Dos guiris más 👫

El shock ha sido total. El día y la noche. Hemos pasado de un lugar muy poco turístico donde convives con los locales (muy amables y con ganas de agradar) al pack guiri por excelencia, hecho por y para turistas. Principal objetivo: que vivas unos días llenos de comodidades, con comida western y sin intercambiar ni una palabra con sus habitantes. Bueno, aquí podemos matizar. Con transportistas mafiosos y propietarios de hostales y restaurantes sí, que por ser temporada alta aprovecharan para duplicar o triplicar los precios sin lugar a réplica. ¡Bienvenidos a Tailandia!

Llegamos a Krabi por la noche después de taxis, un par de vuelos y un bus. Al día siguiente y con pocas horas de sueño, tocaba bus, ferry y camioneta para llegar a Koh Samui, una de las grandes islas del norte. Veníamos con la idea de relajarnos y tomar el sol después de un mes ajetreado pero aquí estamos, con el día nublado y una isla con poca gracia y playas no demasiado bonitas. Eso sí, con palmeras, vendedores de cocos y masajistas en la arena. 

Parece que la impresión del norte de Tailandia se confirma y se refuerza en el sur, donde poder conocer su realidad es todavía más complicado, por no decir imposible. Esto que a muchos les dará igual es algo que para nosotros da sentido viajar. Por eso esperamos que después de fin de año cuando la cosa se calme, podamos encontrar ese rincón donde nos sintamos cómodos y sentirlo como nuestra casa durante unos días. 

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Bye bye Myanmar 🇲🇲 

Nos cuesta creer que hoy nos marchamos de Myanmar. No vamos a negar que durante algunos momentos de la estancia en este país soñábamos con que llegara este día. Imaginábamos las playas de Tailandia y nos preguntábamos porque estábamos en este lugar. Ahora en cambio, mirando hacia atrás, nos llevamos muy buenos recuerdos de muchas de las cosas que nos han pasado. Es un país diferente a todo lo que habíamos visto y nos deja en la memoria momentos que durarán mucho tiempo. 

Podemos decir sin ninguna duda que nuestra mayor aventura hasta la fecha ha sido Myanmar. Es un país pobre, que hace poco que se ha abierto al turismo y que no te lo pone fácil. Necesitas haber entrenado un poco en el sudeste asiático para que el shock no te deje k.o y aún así a veces lo consigue. Pero a pesar de todo, le coges cariño. Y eso sucede sobre todo por su gente. Siempre sonrientes, la población de este país no ha sido aún influenciada por occidente y se nota. Sus costumbres, su forma de ser y su forma comportarse es muy diferente a lo que estamos acostumbrados. Y solo por eso merece la pena venir.

No podemos despedir el país sin un comentario sobre la comida. Influencias chinas, indias y asiáticas, convierten Myanmar en una mezcla de culturas gastronómicas que nuestro paladar ha agradecido. Es cierto que es difícil encontrar un buen lugar para comer, pero cuando lo haces lo recuerdas para siempre. 

Gracias y adios, Myanmar.

El hype de Bagan 🌅

Veníamos con una expectativa altísima a Bagan, creyendo que encontraríamos un Angkor pero menos turístico e igual de increíble. Y la verdad es que no hay comparación: los templos de Camboya son mucho mas espectaculares. Aún así hemos recorrido durante dos días las pagodas y las stupas y al final hemos entendido que Bagan es mas para admirar el paisaje que los templos. Y cuando aceptas eso, se disfruta mucho.

Los templos en Bagan son, en su inmensa mayoría, todos iguales. En su momento no era así pero los terremotos han destrozado muchos de ellos, dejando tan solo el esqueleto. Y como casi todos fueron construidos en la misma época son muy similares entre sí. Los mas reconstruidos son normalmente los mas grandes, pero debido a los seísmos muchos de ellos tienen partes inaccesibles o sus cúpulas se encuentran cubiertas y llenas de refuerzos de hierro y madera, lo que no ayuda a mejorar la vista.
Lo mejor de la visita a los templos es subir lo mas arriba posible, en los que está permitido. Observar la llanura y los bosques llenos de stupas es un paisaje diferente a todo lo que hemos visto. Las puntas de los templos se multiplican hasta donde alcanza la vista y cuando atardece aún merece mas la pena. El color rojizo del atardecer tiñe la piedra y la tierra, y Bagan alcanza su momento mas fotogénico del día.

