Descubriendo la Pachamama 🌵

Nuestra ruta por el noroeste argentino continúa, cada vez a mas altura y con algo mas de frío. Desde la ciudad de Mendoza pudimos visitar el Puente del Inca y llegar hasta la entrada del parque del Aconcagua. No pudimos avanzar mas porque el ejercito argentino no nos lo permitía: la nieve ha comenzado a caer con fuerza y muchos pasos de montaña están cerrados.

Desde Mendoza hemos subido mas al norte, hasta la ciudad de Salta. El invierno ha llegado temprano según nos cuentan los locales: está permanentemente nublado y el frío es constante. Aquí teníamos pensado realizar dos excursiones por los alrededores, a los pueblos de Cachi y Cafayate. Y por suerte el tiempo nos ha sonreído y hemos podido hacer las dos.

El camino a Cafayate desde Salta discurre hacia el sur, siguiendo el río de las conchas entre la quebrada del mismo nombre (una quebrada es como llaman aquí a un desfiladero). Y la verdad es que es un camino espectacular: el choque de las placas tectónicas hace millones de años provocó que lo que antes era suelo marino se alzase hasta convertirse en montañas. Conducir por la carretera es un espectáculo y a cada momento quieres parar y fotografiar el paisaje: seco, montañoso y con decenas de tonalidades de rojo. 

El pueblo de Cafayate se encuentra en el valle y tiene un clima increíble: tiene 360 días de sol al año. Alrededor está nublado, llueve o nieva, pero allí brilla el sol. Por esta razón y por su altura, la temperatura es ideal para cultivar vino y a eso se dedican con bastante éxito. Las casas y edificios son muy coloniales y parecen congeladas en el tiempo: blancas, de puertas grandes y formas duras, frescas en su interior para combatir el calor del verano.

La ruta a Cachi se dirige hacia el oeste, dirección Chile. El paisaje es totalmente diferente: montañas enormes tapizadas por hierba verde. Para llegar recorremos la cuesta del obispo que nos lleva desde los 1250 metros hasta la cima a 3340. Justo allí visitamos el parque nacional de los cardones, que como su nombre en argentino indica, está lleno de cactus. Los mas grandes que hemos visto en nuestra vida. Un poco mas allá se encuentra el pueblo de Cachi, rodeado de montañas nevadas pero con cielo permanentemente despejado, como Cafayate. Parece cosa de magia que ambos pueblos tengan siempre el azul del cielo presente. 

Durante esta parte de la ruta hemos tenido nuestros primeros contactos con la cultura Inca. De ahí el nombre de la entrada: Pachamama es la madre tierra en quechua, la diosa que representa el planeta y el territorio que ahora estamos pisando. Por la quebrada de las conchas discurría una pequeña parte del Camino del Inca, una ruta de 60.000 kilómetros (sí, lo hemos escrito bien, 60.000!) que unía Quito en Ecuador con Santiago de Chile, pasando por Perú, Bolivia y Argentina. Este larguísimo camino era la columna vertebral del imperio inca y el que permitía controlar un territorio tan extenso. Lo volveremos a encontrar en el futuro.

Ahora seguiremos hacia el norte, dirección a Bolivia. Pero aún nos quedan algunas sorpresas que descubrir en el norte de Argentina antes de cruzar la frontera.

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