Persiguiendo ballenas 🐋

Uno de los motivos para venir a Mancora era intentar meternos en un tour para ver ballenas. Toda esta zona de la costa, desde Perú pasando por Ecuador y Colombia, es zona migratoria de ballenas jorobadas. Habíamos oído que era relativamente fácil poder verlas así que nos animamos y reservamos una vuelta en barco a pesar de que era un poco caro (siempre comparando con precios peruanos claro).
El madrugón fue importante, a eso de las 6 de la mañana ya estábamos en pie para montarnos en el coche que nos llevaría desde nuestro hostal en Vichayito hasta el puerto de Los Órganos, desde donde salía la embarcación. Allí tuvimos que esperar una media hora a que llegase todo el mundo, pero no nos importó porque la actividad en el puerto era frenética.

Amanecía en la playa pero los pescadores ya llevaban horas faenando. Normalmente iban padre e hijo, y mientras uno manejaba la caña el otro limpiaba el pescado. Lo mejor de todo era que a su alrededor se acumulaban decenas de pelícanos esperando que les lanzaran las sobras. Era divertidísimo observar como intentaban robar pescado de los cubos. Además las tortugas salían a respirar cada poco rato por los alrededores, lo que hizo la espera mucho mas entretenida.

Finalmente nos montamos en la lancha. Eramos unas 20 personas, además del capitán y dos biólogos marinos. El tour estaba muy bien organizado, constantemente ofrecían explicaciones sobre los hábitos de las ballenas y otros animales de la zona. Además eran muy respetuosos con ellas, porque eran los encargados de fotografiarlas y mantener el registro de los especímenes que visitaban las costas cada año. En realidad era como si acompañásemos a un grupo de biólogos a su reconocimiento diario, lo que era genial porque ellos mostraban tanta pasión por encontrarlas como nosotros.

Habíamos oído que era fácil verlas, pero no tanto. A los 5 minutos ya observábamos a una madre y una cría nadar juntas apenas a 20 metros de distancia. Son animales colosales y son impresionantes cuando emergen del agua. Sus lomos son enormes y cuando sacan la cola y golpean el mar, eres consciente de la fuerza que tienen. Nadan rapidísimo y cuando se sumergen es muy difícil predecir su trayectoria porque cambian de dirección en un abrir y cerrar de ojos.

En las casi 3 horas de navegación pudimos ver unas 10 ballenas diferentes, todas relativamente cerca de la costa. No tuvimos la suerte de verlas saltar, algo que debe ser un espectáculo sin comparación. Pero si las vimos respirar, golpear con la cola varias veces y nadar en círculos para divertirse. Es una experiencia muy divertida y emocionante observar el mar y encontrar una, y después intentar seguirla. Nos hubiéramos quedado hasta el anochecer en el barco detrás de ellas y hubiésemos repetido todos los días.

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