A pesar de que no sale muy bien parado de la comparación con Angkor, Bagan es una visita obligada. Aunque mejor hacerla sin tener ninguna expectativa…

¡100 días de viaje! 

A pesar del poco ímpetu con el que Paula golpea la campana, estamos emocionados por llevar ya 100 días viajando. ¡Parece increíble que llevemos tanto tiempo! En estos 50 días desde el último resumen hemos recorrido casi dos países enteros: Vietnam y Myanmar. Aquí va nuestra pequeña valoración sobre ambos:

Vietnam es el único país de los que hemos visitado en el que nos gustaría vivir. Y eso es bueno y malo al mismo tiempo. Es bueno porque en Vietnam se come muy bien, los alojamientos son buenos y viajar es cómodo. Y además todo ello es muy barato. Pero es malo porque el turismo masivo ya ha hecho mella en el país y muchos lugares empiezan a perder autenticidad y encanto. Nos quedamos con ganas de explorarlo más, huyendo de los lugares mas conocidos.

Myanmar es duro. Desde el principio lo hemos definido como cal y arena. Te da mucho pero también te lo hace pagar. No es cómodo, encontrar buena comida y alojamientos decentes es mas difícil, el transporte es lento y ademas todo es mas caro que el resto del sudeste asiático. Pero por otro lado es más auténtico, mas real. La gente es simpática y no ha sido aún invadida por la apisonadora de occidente. Mantienen sus costumbres, sus formas de vida y lo mas importante, sus sonrisas. Myanmar merece la pena pero hay que estar preparado.

Y aquí va el ranking de lo mejor y lo peor de estos 50 días. 

Mejor Comida

Aquí hay un empate: no podemos decidirnos entre un Pho Bo de Hanoi y un Chicken Massala del lago Inle. Así que contaremos la historia de ambos.

Pho Bo (Hanoi): Hay miles de sitios de Pho repartidos por Vietnam pero este restaurante callejero de Hanoi se lleva la palma. La larga cola de vietnamitas que esperan fuera del local ya anunciaba que íbamos a probar algo bueno. Pero incluso avisados nos sorprendió. Su preparación en directo con una carne de ternera exquisita cortada al momento dentro de un caldo delicioso nos hizo exclamar ¡Que rico dios! Suerte que pudimos repetir.

Chicken Massala (Lago Inle, Myanmar): en 3 días en Kalaw comimos 4 veces en el mismo restaurante. Para que os hagáis una idea de cuanto nos gustaba. Uno de los recuerdos inolvidables del viaje será este Chicken Massala: pollo marinado con yogur con una salsa de tomate, cebolla y especias. El cocinero de este lugar era un nepalí criado en Thailandia, muy fan de Eminem. Y la verdadera magia la pone su madre, dominadora absoluta de la comida India y Nepalí y tan simpática que se molestó en explicarnos la receta paso a paso e incluso regalarnos dos sobrecitos con las especias para prepararla. 

Peor Comida

Sopa de Noodles en Kinpun (Myanmar): una sopa que se podría definir como “agua sucia”. De un sabor extraño, con vegetales enormes ultracocidos flotando y unos fideos insulsos dentro. No pudimos comer mas de 3 cucharadas y eso que estábamos muertos de hambre. El horror.

Mejor alojamiento

Thitaw II (Kalaw, Myanmar): Myanmar no se caracteriza por sus alojamientos confortables, mas bien lo contrario. Por eso nuestra habitación en Kalaw fue una auténtica bendición. Cama cómoda, baño limpio y mantas cálidas (en Kalaw hace bastante frío). Además está ubicado en plena montaña, con unas vistas geniales. ¡Ah! Y el mejor desayuno del viaje, sin ninguna duda. Mención de honor para Room@Saigon, un hotel de corte moderno pero muy confortable.

