Los horrores de Angkar ☠️

El edificio que se ve en la foto fue un colegio de educación secundaria llamado Tuol Svay Prey. Ahora se ha convertido en un museo de obligada visita si estás en Phnom Phen. Durante los años de la Kampuchea Democrática se transformó en una prisión secreta llamada “S-21” y allí se cometieron miles de torturas, engaños, crueldades y muertes. La “S-21” era conocida por los camboyanos como “El lugar al que la gente llega, pero nunca sale”.

En 1975 la organización guerrillera conocida como los Jemeres Rojos consiguió finalmente tomar la capital de Camboya, derrocando a la dictadura militar de Lon Nol. Esta dictadura era soportada abiertamente por EEUU, que la había fomentado intentando así que Camboya dejase de apoyar a los vietnamitas en la guerra. En aquel momento la imagen de los Estados Unidos en el mundo estaba severamente dañada, por lo que la comunidad internacional celebró que unos guerrilleros derrotaran al “imperialismo yanki”.

Este hecho hizo que durante los 4 años de gobierno de los Jemeres Rojos casi nadie en el mundo creyese los horribles testimonios que contaban las pocas personas que lograban escapar de la Kampuchea Democrática, que fue como renombraron a Camboya tras su victoria. 

Los Jemeres Rojos instauraron un régimen comunista radical, basado en una completa utopia. Creían firmemente en que el pueblo debía volver al campo y que el país debía centrarse en la agricultura. Solo así lograrían huir del terrible capitalismo. Para conseguirlo, abolieron la moneda, cerraron las fronteras del país y evacuaron a la fuerza todas las ciudades, enviando a todo el mundo a zonas rurales y agrícolas. Estamos hablando de que en torno a 3 millones de personas tuvieron que dejarlo todo atrás y empezar una vida rural desde 0. Una auténtica locura. Pero no sería la única, ni la peor.

Los Jemeres Rojos llamaron a su gobierno “Angkar” que puede traducirse como “la organización”. Era un gobierno totalitario y absolutamente paranoico. Estaba obsesionado con lo que llamó “el enemigo interior”: cualquiera podía ser un espía. Para combatir a este enemigo imaginario, crearon prisiones como la “S-21”: lugares a los que llevaban a quienes consideraban sospechosos. Y podía ser cualquiera: se inventaban cargos permanentemente. En la prisión eran sometidos a terribles torturas durante todo el día. Decenas de métodos, a cada cual mas macabro. El objetivo era que confesaran los crímenes de los que se les acusaba. Todos eran falsos y muchos de ellos incluso ridículos, pero siempre conseguían que el prisionero firmara su confesión. 

Después de hacerlo, lo mataban.

El Angkar fue un régimen de terror que en tan solo 4 años mató en torno a 2 millones de su propia población, debido a las ejecuciones, los trabajos forzados y la hambruna. Eso supone 1 de cada 4 camboyanos en aquel momento.

La “S-21” es la prisión mas conocida, por su tamaño y crueldad. Pero había decenas. Tras la caída de la Kampuchea Democrática, se encontraron mas de 20.000 fosas comunes en todo el país. Y se cree que hay muchas más, pero han sido devoradas por la naturaleza.

La palabra “Angkar” aún causa terror en Camboya. Y lo peor de todo es que nadie sabe por qué los Jemeres Rojos decidieron cometer un auto-genocidio. La pregunta sigue sin ser contestada y los responsables que aún quedan vivos parece que morirán sin explicar nada. Y lo más grave: sin pagar por sus crímenes.

 

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