Adictos a Gili Meno ðŸ

Adictos a Gili Meno 🏝 . Hoy hemos encontrado a la tortuga mas amigable de la isla. La hemos localizado mas cerca que de costumbre y cuando nos ha visto, su primera reacción ha sido huir. Tras seguirla sin mucho éxito, de repente ha decidido que éramos inofensivos y se ha puesto a nadar despacio cerca de nosotros. De vez en cuando subía a la superficie delante nuestro, dejándose grabar sin problema. Hemos podido nadar a su lado y observarla durante todo el tiempo que hemos querido, hasta que el agotamiento ha hecho mella y hemos vuelto a la playa. Por ella nos hubiéramos quedado allí los 3 todo el día. . Mas en badpackers.com . #goodpacking #indonesia #island #gilimeno #sea #turtle #snorkel #podriaponerunvideodetortugascadadia

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Tras la excursión en barco desde Gili Air decidimos que teníamos que venir a la hermana pequeña de las Gili. Lo poco que pudimos ver de la isla unido a que se podían ver tortugas sin tener que coger un barco nos atrajo muchísimo. En principio íbamos a quedarnos 3 días pero ya hemos alargado a 5. Y porque tenemos que ver Lombok, que sino añadíamos alguno más.

Gili Meno es la mejor de las 3 islas que forman las Gili. La menos explotada de todas pero con los servicios suficientes para poder quedarte en ella sin problemas. A saber: alojamiento abundante y barato, restaurantes locales deliciosos y a un precio imbatible y un par de cajeros por si se te acaba el dinero. 

Además las playas de la isla son las más espectaculares que hemos visto en este país con arena blanca, agua turquesa y prácticamente limpias del rastro humano, algo muy raro de ver hasta ahora en los demás lugares de Indonesia que hemos visitado. La temperatura es ideal y el clima nos ha respetado muchísimo, con un sol radiante cada día pero un calor muy soportable. Es sorprendente porque cuando miramos a Lombok las nubes cubren permanentemente la isla, pero parecen no llegar nunca hasta aquí.

Pero no ha sido el clima ni los servicios de la isla lo que nos han traído a Gili Meno: han sido las tortugas. Y ellas solas han conseguido que esta isla sea uno de los mejores lugares del viaje.

El primer día hicimos snorkel durante unas 3 horas en 3 lugares diferentes que nos recomendaron y no tuvimos suerte: no vimos ni una. El segundo día el dueño del lugar donde solemos comer nos indicó que justo enfrente de su local pueden verse tortugas a menudo. El puesto callejero de comida (aquí los llaman Warungs) está en un camino de arena cerca de la costa algo alejado de la playa principal y no suele haber nadie buceando allí. Tras pensarlo un rato nos decidimos: que había que perder. Y el dueño del Warung tenía razón: pudimos ver 3 tortugas, incluso pudimos grabarlas de bastante cerca. Obviamente volvimos al día siguiente, es decir, hoy.

Para llegar a la zona de tortugas hay que nadar un buen rato hasta un lugar donde el fondo marino desciende muchísimo, una sima cuyo fondo no se ve desde la superficie. Desde allí surgen las tortugas de vez en cuando y se pasean un rato por el borde de la sima y los alrededores, que no tendrá ni 5 metros de profundidad. Normalmente se asustan cuando ven humanos y suelen huir hacia las profundidades. Eso nos pasó el primer día que las vimos: nadaron (y muy rápido) en dirección contraria a nosotros y a contracorriente, lo que hace imposible seguirlas. 

Pero hoy hemos encontrado a la tortuga mas amigable de la isla. La hemos localizado mas cerca que de costumbre y cuando nos ha visto, su primera reacción ha sido huir. Tras seguirla sin mucho éxito, de repente ha decidido que éramos inofensivos y se ha puesto a nadar despacio cerca de nosotros. De vez en cuando subía a la superficie delante nuestro, dejándose grabar sin problema. Hemos podido nadar a su lado y observarla durante todo el tiempo que hemos querido, hasta que el agotamiento ha hecho mella y hemos vuelto a la playa. Por ella nos hubiéramos quedado allí los 3 todo el día. 

Ver tortugas nos está haciendo adictos a Gili Meno. No queremos marcharnos: cada día queremos salir a bucear y compartir un rato con ellas. Mañana repetiremos seguro, a ver si tenemos la misma suerte.

