The rise to opulence ðŸ’°

Al cruzar la puerta del macro centro comercial Pavilion en Kuala Lumpur, lo primero que ves es un enorme fénix dorado que se alza imponente en el patio central del complejo, intentando alcanzar las tiendas de lujo que lo rodean por todos los lados. Es entonces cuando la frase que lo acompaña cobra algo mas de sentido: “The rise to opulence”. 

La traducción exacta al castellano es compleja, pero intenta expresar algo como “alzarse hacia la riqueza”. Según la propia web de Pavilion, con esta campaña para el año nuevo chino han querido expresar que con diligencia, buenos valores y bendiciones puedes alcanzar la opulencia, tal y como el fénix se alza de sus cenizas para convertirse en una ave magnífica.

Sí, nada de esto es muy interesante, salvo una palabra que resalta cada vez que la lees: opulencia. Un término que no se nos ocurriría utilizar en occidente como algo positivo. Pero Kuala Lumpur es diferente. Kuala Lumpur es ostentosa, gigante y claramente, opulenta. 

En el centro de la ciudad cinco centros comerciales forman un entramado grotesco e innecesario, dedicado única y exclusivamente al consumo. Las marcas de todo el mundo se pelean para estar en cada uno de ellos y en menos de 500 metros tienen 5 franquicias. Los enormes edificios están unidos por pasarelas climatizadas y llenas de cámaras de seguridad, elevadas 4 metros al nivel de calle para que no tengas que pisar la acera en ningún momento. 

Y coronando este monumento al capitalismo salvaje, las torres Petronas: en su día el edificio mas grande del mundo. Como no, había que conseguir ser el mas alto. Hoy lo ostenta Dubai: parece que el récord de altura se traslada con la opulencia. 

Es difícil no ser crítico con esta locura consumista, pero también lo es no verse atrapado en ella. Hay que verlo para creerlo, pero podemos entender a las miles y miles de personas cuya vida gira entorno al distrito Bukit Bintang. Es una trampa para el ser humano del siglo XXI: la vida que deseas al alcance de tu mano. Confort. Comodidad. Lujo. The rise to opulence.

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Urban Art Gymkhana ðŸ“·

Street Art Gymkhana 📷 . Para el viajero, Georgetown es una divertida gymkhana cultural. Lanzarse a recorrer sus barrios buscando las esculturas que narran su historia en forma de viñeta es la mejor forma que se nos ocurre de empaparte de la verdadera esencia de un lugar. Si a esto le unes el original y espectacular arte urbano que se esconde entre sus paredes, convierte la experiencia de visitar la ciudad en algo único y mágico. Es increíble como dos proyectos de arte urbano pueden cambiar de manera tan drástica el paisaje de una ciudad. Y no sólo eso, sino su carácter y espíritu. . Mas en badpackers.com . #goodpacking #malasia #penang #georgetown #streetart #gymkana #motorbike #buscandopisoengeorgetown

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En 2009 el gobierno de Penang se afana en buscar una manera de hacer visible el reciente nombramiento de Georgetown como patrimonio de la humanidad. Para ello lanza un concurso que acaba ganando el estudio de escultura SCULPTUREATWORK. 

Su idea se llama “las voces de la gente” y consiste en 52 esculturas de hierro que, por medio de divertidas viñetas, narran la el pasado y el presente la ciudad. Cada una de ellas se ubica en el lugar exacto donde tiene lugar el pequeño fragmento que cuentan. De esta manera consiguen que pasear por las calles de Georgetown sea una lección de historia continua, mientras que gracias a la forma siempre es entretenido encontrarse con una de ellas.

Tres años mas tarde el George Town Festival, que celebra cada agosto el nombramiento de la ciudad como Patrimonio de la humanidad por la Unesco con decenas de actividades culturales, lanza el proyecto Mirrors. Ello permite al lituano Ernest Zacharevic pintar 6 murales en las calles del casco viejo de la ciudad.

Inspirado en la vida cotidiana de la gente que vivía en Georgetown en la antigüedad, Ernest utilizó un combinación de pintura y elementos físicos para llenar de magia 6 lugares que nunca volvieron a ser como antes. En 2013 una de sus obras fue nombrada por The Guardian como la mejor obra de arte callejero del año y “boom”, todo el proyecto se vuelve viral. De repente decenas de artistas callejeros acuden a la ciudad para plasmar sus obras, convirtiendo Georgetown en un verdadero placer para los ojos.

A raíz de estos dos proyectos Georgetown cambia para siempre. Manteniéndose siempre fiel a su rica historia y a su fusión de culturas, se convierte en un estandarte del arte callejero. Decenas de miles de turistas se interesan de repente por la ciudad, lo que origina que nuevos comercios abran para dar servicio a ese viajero que busca deleitarse con una ciudad del siglo XXI tremendamente orgullosa de quién es y quién fue.

