50 días de viaje 🌏

Han pasado 50 días desde que salimos de Barcelona rumbo Bangkok. Es prácticamente una séptima parte del viaje, lo que nos dice dos cosas contradictorias entre sí: la primera es que el tiempo pasa volando y la segunda es que parece que hemos viajado muchos mas días.

Esto último es seguramente porque hemos vivido mas experiencias que recordaremos en estos 50 días que en el último año sumado. Aunque es injusto comparar: el choque cultural es demasiado grande y todo es demasiado diferente como para hacerlo.

En este tiempo hemos visitado: el norte de Tailandia, Laos y Camboya. Nuestra valoración sobre Tailandia está en stand by hasta que veamos el sur. Por ahora nos ha parecido que su sobre explotación turística oculta su auténtica cara. Un parque de atracciones incluso en temporada baja.

Laos sorprendentemente, y quizá por no esperar mucho, es el país que más nos ha gustado. No tiene nada especial pero puede que justamente ese sea su encanto. Un país de jungla, carreteras serpenteantes y pequeños pueblos donde disfrutar de su vida tranquila.

Y Camboya un lugar de contrastes. Sus puntos fuertes son espectaculares: los templos de Angkor y las playas de Koh Rong. En cambio el resto nos ha parecido insulso y sin alma: un país aún en reconstrucción de los horrores de Pol Pot.

Para no detallarlo todo, se nos ha ocurrido hacer un breve resumen de lo mejor y lo peor del viaje. Lo vamos a hacer en 5 categorías, así será mas fácil. 

Empezamos:

Mejor Comida

La sopa de Vientiane (Laos). Nuestra búsqueda de la mejor sopa del sudeste asiático continúa, aunque ésta ocupa ahora sin duda el top. Sabor espectacular y precio imbatible. Mención de honor a los currys que hemos probado en indios variados.

Peor Comida

Noodles y arroz con pollo frito? en Pursat (Camboya). Indescriptible. Horroroso. Aceite por todas partes, pollo de hace una semana en el que solo había piel, arroz pasadísimo. Lo único salvable los cacahuetes y los plátanos que nos regalaron. Debió ser por nuestra cara de hambre. 

Mejor alojamiento

Boutique Rendez-vous en Luang Prabang (Laos). Limpieza occidental, camas confortables, desayuno generoso incluido y lo mejor una ducha espectacular. Cosa rara aquí. Un lujo.

Peor alojamiento 

Sing Sa Moud en Luang Namtha (Laos). No entraremos en detalles. Baño horrible y bichos por doquier. Encima llegamos 10 minutos antes del toque de queda y aun así estaba cerrado. 

Mejor paisaje

Nong Khiaw en Laos. Un pueblo perdido entre enormes montañas de jungla salvaje, cruzado por un río que las corta dibujando un valle por el que transitan sin parar barcos pesqueros y de pasajeros. El trekking para verlo desde las alturas fue espectacular. Mención de honor a las playas paradisíacas de Kho Rong en Camboya. 

Peor paisaje

Pursat, un pueblo de Camboya. Feo, sin gracia y ademas cruzado por una autopista llena de polvo y barro que te obligaba a esperar 10 minutos para cruzar tosiendo sin parar. No es de extrañar que en esa misma carretera encontrasemos el peor restaurante.

Mejor excursión/visita

Angkor en bicicleta. Recorrer por tu propia cuenta los templos es algo increíble. No solo por las construcciones en sí, sino por la jungla que lo rodea. 100% recomendable dejar el tuc tuc y pedalear. Mención especial al trekking en Laos.

Peor excursión/visita

Tour en Chiang Mai (Thailandia) para ver el parque nacional. Una excursión cara y de las de modo oveja: parar, ver algo 20 minutos y vuelta a la furgoneta. Además era poco interesante y llovía. Un desastre.

Mejor experiencia

La prueba de inglés con los monjes en Battambang. Poder aprender sobre su cultura y religión durante hora y media no se paga con dinero y su generosidad con nosotros al terminar aún nos emociona. Top 10 del viaje seguro.

Peor experiencia

De momento no encontramos ninguna cosa grave que poner. Todas las pequeñas cosas malas que han pasado se quedan en anécdotas, como cuando el cajero se quedó nuestro dinero (nos lo devolvieron a las 2 semanas) o cuando nos dejaron tirados por la noche en un pueblo de Laos (conseguimos una furgoneta a la media hora). ¡Esperemos que siga así!

Y eso es todo. Esperamos que haya servido como vistazo general a lo que llevamos recorrido. Quizá cuando hayamos llegado al día 100 lo volvemos a hacer, a modo de resumen y para recordar los 50 días anteriores. ¡Ahora hacia Vietnam!

