¡Koalas! 🐨

En nuestro viaje de Brisbane a Sydney no tenemos todo el tiempo que nos gustaría para visitar lugares durante el trayecto. Para intentar ahorrar algo en este país tan caro hemos tenido la suerte de coger una relocation, un servicio que tienen algunas compañías de alquiler de caravanas que por muy poco dinero te alquilan una furgo. La condición para hacerlo es que la lleves de un lugar a otro en muy pocos días, lo que te permite desplazarte entre ciudades casi gratis pero tiene la pega de que no te deja mucho tiempo para ver cosas.

Por eso para nuestra segunda ruta en caravana hemos tenido que elegir cuidadosamente los lugares a visitar y no ha sido nada fácil hacerlo, porque 900 kilómetros de costa australiana dan para mucho. Una de las paradas obligatorias era el Hospital de Koalas en Port Macquarie, una institución que se ocupa de atender y cuidar a koalas que han tenido alguna enfermedad o algún accidente. 

Tras casi 3 semanas por Australia no habíamos conseguido ver a estos simpáticos marsupiales. Son extremadamente difíciles de avistar, básicamente porque se pasan el día durmiendo en lo alto de los eucaliptos y su color gris no ayuda a encontrarlos entre las ramas del árbol. Por eso decidimos ir al hospital de koalas y poder observarlos mientras aprendíamos un poco sobre su forma de vida. 

Los koalas se pasan la mayor parte de su vida durmiendo, aproximadamente unas 20 horas al día. Esto es debido a que solo comen hojas de eucalipto y como tienen pocos nutrientes, necesitan ahorrar toda la energía posible. Son bastante solitarios y extremadamente tranquilos, con lo que es difícil verles en alguna actividad social. En el hospital de koalas los tratan de la principal enfermedad que les afecta, la clamidia, y les hacen las curas cuando son atropellados o sufren heridas por algún incendio.

Nosotros tuvimos la suerte de visitar el hospital cuando uno de ellos estaba despierto, así que pudimos verle trepar, comer y tomar plácidamente el sol. El resto de los pacientes-koalas estaban durmiendo a pata suelta, algunos en posturas inverosímiles y muy divertidas. Es totalmente comprensible que el koala, junto con el canguro, sean los símbolos de Australia: son unos animales muy especiales y entrañables. ¡Paula se enamoró perdidamente de ellos!

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Byron Bay 🏄🏻🏄‍♀️

Byron Bay 🏄🏻🏄‍♀️ . Uno de los lugares de culto en el universo del surf australiano es Byron bay. Un pueblo de ambiente hippie (increíble la cantidad de gente que va descalza por la calle) con todos los tópicos que rodean a este deporte: ambiente chill, rubias y rubios de larga melena por doquier, tablas en cada coche y sonido de guitarra en cada calle. Quizá demasiado turístico y un poco masificado, todas las pegas que puedes ponerle desaparecen al ver su playa. Una línea de arena enorme y semicircular, un agua cristalina y fresca (¡al fin! Porque el agua del norte de Australia es un caldo) y olas de sur a norte que recorren la playa de manera lateral, siendo un verdadero placer sentarte en la arena y ver a los expertos surfear durante horas. . Mas en badpackers.com . #goodpacking #australia #byronbay #beach #surf #sea #ojalasupieramossurfear

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Cuando hablan de Australia como paraíso del surf nunca imaginas que el país está tan volcado en ello. Mas allá de que las playas son inmensas y permanentemente hay olas de buen tamaño, la zona de surfistas es siempre unas 5 veces mayor que la de bañistas. Toda la costa este del país es en realidad una enorme playa llena de “Surf Spots” o lugares de surf, y muchos de ellos son espectaculares.