Peor alojamiento 

Teniendo en cuenta los estándares de Myanmar esta lista podría ser peor (mérito de Paula que es una crack buscando sitios a un precio imbatible) 
Sea Sar hotel (Kinpun, Myanmar): para empezar hay que decir que cogimos la habitación cara. Imaginaos como era la barata. Un baño terrorífico, una cama sospechosa, bichos por doquier. Y además caro. El pueblo de Kinpun se lleva el doblete de peor lugar y peor comida. Y ha estado a punto de hacer Hat Trick llevándose también peor visita. Lugar a evitar. 

Mejor paisaje

Bai Tu Long Bay en Vietnam. La visita a la bahía de Halong es obligada para todo el que visita este país. Por esa razón es ultra turístico y miles de barcos navegan por sus aguas. Intentamos evitar algunos yendo a una zona llamada “Bai tu Long” donde hay menos (aunque siguen siendo muchos). A pesar de todo es un lugar único e impresionante, y navegar entre las enormes rocas llenas de limo verde es algo que no se olvida.

Peor paisaje

La ciudad de Bago. Este lugar en el que nunca tendríamos que haber parado tiene como principales encantos una polvorienta carretera (en Myanmar se come mucho polvo) y montones de cochambre. De hecho compite duramente con Pursat, el pueblo que ganó en esta categoría la pasada edición. 

Mejor excursión/visita

Navegar por el Lago Inle. Después de tres días de trekking-caminata llegar a Inle fue un regalazo. Poder ver la vida alrededor del lago con pescadores remando con las piernas, gaviotas sobrevolando la barca, huertos “flotantes”… fue una experiencia para recordar. Y aunque para ser Myanmar es algo turístico, la mayoría de las veces cuesta ver otra barca con occidentales. ¡Genial!

Peor excursión/visita

Aquí nos decantamos por Dalat, un pueblo de montaña sin mucho encanto. Decidimos explorar los alrededores y lo único destacable que vimos eran rusos montados en una mini montaña rusa para ver una cascadita. Totalmente prescindible. Mención especial a nuestro recorrido fallido en moto por las cuevas de Vietnam.

Mejor experiencia

Hablando con Nani durante 3 días. Tuvo su entrada y no nos cansamos de repetirlo. Lo mejor de Myanmar es su gente y en este caso poder conocer de primera mano cómo viven los locales, qué relación tienen con el gobierno… incluso cómo ligan fue muy interesante a la vez que divertido. Conocer su realidad lo que más cuesta pero lo que más sentido da a viajar.
Sin embargo, queremos hacer una mención especial al momento conducción en moto por la playa. Adrenalina, diversión y algo de agua que nos llevaron a hacer otro check de nuestras primeras veces.

Peor experiencia

Puede sonar irónico pero justo en el recopilatorio anterior, repasando este apartado vimos que habíamos sido muy suertudos. Pues será por decirlo pero el día siguiente… primera intoxicación alimentaria. Y no fue la única… A lo largo de esta etapa hemos estado enfermos y, reconozcámoslo, hemos echado de menos estar en casa con alguien que nos cuidase.

Y estos han sido los Highlights de los 50 segundos días. Ya llevamos 100 y podemos decir que vamos acostumbrándonos a la vida de backpacker. Cada vez es menos duro moverse constantemente, es genial experimentar algo nuevo cada día y le hemos cogido el gusto a probar comidas diferentes sin parar. ¡Viajar empieza a ser nuestra rutina!

Navegando el lago Inle 🚣🏻‍♀️

Al terminar el trekking necesitábamos algo de descanso para nuestras maltrechas piernas. Por suerte el último día de la excursión nos dejaba en la zona del lago Inle, uno de los lugares mas tranquilos de todo Myanmar. El lago tiene una extension de 11 kilómetros y a su alrededor han surgido multitud de pueblos que se aprovechan de la fertilidad de las tierras cercanas y de la pesca que proporciona.

Dentro del lago son comunes los pueblos flotantes, con casas cuyos pilares se hunden en el agua. Los residentes tienen incluso cultivos encima de la superficie, aprovechando que no es muy profundo. Para recoger el fruto y cuidar de sus plantaciones recorren con sus barcas los canales de agua que hay entre ellas. 

