extraño (y macabro a nuestros ojos) ritual.

Cuenca nos deja un muy buen sabor de boca. Hemos descansado muchísimo y ha sido un gran recibimiento. Ahora nos dirigimos a la costa, a intentar disfrutar de nuestros últimos baños en el Pacífico. Esperemos que el tiempo acompañe.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s