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Atardecer en Long Beach 🏝

Ayer pudimos ver atardecer en Long Beach, una playa de 7 kilómetros de agua turquesa y arena blanca. Debíamos estar unas 50 personas en total, lo que con ese tamaño significaba estar prácticamente solos.

El espectáculo fue increíble: a nuestra espalda se formaba una tormenta que estaba descargando bastante agua, por lo que se podía ver perfectamente el arcoiris. 

Enfrente el sol se anaranjaba mientras caía, tiñendo de ese color todo lo que tocaba. El agua reflejaba todos los colores y su calidez invitaba a ver la puesta de sol dentro de ella.

Los barcos en la costa completaban el paisaje. En uno de ellos volveríamos al pueblo, empapados por la tormenta pero a salvo de la parte mas fuerte de ella. Minutos después caería el monzón con ganas.

Uno de los atardeceres mas increíbles del viaje.

Nubes de tormenta ☁️

Solo una cosa puede fastidiar un día de playa en Koh Rong: que las nubes decidan confabularse para no dejar salir el sol. Esta mañana nos hemos levantado con un día completamente despejado y por eso hemos decidido visitar la playa mas impresionante de la isla: long beach.

Para hacerlo hemos tenido que hacer un mini-trekking de 45 minutos, cruzando la montaña que se alza entre las playas. No era muy complicado aunque íbamos con mucho cuidado por culpa de las decenas de especies de serpientes venenosas que nos han dicho que hay en la jungla. Por suerte no ha aparecido ninguna y hemos llegado a la otra parte de una pieza.

Pero nada más llegar ha comenzado a nublarse. Temíamos que se acercase el monzón, no solo por la lluvia sino porque habíamos cogido tickets para volver en un barco y salía en 6 horas. Y 6 horas son demasiadas para estar bajo la lluvia.

Al final solo han caído 4 gotas y hemos podido aguantar hasta la tarde sin mojarnos mucho. ¡Ah! Y el barco de vuelta también ha evitado lo fuerte de la tormenta por los pelos.  

Sandflies

La única pega de la playa tropical es la plaga de mosquitos de todo tipo a la que hay que hacer frente. Para los normales venimos preparados: Relec (antimosquitos) en cantidades industriales en brazos y piernas. 

Pero aquí, y parece que en otros muchos sitios de playa del sudeste asiático, existe un tipo de mosca que es inmune al repelente tradicional: la sandfly. Nadie nos había hablado de ella y aún estamos flipando con lo horrible que es. Nada más llegar a la isla nos avisaron contra ella.

Parece que su mordedura es el infierno y no hay manera de calmar el picor. Son casi invisibles y te pican sin que te des cuenta. Por suerte parece que el aceite de coco las ahuyenta y en Koh Rong lo fabrican y venden a buen precio. Mañana nos haremos con él e intentaremos combatirlas.

¡Al fin playa! 🌊

Después de dos meses y un verano sin vacaciones, teníamos mucho mono de playa. Aunque parezca que viajar es relajante, la forma en que lo hacemos tiene un cierto componente de stress: permanentemente estás buscando donde dormir, en que sitio comer, organizando el siguiente desplazamiento… 

Viajar con bajo presupuesto hace que tengas que recorrer varios restaurantes, hostales y compañías de autobús para encontrar el precio adecuado. Y luego siempre pueden suceder desastres varios que te obliguen a cambiar lo planeado…

Por eso necesitábamos llegar a un lugar con playa y pasar unos días en el mismo sitio, simplemente caminando, recorriendo la costa y haciendo nada. Puro relax. Y la isla camboyana de Koh Rong es exactamente eso: kilómetros y kilómetros de arena blanca y fina y un mar transparente y limpio. 

Ayer viajamos unas 12 horas para llegar aquí. Tres autobuses y un barco mas tarde llegamos a la isla y antes de anochecer solo pudimos encontrar un hostal donde dormir. Pero hoy nos hemos levantado pronto para disfrutar de las maravillas de la isla y la verdad es que ha superado con creces nuestras expectativas. Un completo paraíso.

Los horrores de Angkar ☠️

El edificio que se ve en la foto fue un colegio de educación secundaria llamado Tuol Svay Prey. Ahora se ha convertido en un museo de obligada visita si estás en Phnom Phen. Durante los años de la Kampuchea Democrática se transformó en una prisión secreta llamada “S-21” y allí se cometieron miles de torturas, engaños, crueldades y muertes. La “S-21” era conocida por los camboyanos como “El lugar al que la gente llega, pero nunca sale”.