La mayor parte de estos “Surf spots”, por muy remotos que sean, tienen parking para poder dejar la caravana (vehículo estrella entre los surferos del país) y duchas, incluso muchas de ellas tienen un apoya tablas metálico para dejarla a secar.
Lo que mas sorprende es que aquí surfea todo el mundo. La imagen del surfero de entre 20 y 30 años que todos tenemos en la cabeza se rompe cuando recorres la costa australiana. El surfero aquí no tiene edad: los hay desde niños muy pequeños hasta verdaderos abuelos. Y tampoco genero: un montón de chicas y mujeres se suben a la tabla al lado de los hombres. Es realmente sorprendente ver a un hombre de mas de 60 años llegar con la tabla y coger olas con una agilidad y una fuerza de un chico de 20.

Uno de los lugares de culto el universo del surf australiano es Byron bay. Un pueblo de ambiente hippie (increíble la cantidad de gente que va descalza por la calle) con todos los tópicos que rodean a este deporte: ambiente chill, rubias y rubios de larga melena por doquier, tablas en cada coche y sonido de guitarra en cada calle. Quizá demasiado turístico y un poco masificado, todas las pegas que puedes ponerle desaparecen al ver su playa. Una línea de arena enorme y semicircular, un agua cristalina y fresca (¡al fin! Porque el agua del norte de Australia es un caldo) y olas de sur a norte que recorren la playa de manera lateral, siendo un verdadero placer sentarte en la arena y ver a los expertos surfear durante horas.

No pudimos estar mucho tiempo pero nos quedamos enamorados de Byron Bay. Nos hubiera gustado quedarnos allí unos días, quitarnos las chancletas y fusionarnos con el ambiente. Y porque no, coger una tabla por primera vez y animarnos a entrar al mar. Pero nuestra ruta sigue hacia el sur australiano y tenemos que seguir devorando kilómetros.

Brisbane 🏙

Después de 14 días viviendo en una furgoneta, teníamos ganas de algo de civilización y una cama confortable. Encontramos todo eso en Brisbane, la principal ciudad del nordeste de Australia. Hemos pasado 3 días en la ciudad, recorriendo sus calles y disfrutando de su ambiente tranquilo y relajado.

Brisbane apenas tiene 200 años de antigüedad y como casi todo en Australia, fue fundada por colonos y arrebatada a los aborígenes que vivían en ella. La ciudad está dividida por un enorme río que supone la columna vertebral de la urbe y en torno al cual suceden la mayor parte de las actividades. La parte mas característica es el Southbank, una explanada enorme con jardines y una piscina artificial donde los brisbanitas se refrescan para huir del sol australiano.

En esta parte de la ciudad se encuentra el Queensland Cultural Centre, un enorme complejo que incluye un teatro, la biblioteca principal de la ciudad y cuatro museos. Pasamos allí todo el sábado, rodeados por un montón de familias que disfrutaban del fin de semana aprovechando la oferta cultural, los enormes jardines y la piscina.

El ambiente en general es bastante calmado, el tráfico está muy controlado para ser una ciudad de 2 millones de habitantes y la gente muy simpática y agradable. Nos sorprendió que la mayoría de los carteles están en inglés, árabe y chino, lo que dice a las claras la enorme inmigración que existe en la ciudad. Aunque esto es norma general en todo Australia, un país orgulloso de ser inmigrante en esencia. 

En definitiva Brisbane nos gustó y nos hemos ido bastante contentos de la ciudad. Después de visitar un montón de pueblos costeros y salir algo decepcionados por su poco encanto, Brisbane nos dejó un buen sabor de boca por su ambiente y su aspecto. Ahora volvemos a la carretera: tenemos 3 días para llegar a Sydney.

Rainbow Beach 🌈

Seguimos nuestro viaje en caravana hacia el sur, bordeando la costa este de Australia. Ya llevamos unos 1.600 kilómetros y nuestra primera parte del Road Trip se termina casi sin darnos cuenta. En nada dejaremos nuestra furgoneta y descansaremos de la carretera unos 3 días en Brisbane hasta volver a la ruta.

Ayer visitamos Rainbow Beach, un pequeño pueblo con unas playas increíbles y kilométricas. Es una constante en esta parte de Australia que las playas sean enormes y de arena blanca y fina. Pero lo de este pueblo es aún más extraordinario: al sur de su playa principal, puedes encontrar una duna gigante a 120 metros de altura respecto al mar.