Pero mas curioso aún que los agricultores en barca son los pescadores. Estos hombres del lago han desarrollado una increíble forma de pescar, que consiste en golpear la superficie del agua con un palo de madera gigante, para que los peces se asusten y caigan en las redes que llevan adosadas al barco. Para hacerlo se sitúan en la punta de su barca, demostrando un equilibrio asombroso.

Y aún hay mas: para optimizar su tiempo han aprendido a sujetar un remo con la pierna y remar con él mientras con los brazos intentan pescar. Parece un truco de equilibrista o algo hecho para asombrar a los turistas, pero es totalmente cierto: es su manera de pescar. Una de las cosas mas asombrosas que hemos visto en Myanmar.

Una guía en Myanmar 👩🏻

La chica de la foto se llama Nani y fue nuestra guía en el trekking de 3 días y 2 noches que hicimos desde Kalaw hasta el lago Inle, donde estamos ahora. La acosamos a preguntas durante horas y ella nos respondió a todas sin perder nunca la sonrisa. Hemos aprendido muchísimo de ella sobre este país y se ha convertido en uno de los mejores recuerdos de nuestro viaje por Birmania.

Nani nos acompañó incansable durante los mas de 60 kilómetros que recorrimos. Eran unas 6 horas y media diarias de caminata, recorriendo montañas, bosques y decenas de campos de cultivo. Ella nos explicaba como era la vida de las diferentes tribus que visitábamos y nosotros escuchábamos sin perder detalle.

Las tres mejores conversaciones que tuvimos con Nani fueron:

1) Cuando nos explicó como las chicas conseguían tener novio en los pueblos de Myanmar. Por las noches grupos de chicos se reúnen en torno a un fuego para practicar canciones de amor. Después de un rato, van juntos hasta las casas de las chicas que les gustan y les cantan una canción. La chica escucha y después decide si quiere quedarse a hablar con uno de los chicos. Si elige uno, el resto se marcha a otra casa a seguir probando suerte y la pareja se queda hablando en la puerta. Si todo va bien, se convertirán en novios. Hablamos de este rito durante horas porque nos hacía muchísima gracia.
2) Cuando le contamos a Nani que la gente en España se tumba durante horas al sol para ponerse morenos. No entendía como podíamos pasar calor de esa manera, con lo bonita que es la piel blanca. Menos aún cuando le dijimos que algunos hasta se meten en máquinas para coger color cuando no hay sol. Flipando se quedó.

3) Cuando le intentamos explicar como era tocar nieve. Esta conversación es muy recurrente en el sudeste asiático (poca gente la ha visto alguna vez) y es muy divertida.

En resumen, mereció muchísimo la pena poder hablar con ella y consiguió que el trekking se convirtiese en algo mucho mejor que simplemente andar por el campo.

Recorriendo el Myanmar rural 🏞

Acabamos de terminar un trekking de 3 días y 2 noches recorriendo el interior de Birmania. Ha sido una experiencia dura pero impresionante, que nos ha permitido entender mejor este país y su gente. Y como veis incluso adoptar algunas de sus costumbres, en este caso el Thanaka, la pintura de la cara que utilizan para protegerse del sol y como maquillaje. La llevan sobre todo mujeres y niños y está hecha con corteza del árbol del mismo nombre y agua.

Han sido 70 kilómetros llenos de campos de cultivo, montañas, bosques y pueblos, donde hemos podido descubrir cómo viven los birmanos fuera de las ciudades, en qué trabajan y como se divierten. Nos hemos quedado las dos noches en casas de aldeanos locales, durmiendo en sus “camas” (colchonetas en el suelo y un par de mantas) y obviamente, utilizando sus baños (letrinas fuera de las casas, apenas un agujero en el suelo en una caseta).

No ha sido cómodo, pero así es como viven ellos. Y son felices, siempre sonrientes y amables, cercanos. Siempre interesados en que te encuentres a gusto, en que conozcas su cultura y en saber más de la tuya. Se nota en cada rincón que el mundo occidental aún no ha llegado hasta aquí, y puedes encontrar honradez e inocencia en cada persona con la que hablas.

De nuevo Myanmar nos ofrece cal y arena, pero como siempre el esfuerzo tiene recompensa.