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Tortugas en las Gili ðŸ¢

¡Al fin buen tiempo en Indonesia! El final de la temporada de lluvias se acerca y el sol comienza a ser la constante durante el día. Tras 7 días con lluvia torrencial en Bali, parece que en las islas Gili el cielo se ha despejado y podemos disfrutar de experiencias al aire libre. 

Ahora estamos en Gili Air, una de las 3 islas que forman las Gili. Es una isla pequeña: en apenas una hora puedes dar la vuelta entera andando. Al ser temporada baja no hay muchos turistas en ella, aunque está preparada para absorber un montón de ellos. Y se nota que durante estos últimos años la explotación de esta zona ha pasado factura: las playas y el mar están llenas de basura. Da una enorme lástima recorrerlas y observar lo destrozado y contaminado que está el entorno natural. 

En Gili las escuelas de buceo son el principal atractivo y los fanáticos del buceo salen cada día a hacer inmersiones. Mientras en las numerosas piscinas que se encuentran en la calle principal los novatos se sacan el curso de buceo para poder salir al mar. Nosotros no somos muy fans del submarinismo, además de que el precio de cada salida es bastante alto (aunque muy barato comparado con Europa). Eso sí, de vez en cuando nos animamos a hacer snorkel por la orilla. 
Como en Gili Air las playas están casi siempre sucias y llenas de residuos de todo tipo, hemos tenido que buscarnos una manera de ver el fondo marino. Por suerte al llegar aquí vimos que por apenas 7€ por persona, un barco con guía te lleva a los mejores sitios de los alrededores para hacerlo y hoy nos hemos animado. Ha sido genial.

Mas allá de los peces multicolor y el poco coral vivo que queda por aquí, el principal atractivo del snorkel en las Gili son las tortugas. Creíamos que no veríamos muchas porque son escurridizas y habíamos oído que salen a horas muy concretas. Pero hemos nadado con dos enormes y hemos visto por lo menos 5 más. Son animales tranquilos de nadar majestuoso y la verdad es que solo por esta experiencia merece la pena venir a las islas. Nuestra estancia aquí se alargará un par de días mas para intentar ver tortugas de nuevo.

Los cobertizos de Ubud ðŸŒ§

Los cobertizos de Ubud 🌧 . Durante estos días de tiempo horrible hemos pasado horas esperando a que parase la lluvia bajo cobertizos de todo tipo: casas, tiendas, almacenes, talleres, simples casetas de herramientas… Parece difícil que con este clima te quede un buen recuerdo de Bali, pero la verdad es que nos lo hemos tomado con calma y nos vamos de aquí contentos aunque no hayamos visto mucho. Eso sí, hemos aprovechado para reponer fuerzas comiendo y durmiendo como señores. Algo es algo. Ahora nos dirigimos a Nusa, esperando que cambie el tiempo para poder disfrutar de sus playas. A ver si hay suerte. . Mas en badpackers.com . #badpacking #bali #ubud #lluvia #motorbike #noesunapromodehonda

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Durante nuestra estancia en Bali nos ha llovido todos los días. Algunas veces durante un rato, otras durante todo el día. Es lo que tiene venir en época de lluvias: los precios son bajos por algo. Optimistas de nosotros intentamos alquilar una moto para recorrer la isla dos veces, las dos mañanas que el cielo amaneció con mas sol que nubes. Fue un fracaso total: apenas media hora después de ponernos en marcha empezó a llover y no paró en todo el día.

En estas dos excursiones nos dio tiempo a visitar unas terrazas de arroz y uno de los templos mas importantes de Bali. En este último chispeaba, pero en los campos de arroz llovía como si se hubieran abierto de repente las puertas del cielo. Fue divertido recorrer los diferentes niveles de las terrazas mientras nos caía encima la del pulpo. Eso sí, a pesar de los impermeables llegamos a casa calados hasta los huesos.

Durante estos dos días de moto en condiciones inclementes hemos aprendido lo incómodo que es conducir una moto bajo la lluvia, mas aún si es torrencial. Muchas veces teníamos que parar porque era imposible continuar debido a las riadas que se formaban por la carretera. En esos momentos teníamos que buscar el refugio que fuese en el borde del camino, porque el agua que discurría bajo la moto estaba llena de barro, ramas y algunas veces basura en grandes cantidades.