Nosotros llegamos paseando entre los riscos y pasar de caminar entre árboles por un camino montañoso a recorrer una superficie grandísima de arena es una sensación irreal. El extremo este de la duna acaba en un precipicio, que es prácticamente un balcón a la playa. Estuvimos allí solos un buen rato, sentados en la piedra y contemplando las olas y las espectaculares vistas.

Al rato llegaron dos hombres con grandes mochilas y se pusieron a extender una enorme tela. Eran dos paracaidistas, que aprovechando la altura y el fuerte viento se lanzaron desde el borde corriendo, alzaron el vuelo y contemplaron el paisaje desde las alturas. Nos dieron bastante envidia, porque si desde el suelo se veía increíble, desde el aire debía ser aún mejor.

Fraser Island 🏝

Ayer hicimos la excursión a Fraser Island. Tuvimos suerte porque llevamos 3 días de tormentas y aún así conseguimos ver los lugares interesantes de la visita sin apenas lluvia. Fraser es la isla de arena mas grande del mundo, con una extensión de 120 kilómetros por 15 y el único lugar donde crece bosque tropical sobre arena. Los aborígenes llamaban a este lugar K’Gari, que significa paraíso. Y estuvieron muy acertados con el nombre.

Durante el siglo XIX y el siglo XX sus recursos naturales fueron explotados por mineros y leñadores, pero hace mas de 20 años que es Patrimonio de la Humanidad y todas las actividades cesaron. Hoy en día la isla es prácticamente salvaje y solamente 360 personas viven en ella. Fraser es un parque natural gigante, con playas larguísimas, lagos de agua cristalina y bosque tropical. Y también alberga una gran cantidad de Dingos, una especie de perro salvaje típico de Australia.

La excursión consistía en un recorrido en coche por gran parte de la isla. Pero como no hay carreteras, todo el camino se realiza sobre arena por lo que necesitas un vehículo preparado para ello. Mucha gente alquila un 4×4 para hacer el viaje por su cuenta, pero es una opción bastante cara y peligrosa (el sendero por dentro de la isla es terrible). Nosotros en nuestra línea de ahorro, optamos por la opción low cost: lo hicimos en camión.

En realidad es un camión preparado para ir por arena y lo conducía un señor de unos 60 años llamado Hans, muy simpático y que también era el guía de la excursión. Tuvimos la suerte de que nos tocó a su lado en la parte delantera, por lo que teníamos unas vistas inmejorables y podíamos oír bastante bien lo que decía. Aún no hemos hablado de lo dificilísimo que es entender el acento australiano. Parece que hablen otro idioma.

En definitiva, recorrimos Fraser Island en camión y fue una experiencia genial. Saltando con cada duna y pudiendo bañarnos en el lago McKenzie, nadando en agua dulce y cristalina. Además visitamos el Maheno, el esqueleto de un barco que naufragó en 1935 en la isla y que supone la única huella humana en su inmensa playa. Fraser Island es otro lugar de Australia que nos impresiona por su inmensidad y su naturaleza salvaje.

Amanecer entre canguros 🌅

Canguros al amanecer 🌅 . A eso de las 05:45 de la mañana ya estábamos conduciendo entre bostezos camino a Cape Hillsborough. La razón para despertarnos tan pronto es que habíamos oído que a esa hora los canguros de la zona corretean por la playa aprovechando que la brisa marina rebaja la temperatura y que están allí hasta que empieza a hacer calor. Después de un rato buscándolos hemos visto uno cerca de un árbol, al lado de la playa. Nos hemos acercado con cautela (son muy asustadizos) para verlo mejor. Pero este canguro era muy amigable, dejaba que te acercaras casi hasta tocarle y podías hacerle fotos que ni se inmutaba. Éstas son solo algunas de ellas, porque tenemos cientos: comiendo, con nosotros al lado, de pie, mirándonos… . Mas en badpackers.com . #goodpacking #australia #capehillsborough #kangaroo #beach #sunrise #dondeestaelemojidecangurocuandolonecesitas

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Siempre se dice que el esfuerzo tiene recompensa. Pero hoy ha sido uno de esos días donde la frase cobra todo el sentido. El despertador ha sonado dentro de nuestra caravana a las 5.30 de la mañana, un récord absoluto en Australia. Aquí estamos madrugando mas que nunca porque a las 18.30 anochece y ya no se puede conducir, ya que los canguros y wallabees invaden la carretera y se vuelve muy peligroso hacerlo.