En 1975 la organización guerrillera conocida como los Jemeres Rojos consiguió finalmente tomar la capital de Camboya, derrocando a la dictadura militar de Lon Nol. Esta dictadura era soportada abiertamente por EEUU, que la había fomentado intentando así que Camboya dejase de apoyar a los vietnamitas en la guerra. En aquel momento la imagen de los Estados Unidos en el mundo estaba severamente dañada, por lo que la comunidad internacional celebró que unos guerrilleros derrotaran al “imperialismo yanki”.

Este hecho hizo que durante los 4 años de gobierno de los Jemeres Rojos casi nadie en el mundo creyese los horribles testimonios que contaban las pocas personas que lograban escapar de la Kampuchea Democrática, que fue como renombraron a Camboya tras su victoria. 

Los Jemeres Rojos instauraron un régimen comunista radical, basado en una completa utopia. Creían firmemente en que el pueblo debía volver al campo y que el país debía centrarse en la agricultura. Solo así lograrían huir del terrible capitalismo. Para conseguirlo, abolieron la moneda, cerraron las fronteras del país y evacuaron a la fuerza todas las ciudades, enviando a todo el mundo a zonas rurales y agrícolas. Estamos hablando de que en torno a 3 millones de personas tuvieron que dejarlo todo atrás y empezar una vida rural desde 0. Una auténtica locura. Pero no sería la única, ni la peor.

Los Jemeres Rojos llamaron a su gobierno “Angkar” que puede traducirse como “la organización”. Era un gobierno totalitario y absolutamente paranoico. Estaba obsesionado con lo que llamó “el enemigo interior”: cualquiera podía ser un espía. Para combatir a este enemigo imaginario, crearon prisiones como la “S-21”: lugares a los que llevaban a quienes consideraban sospechosos. Y podía ser cualquiera: se inventaban cargos permanentemente. En la prisión eran sometidos a terribles torturas durante todo el día. Decenas de métodos, a cada cual mas macabro. El objetivo era que confesaran los crímenes de los que se les acusaba. Todos eran falsos y muchos de ellos incluso ridículos, pero siempre conseguían que el prisionero firmara su confesión. 

Después de hacerlo, lo mataban.

El Angkar fue un régimen de terror que en tan solo 4 años mató en torno a 2 millones de su propia población, debido a las ejecuciones, los trabajos forzados y la hambruna. Eso supone 1 de cada 4 camboyanos en aquel momento.

La “S-21” es la prisión mas conocida, por su tamaño y crueldad. Pero había decenas. Tras la caída de la Kampuchea Democrática, se encontraron mas de 20.000 fosas comunes en todo el país. Y se cree que hay muchas más, pero han sido devoradas por la naturaleza.

La palabra “Angkar” aún causa terror en Camboya. Y lo peor de todo es que nadie sabe por qué los Jemeres Rojos decidieron cometer un auto-genocidio. La pregunta sigue sin ser contestada y los responsables que aún quedan vivos parece que morirán sin explicar nada. Y lo más grave: sin pagar por sus crímenes.

 

¡Noodles recién hechos! 🍜

En nuestra búsqueda de la sopa perfecta, seguimos probando restaurantes baratos que ofrezcan este maravilloso manjar. Tras algunas decepciones, hoy en Phnom Phen hemos encontrado un pequeño local que nos ha dado una gran alegría: el “David Restaurant”.

Al pasar por delante de él hemos visto un enorme cartel en el que se lee “pide noodles si quieres ver el show”. Hay que decir que el titular nos ha causado bastante intriga y los precios asequibles nos han convencido para sentarnos. Hemos pedido dos sopas, una de noodles con dumplings rellenos de pollo y otra de noodles con ternera y verdura.

Menuda sorpresa nos hemos llevado cuando el señor David se ha puesto a hacer los noodles delante nuestro con sus propias manos. Los pasos para hacerlo son estos: primero ha dado una forma alargada a un bloque de masa y lo ha golpeado repetidas veces contra la mesa. Después lo ha ido estirando y dando vueltas en el aire para hacerlo mas aún mas delgada. Por último y solo con sus dedos, ha ido separando la masa en hilos cada vez mas finos que han acabado convirtiéndose en noodles. Todo ello ha durado unos 10 minutos.

Por si fuera poco, David es un perfeccionista: ha repetido 3 veces todo el proceso hasta que ha quedado como a él le gusta. Nosotros estábamos perplejos. Cuando ha considerado que los noodles eran suficientemente buenos los ha echado a una enorme olla de caldo de la que, 5 minutos después, ha sacado nuestra cena.

No solo ha sido una preparación memorable: la sopa está en el top 3 de la mejores del viaje. Deliciosa.