En definitiva, hemos pasado horas esperando a que pare la lluvia bajo cobertizos de todo tipo: casas, tiendas, almacenes, talleres, simples casetas de herramientas… 

Parece difícil que con este clima te quede un buen recuerdo de Bali, pero la verdad es que nos lo hemos tomado con calma y nos vamos de aquí contentos aunque no hayamos visto mucho. Eso sí, hemos aprovechado para reponer fuerzas comiendo y durmiendo como señores. Algo es algo. Ahora nos dirigimos a Nusa, esperando que cambie el tiempo para poder disfrutar de sus playas. A ver si hay suerte.

Un funeral en Ubud âš°ï¸

El sábado paseando por el palacio real en Ubud, descubrimos asombrados como un nutrido grupo de gente local montaban una especie de caballo gigante sobre una plataforma de árboles de bambú. Intrigados les preguntamos de que se trataba y nos respondieron que en dos días habría un desfile por la calle principal de la ciudad, a las 12 del mediodía. Nos lo apuntamos en la agenda y allá que hemos ido.

Nada mas llegar hemos visto varios guardias cortando el tráfico y un montón de gente vestida con ropas tradicionales. Al rato y por sorpresa ha aparecido una carroza, llevada sobre los brazos de decenas de balineses. Pero no avanzaban a la típica velocidad lenta de la procesión española, sino a toda mecha y de una manera bastante espectacular. Y no solo eso sino que al llegar a un espacio abierto se ponían a dar vueltas a la carroza como locos, mientras la gente subida encima se agarraba como podía para no caerse.

Con este show creíamos que ya había terminado todo, pero estábamos equivocados: un poco mas adelante otro gran grupo de balineses parecía esperar algo. Nos hemos puesto a su lado y al rato ha aparecido una enorme torre en el horizonte y ha empezado a escucharse un ruido atronador. Cuando se iba acercando no podíamos creer lo que veíamos.

Esta torre altísima también se movía a una velocidad espectacular, cargada sobre los hombros de balineses. Pero al ser tan alta se balanceaba de un lado a otro y la gente subida en ella debía estar agarrada constantemente para no caerse. Todo esto acompañado por cientos de voces gritando y una especie de comparsa de tambores y platillos que no paraba de crear ritmos que parecían acelerar más aun a los portadores de la torre.

No hemos podido observar este espectáculo sin saber por qué se hacía. Así que hemos preguntado a los locales y nos han contado que se trata de un funeral de un miembro de la familia real. Primero se realiza un desfile por las calles en el que participan un montón de habitantes de Ubud y después se quema el cuerpo del difunto. Esta incineración también es un evento público donde la familia traslada el cuerpo de la torre hasta otra carroza con forma de caballo, que después será quemada con el cadáver dentro. 

Hemos tenido una suerte increíble de coincidir con este evento que se produce unas pocas veces cada siglo, y la verdad es que es algo que no olvidaremos en mucho tiempo.

150 días de badpacking 1️⃣5️⃣0️⃣

La energía con la que Hugo se tira a la piscina no refleja como hemos vivido los últimos 50 días. Los primeros 100 los cogimos con fuerza y ambición, queriendo ver lo máximo en el mínimo tiempo gastando lo menos posible. Obviamente eso nos pasó factura.

En estos últimos 50 días nuestra mente nos pedía una cosa y nuestro cuerpo otra. Y hemos aprendido a hacerle caso. Casi sin querer hemos tenido que bajar de marcha y tomarnos las cosas con algo más de calma. Y es que casi cinco meses viajando se notan.

A pesar de ello, en este tiempo, hemos visitado el sur de Tailandia, una parte de Malasia y Singapur. Aquí va nuestro resumen:

El sur de Tailandia: decepción. Visto el norte, suponíamos que en las islas tampoco íbamos a encontrar autenticidad y paisajes desérticos. Y así ha sido. Con la mala suerte de coincidir con temporada alta, la mayoría de las islas estaban llenas hasta los topes y eran poco disfrutables. Salvamos Koh Mook y Koh Kradhan, pequeños paraísos que intentan resistir a la masa turista. Como conclusión: pasamos demasiado tiempo en un lugar que no lo merecía y con precios “guiris”.