Para el viajero, Georgetown es una divertida gymkhana cultural. Lanzarse a recorrer sus barrios buscando las esculturas que narran su historia en forma de viñeta es la mejor forma que se nos ocurre de empaparte de la verdadera esencia de un lugar. Si a esto le unes el original y espectacular arte urbano que se esconde entre sus paredes, convierte la experiencia de visitar la ciudad en algo único y mágico. Es increíble como dos proyectos de arte urbano pueden cambiar de manera tan drástica el paisaje de una ciudad. Y no sólo eso, sino su carácter y espíritu. 

Georgetown is cool ðŸ•¶

Georgetown is cool 🕶 . Llevamos solo día y medio en Georgetown y ya nos ha cautivado. La ciudad es una mezcla muy loca: árabes, indios, chinos y malayos conviven en una excolonia británica. Lo que teóricamente es el caldo de cultivo perfecto para un conflicto constante, da como resultado una ciudad y una gente tolerante, simpática, respetuosa y limpia. Gracias a su ubicación estratégica abierta al mar, Georgetown ha recibido influencias de todo el mundo y se ha convertido en una urbe cosmopolita y moderna, respetando su esencia multicultural. El arte callejero se mezcla con la tradición, creando algo único. . Más en badpackers.com . #goodpacking #malasia #penang #georgetown #streetart #graffiti #vivamosaquiuntiempo

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Una de las mejores cosas de viajar es encontrarte maravillas por sorpresa. Llegar a un lugar sin esperar nada (y muchas veces sabiendo aun menos), descubrir poco a poco sus encantos y sin darte cuenta, enamorarte perdidamente de él. Y eso es exactamente lo que nos ha pasado con Georgetown, una ciudad malaya que se encuentra en la isla de Penang, muy cerca de la frontera con Tailandia.

Llevamos solo día y medio aquí y ya nos ha cautivado. La ciudad es una mezcla muy loca: árabes, indios, chinos y malayos conviven en una excolonia británica. Lo que teóricamente es el caldo de cultivo perfecto para un conflicto constante, da como resultado una ciudad y una gente tolerante, simpática, respetuosa y limpia. Un crisol de culturas que convive en paz y se enriquece entre sí. 

Gracias a su ubicación estratégica abierta al mar, Georgetown ha recibido influencias de todo el mundo y se ha convertido en una urbe cosmopolita y moderna, respetando su esencia multicultural. El arte callejero se mezcla con la tradición, creando algo único.

Si te interesan las culturas, en Georgetown puedes descubrir una comunidad islámica que ha llenado la ciudad de mezquitas, inmigrantes chinos que desde hace decenas de años han traído consigo sus templos, su comida y sus tradiciones, una gran comunidad india que inunda la calle de olores y colores, una herencia colonial británica que se aprecia en la arquitectura de las casas y finalmente la población originaria de Malasia, que se entremezcla entre ellos. 

Si eres mas de ciudades cosmopolitas, en una sola calle puedes comprar un batido de coco en un puesto callejero de unos malayos trendys, fotografiar graffitis increíbles que mezclan pintura con objetos reales, aprender historia contada de manera divertida por medio de esculturas de hierro que imitan las viñetas de un cómic o sentarte en una cafetería que perfectamente podría estar en Barcelona o Londres.

Ya teníamos ganas de recorrer calles y esta ciudad nos ha dado la excusa perfecta para no parar de hacerlo. 

Quién lo iba a decir. 

Koh Lipe y el efecto Lonely Planet ðŸŒ

Koh Lipe y el efecto Lonely Planet 🌏 . Koh Lipe era seguramente una isla increíble hace 15 o 20 años. Sus playas no tienen nada que envidiar a cualquier otra isla que hayamos estado y ademas dos de ellas están encaradas hacia el este y el oeste, con lo que se puede ver el amanecer y el atardecer mientras te bañas en sus aguas cálidas y cristalinas. Pero hoy en día Koh Lipe tiene un problema que comparte con casi todo Tailandia: absorbe muchos mas turistas de los que debería. Sufre lo que hemos llamado efecto Lonely Planet: si aparece en la guía como "el gran secreto del país" cuando llegues será de todo menos secreto. . Más en badpackers.com . #badpacking #thailand #island #beach #longboat #kohlipe #odioyamoral711

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Koh Lipe era seguramente una isla increíble hace 15 o 20 años. Sus playas no tienen nada que envidiar a cualquier otra isla que hayamos estado y ademas dos de ellas están encaradas hacia el este y el oeste, con lo que se puede ver el amanecer y el atardecer mientras te bañas en sus aguas cálidas y cristalinas. Pero hoy en día Koh Lipe tiene un problema que comparte con casi todo Tailandia: absorbe muchos mas turistas de los que debería.