Total, que a eso de las 05:45 ya estábamos conduciendo entre bostezos camino a Cape Hillsborough. Ver el amanecer en la playa era atractivo, pero esa no era la principal razón para ir allí tan pronto. Habíamos oído que a esa hora los canguros de la zona corretean por la arena aprovechando que la brisa marina rebaja la temperatura y que están allí un buen rato, hasta que empieza a hacer calor. Y no queríamos perdernos ese espectáculo.

Nada mas llegar hemos visto uno saltando por la orilla, pero enseguida se ha escondido entre los árboles que hay en el borde de la playa. Después hemos caminado por la arena hasta un grupo de unos 10 canguros y mas o menos la misma cantidad de gente observándolos. La vista era increíble, con el sol alzándose sobre el mar y los canguros bañados por la luz anaranjada del amanecer. A los 15 minutos mas o menos se han retirado todos juntos a través del bosque y creíamos que ya no veríamos mas. La mayoría de la gente se ha marchado hacia sus coches pero nosotros nos hemos quedado un rato más por si volvían. Y hemos tenido una suerte increíble.

A los 10 minutos hemos visto uno cerca de un árbol, al lado de la playa. Nos hemos acercado con cautela (son muy asustadizos) para verlo mejor. Pero este canguro era muy amigable, dejaba que te acercaras casi hasta tocarle y podías hacerle fotos que ni se inmutaba. Ésta son algunas de ellas, porque tenemos cientos: comiendo, con nosotros al lado, de pie, mirándonos…

Al rato ha decidido bajar de nuevo a la playa y tumbarse en la arena. Cinco minutos después un compañero se le ha unido y hemos podido estar una hora mas con ellos mientras pasaban la mañana allí. Son unos animales majestuosos y verlos en movimiento, con sus enormes saltos, impresiona bastante. Nos hubiéramos quedado con ellos todo el día, pero teníamos que continuar la ruta. Eso sí, la playa de Cape Hillsborough y sus canguros son uno de los highlights del viaje.

Whitehaven beach 🦈

Hoy hemos visto una de las playas mas espectaculares de todo el viaje, sino la que mas. Tras 6 meses en países conocidos por sus costas ya tenemos mucho con lo que comparar, pero aún así es posible que Whitehaven beach sea la mas increíble en la que hemos tenido la suerte de estar.

The Whitsundays son un conjunto de 74 islas al este de Queensland, en el norte de Australia. Solo 7 de ellas tienen resorts turísticos y el resto permanecen salvajes. Las islas son en realidad las montañas de la gran barrera de coral que hay bajo el mar, por lo que alrededor de ellas el fondo marino es todo un espectáculo. El agua tiene decenas de tonos de azul y alberga todo tipo de peces.

Entre todas ellas destaca Whitsunday y su enorme y maravillosa playa de 7 kilómetros llamada Whitehaven. Desde las alturas la vista es brutal, una infinita línea de arena blanca bañada por agua turquesa. Pero al pisar la arena impresiona todavía mas: es tan blanca que el sol se refleja como si fuese nieve. Tienes que llevar gafas de sol para no estar todo el tiempo cegado. El agua es transparente y puedes ver cada pequeño pez que hay en ella. La única pega es que hay que llevar el traje anti medusas por si acaso, porque alguna de las peligrosas se cuela de vez en cuando. 

Pero aún hay más: por si no bastase con lo increíble del paisaje, en la orilla puedes ver Lemon Sharks cazando a los pequeños peces que nadan por allí. ¡Es increíble poder ver a estos pequeños tiburones amarillos desde tan cerca! En definitiva, uno de los mejores recuerdos que nos llevaremos de Australia y probablemente de todo el viaje.