Malasia ha sido una grata sorpresa. Nos llevamos su amalgama de culturas conviviendo juntas en paz, su diversidad de paisajes, desde la mega urbe de Kuala Lumpur hasta los tranquilos campos de te de Tanah Rata y Georgetown, una ciudad llena de street art que nos robó el corazón. En definitiva, nos quedamos con ganas de más: de explorar su jungla, disfrutar sus islas y contemplar los orangutanes en Borneo. 

Y finalmente la ostentosa y futurista Singapur. Una ciudad estado que hay que verla para creerla. Sabemos que en otro tipo de viaje probablemente no nos hubiese gustado tanto, pero tras cinco meses de jungla, pueblos polvorientos y ciudades vertedero… Singapur nos dejó boquiabiertos por su eficiencia y limpieza. Recomendable venir con mucho dinero para disfrutarla a lo grande.

Y aquí va el ranking de lo mejor y lo peor de estos 50 días. 
Mejor Comida: Massaman curry en Koh Tao

Durante nuestra estancia en Tailandia, el Massaman Curry nos dio muchas alegrías. Fue nuestra opción más socorrida. Es un curry con pollo, patata, cebolla, zanahoria y cacahuetes tostados. El mejor lo comimos en el Ying Yang de Koh Tao: sabroso, un punto picante, gran cantidad y barato. Un must.

Peor Comida: Pad Thai en Georgetown 

Los food courts de Malasia nos han salvado muchas veces. Son grandes comedores con pequeños puestecillos de comida muy barata para que elijas el que más te guste. Eso a veces es un súper acierto y otras un súper fracaso. Ejemplo de lo último es el Pad Thai en el food court de Georgetown. Simplemente horrendo e incomestible. Daba asco. 

Mejor alojamiento: Grand CT en Malaca

Nos costó llegar pero valió la pena. Después de varias noches durmiendo en cajas de cerillas y separados como en convivencias, llegamos a una habitación que podría estar en cualquier lugar de Europa: cama king size, wifi, ducha de lluvia, aire acondicionado… Un buen lugar para recuperarnos y dormir a pierna suelta.

Peor alojamiento: Cabaña en Koh Lipe

No os vamos a mentir. Para estar en una de las islas más caras su precio era imbatible: 10€/noche. Pero claro… por algo costaba 10€. Una cabaña de madera con grietas por todas partes, un espacio mínimo en su interior, una cama nada confortable y mosquitos por doquier. Aunque sus dos highlights son: la invasión mañanera de hormigas a la que tuvimos que hacer frente (perdimos la batalla, se comieron todas nuestras provisiones) y la terrible letrina que teníamos como retrete con la ducha encima. Sin comentarios.

Mejor paisaje: Atardecer en Koh Mook

Como hemos dicho antes, Koh Mook es de lo poco salvable de nuestra estancia en Tailandia. Tenemos que reconocer que nos volvimos adictos a los atardeceres en su playa principal. Un horizonte espectacular, con Koh Kradan enfrente y unos colores inolvidables.

Peor paisaje: Railay y su explotación

En Lonely Planet figura como la mejor playa del mundo. Con ese hype es normal que te decepcione. Pero es que es horrible. Explotada sin medida, hasta el punto de haber decenas de barcos atracados en la playa haciendo hamburguesas y perritos calientes para los turistas. El olor a fritanga mientras intentábamos imaginar hace cuantos años dejó de ser bonita nos acompañará siempre.

Mejor excursión/visita: Buscar graffitis por Georgetown

Georgetown ha sido el gran descubrimiento de estos 50 días. No teníamos ni idea de su existencia y se ha convertido en una de nuestras ciudades favoritas. Recorrer la ruta de graffitis por sus calles será una de las cosas que seguro recordaremos de el viaje. 

Peor excursión/visita: Koh Samui

La isla que menos nos gustó de todo Tailandia. Una especie de Benidorm, masificado y hecho para el turista. La recorrimos entera en motocicleta intentando encontrar algún lugar medianamente decente y fracasamos. Y además no es barata.

Mejor experiencia: Levantarte y bucear en Koh Kradan

Uno de los mejores vídeos que tenemos del viaje es grabando esta experiencia. En Koh Kradan tuvimos la suerte de poder alojarnos en un bungalow justo enfrente de la playa. Levantarte por la mañana y en menos de 30 segundos estar dentro del agua cristalina de la isla es algo que nunca olvidaremos.