Sufre lo que hemos llamado efecto Lonely Planet: el momento en el que en la guía mas vendida del mundo figura un lugar como “el mayor secreto del país”, ten por seguro que cuando llegues será todo menos secreto. Y Koh Lipe hace años que es de sobra conocida y sus habitantes (mas cualquier empresario avispado) le sacan todo el partido que pueden. Y eso ocasiona que pase de ser un paraíso natural a un resort para todos los públicos.

En Tailandia también lo podemos llamar efecto 7 Eleven: en el momento en el que la franquicia abre en un lugar, olvídate de playas desiertas, agua limpia y ambiente chill. Prepárate para largas hileras de bungalows, olor a fritanga, señoras gritando “massage, massage” y barcos por doquier. 

Tailandia hace años que crece sin control y solo cuando la recorres te das cuenta de los terribles efectos del turismo en masa sin restricciones del gobierno. Las islas que hoy son un paraíso, mañana estarán en la guía y pasado serán Koh Lipe. O peor: Phuket. Por eso nuestras recomendaciones sobre este país tienen fecha de caducidad: en dos años lo paradisiaco dejará de serlo. 

Turquesa Kradan 🏝

Las playas de Koh Kradan quitan el aliento. Pocas veces habíamos visto una arena tan blanca y tan fina. Y unas vistas tan increíbles, con islotes llenos de jungla allá donde mires. Pero lo más increíble es el mar: un agua tan cristalina que apenas hacen falta gafas para bucear. Y cuando el cielo está despejado el color turquesa invade toda la costa, dejándote en la retina la viva imagen del paraíso.

Es sorprendente que estando enfrente de Koh Mook, sus playas sean tan diferentes: mas impactantes, mas cristalinas. A eso de las 12 del mediodía su playa principal, que es larguísima, se llena de barcos de otras islas que traen decenas de turistas que vienen a conocer la isla. Pero después de comer se marchan y la playa queda para los que nos alojamos en ella. Y entonces es cuando llega el mejor momento del día.

Recorrer decenas y decenas de metros por la arena blanca sin prácticamente nadie a tu alrededor, con el sonido del mar como único acompañante. Meterte en el agua y disfrutar de su calidez, mientras el color turquesa te invade y te rodea por todas partes. Parece irreal y cuesta creer que estemos aquí a mitad de enero. Pero aquí estamos y es espectacular.

El tesoro de Cueva Esmeralda ðŸ’Ž

Antes de nada confesaremos que no nos gusta ir en kayak. Cada vez que lo probamos nos reafirmamos en eso: no es lo nuestro. Siempre volvemos a caer y acabamos hasta las narices de él. A ver si esta es la última vez. Aún así hay veces que el esfuerzo tiene recompensa y ayer fue una de estas.

Después un buen rato remando, un calor sofocante y unas olas bastante puñeteras llegamos desde la playa principal de Koh Mook a la entrada de la cueva Esmeralda. 

Intentando aguantar el equilibrio nos pusimos el frontal para pasar los 30 metros de oscuridad total que hay antes de llegar a nuestro destino. La verdad es que no se veía nada, solo se escuchaba el sonido de las olas amplificado por el eco de la cueva. 

Finalmente vimos la luz al final del túnel. Nada mas salir alzamos la cabeza y contemplamos unas vistas espectaculares: una pequeña playa rodeada completamente por montañas y naturaleza salvaje. Fue brutal, uno de los paisajes más asombrosos del viaje. El vídeo no hace justicia a las sensaciones que te invaden al llegar y ver ese tesoro natural.

Y es que justo aquí, hace siglos, los piratas escondían otro tipo de tesoros. Hoy es una de las visitas obligadas si vienes a Koh Mook. Eso sí, el kayak prescindible. 😉

Koh Mook tras el monzón ðŸŒ…

No hay nada peor que te pille un monzón terrible en una isla pequeña. Lluvia 24 horas durante tres días seguidos que te obliga a encerrarte en casa, porque la alternativa es recorrer el interior mientras te calas hasta los huesos y te llenas de barro. Por suerte teníamos ruta que planear y hemos adelantado algo el futuro del viaje.

Al tercer día salió el sol y por fin pudimos disfrutar de Koh Mook. Es una isla pequeña, donde ni siquiera hay cajeros. Unos cuantos bungalows, algunos mini marts, restaurantes y poco mas. Justo lo que estábamos buscando. Llegar a la playa casi desierta fue un auténtico alivio después de la masificación de Koh Samui y Railey.

Hemos podido disfrutar de dos días espectaculares de playa, con dos atardeceres increíbles. Caminar entre la jungla hasta llegar a la playa, observar la linea de la costa, seguir el recorrido de los pocos barcos que cruzan hasta que se pierden en el horizonte… 

Koh Mook aun conserva algo del paraíso que fue Thailandia y esperamos que siga así.