Peor experiencia: Los viajes en Ferry

Lo más terrible de Tailandia fueron los viajes en Ferry entre islas. Cuando teníamos mala suerte y la mar estaba picada, el barco sufría cosa mala y nosotros más. En concreto el viaje de Koh Samui a Koh Tao fue terrible, con el barco saltando de ola en ola y muchos pasajeros vomitando el desayuno. Apocalíptico.

Aquí terminan los Highlights de los 150 días. Nos acercamos poco a poco a la mitad del viaje y será muy extraño tener más días de viaje por detrás que por delante. Ahora toca recorrer Indonesia y por fin dejar el Sudeste asiático y recorrer Oceania. ¡Lo esperamos con ganas!

Singapur 2117 💫

Kuala Lumpur fue nuestra primera gran ciudad en mucho tiempo y su exageración y opulencia nos dejo boquiabiertos. Es cierto que tras meses sin pisar una, el impacto fue mucho mayor que si hubiéramos aterrizado en ella el primer día. Pero eso no quita para que si la visitas te sorprenda un poco su tamaño.

Singapur… Singapur deja absolutamente boquiabierto a cualquiera. Su skyline es espectacular, sobre todo de noche. Sus centros comerciales son gargantuescos y rezuman lujo. Sus barrios están llenos de enormes y singulares edificios, algunos con grandes jardines en sus pisos superiores. Y su limpieza es asombrosa. La ciudad está impoluta, como recién estrenada. 

Singapur parece sacada de un película de ciencia ficción donde la humanidad no se reproduce, sino que se cría en laboratorios. Todo es aséptico y moderno. Sus edificios parecen construidos ayer. El tráfico es fluido, nadie pita y todos respetan a los peatones. Las calles están tan limpias que parece una postal. También contribuye que todo esté lleno de cámaras de seguridad vigilando a todas horas y de carteles de prohibición por todas partes.

Pero hay algo más increíble y son sus lugares emblemáticos. Con cada uno de ellos parecen querer llevar los límites del mundo un poco mas allá. Construyen un centro comercial y le meten un río dentro, con sus barcas y todo. Otro son tres torres gigantes que sujetan de forma imposible una enorme estructura con forma de barco. El museo de ciencias tiene forma de flor de loto, desafiando la arquitectura. 

Pero lo mas increíble de todo es “Gardens by the bay”. Se trata de una especie de parque con árboles gigantes de entre 25 y 50 metros de altura. No son de verdad, sino ingenios mecánicos que por el día recogen energía solar y por la noche se iluminan de mil colores, creando un espectáculo inolvidable. Pero eso no es todo: en estos jardines hay dos domos que guardan en su interior dos ecosistemas naturales que no sobrevivirían en el exterior.

Uno es el Flower Dome, que reproduce el clima Mediterráneo y contiene en su interior cientos de flores de la región. Tiene el récord del mundo al edificio de cristal mas grande. El otro domo se llama Cloud Forest y reproduce el clima de un bosque de 2000 metros de altura. Dentro puedes encontrar una montaña de 35 metros con la cascada de interior mas alta del mundo. En ambos hace unos 23 grados, mientras fuera se rondan los 35. 

Es una locura tan grande, tan innecesaria y a la vez tan magnética, que solo puede estar sacada de una película futurista. Y no, está aquí, en Singapur.
 

Adiós Malasia, hola Singapur

Ha sido corto, pero ha merecido la pena. Malasia nos deja con ganas de más, de explorar mas allá de lo poco que nos ha dado tiempo a ver. Sus contrastes son seguramente los mas exagerados de todo el Sudeste asiático: del monstruo occidentalizado de Kuala Lumpur al apacible pueblo de Tanah Ratah o a la trendy Georgetown, Malasia es un país heterogéneo y muy interesante.

Su mezcla de malasios (musulmanes), indios y chinos, unido al legado colonial británico, holandés y portugués hace que el país sea una amalgama sin igual de culturas, tradiciones, religiones y razas. Y si algo nos está enseñando el viaje es que no hay nada mejor que la mezcla.

Nos queda pendiente una nueva visita al país, para recorrer con calma sus junglas, sus impresionantes grupos de pequeñas islas (dicen que es uno de los mejores lugares del mundo para hacer buceo y snorkel) y la gran isla de Borneo. Sobre todo nos quedamos con ganas de viajar a esta última y la oportunidad de ver orangutanes de cerca. Pero el dinero es limitado y no se puede ver todo…